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Full text of "Cuentos, fabulas, descripciones, diálogos, maximas y apotegmas, epigramas y dichos agudos ..."

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Sarbartr CoIIrgr ILtbrnrn 




■i'HK FlIXD OF 

Mrs. harriet j. g. i;ennv 

of bostón 

GlU i>l $5[x>o irüm ihe children oí Mta. Denny, 
at hec requeat, " fot ihe piirchase dI books fot the 
public libraiy of tbe College." 



/ 









msm m mum, 



Midiid 1848.— EsUb. kipo^ de Meilido. 



TIBS91Í ÍOiBlA. 



^^ V^9^2^' 



FÁBULAS, DESCRIPCIONES, DIÁLOGOS, 

MÁXIMAS Y APOTEGMAS, 

iplfrunis y dichos agudos escogidos en sos obras; con oi discnne eriiie»> 

^^^ ^« ^. ^« ^« 




ilADBI1ltI949. 

calle de Santa Teresa, número 8* 



^35*^./! 




■í 



EL MAESTRO TIRSO DE MOLINA. 



Lál R. P. maestro Fr. Gabriel Tellez, maree- 
bario, conocido en la república literaria bajo el 
nombre adoptivo de El Maestro Tirso de Molina 
que usó en todas sus obras, nació en Madrid 
por los años de 1585. Pasó su juventud en Al- 
calá, y empleando de veras el tiempo, en pocos 
anos para tanto estudio, se hizo dueño de mu- 
chas ciencias. Fué filósofo y teólogo, historiador 
y poeta insigne. Adelantando ya en edad, se re- 
tiró al claustro, tomando el hábitode Nuestra Se- 
ñora de la Merced calzada, por los años del 620, 
según claramente se infiere de sus obras. En 
d«^ sagrada orden fué Presentado y Maestro 
ea teología, predicador de mucha lama, coronís-* 
ta general de la misma, difinidor de Castilla la 
Vieja, y por último en 29 de setiembre de 4645 
fué elegido Comendador del convento de Soria, 
donde se cree que murió en febrero de 1 648 de 
mas de sesenta años de edad. 



— 7— 

de averiguar qae el Ilustrísimo P. Martínez, 
obispo que fué de Malaga en estos últiiDos.£^os> 
tenia escritos algunos cuadernos acerca del 
P. Tellez, y acaso él recogería para este objeto 
todos los materiales que debian existir en la. ca- 
sa de Madrid; aquellos apuntes pasarían sin du- 
da á la n^uerte del P. Martínez a la Stibcoleetü- 
ría de Espolios de Málaga, y aunque he procu- 
rado reclamarlos, no ha sido posible conseguir- 
los. Acaso ellos encierren las interesantes noti- 
cias que se echan de menos, y por esta razón 
me ha parecido conveniente hacer aquí la indi- 
cación oportuna de su existencia. Entre tanto, 
ialto de un hilo conductor para escribir la bio- 
grafía del Maestro Tirso de Molina, habré de 
limitarme á discurrir sobre los escritos que (te él 
conocemos, y que le señalan tan distinguido lu- 
gar en nueüstro Parnaso. 



Ijo$ Cigarrales de Toledo^ primera parte, un 
torneen 4.* impreso en Madríden \ 624. Estambra 
esunareuníondenovelas, cuentos y disertaciones 
en prosa, varías poesías líricas, éínterpoladas con 
ellas las tres preciosas comedias, de El ^^ergon^ 
zoso en Palacio, Como han de ser los amigos, y 
El celoso prudente. Cada una de estas comedias 
va seguida de un discursíto en qae las elogia 
mucho, y pretende defenderlas, como también 
al desorden dramático de Lope de Yejga á quien 
apellida su maestro, contra los ataques que se- 



gnn él mismo afirma, esperhnentaban. Eq el 
prólogo de esta obra ofreee la segunda parte. 
^Puédate añrmttr{óifí^ al lector) que está yaca- 
^^menzada U segunda parte, y en tanto que se 
aperfeceiamr dadas á laimprenta doce comediuSy 
nprimerapartede lasmuehasque quierení>ermun' 
ndo entre treseientas qw en catorce eme han di- 
avertuh meiancolias y honestada ociosidades. 
^También han de seguir mis buenas y malas vet^ 
aturas doce naoelas, ni hurtadas á las toseasias, 
^m ensartadas unas tras otras como procesión 
^de disciplinantes, sino con su argumento que lo 
aeomprmda todo.» Pero ni dicha segunda par- 
te de los Cigarrales ni las Novelas llegaros ¿ 
piiUicarae. 

Guando vio la luz pública esta obra« ya era 
Tirso religioso, según se infiere claramente déla 
siguiente alegoría que coloca en ella. «Tirso, 
«que aunque humilde pastor de Manzanares, 
«halló en la llaneza generosa de Toledo mejor 
«aco^da que en su patria, tan apoderada de la 
«envidia eslrangera, llegó en un pequeño bar- 
«co aun que curioso, hecho todo an jardia, q«e 
«baU¿ra lugar entre los Hibleos, y en medio 
«de él una palma attisima sdbre euyos últintos 
((cogoltoa estaba una corona de laurel» Trepaba 
«el pastor por ella, vestido un pellico blanco con 
«unas b&rras de púrpura á los pechos^ insignia 
ulosis su profesión^ y ayudát^nle á subir dos 
«¿las, éserilo en la una. Ingenio^ y en la otra Es- 
«íiMÍio; votando con ellas tan alto que tocaba ya 



«con la mano á la corona, puestoque la Envidia^ 
«en su forma acostumbradade culebra, enroscan- 
«dose á los pies, procuraba impedirle la gloriosa 
«consecución de sus trabajos^ aunque en vano, 
«porque pisándola^ colgaba de ellos esta letra ^ 
«que sirvió también para los jueces, Yelis Tiolis. 
«Dicen que la dio en latin porque no la enten-* 
«diesen sos émulos, que hasta en esto quiso que 
«campease su modestia, piíes palabras de alga- 
«rabia no agravian á quien no las entiende.» 

Esta obra está toda ella escrita (escepto las 
tres comedias que contiene) en el estilo afecta- 
tado y eamipaiiudo llamado (rtt/to por aquel tiem- 
po, y demuestra bien que no era la prosa el ter- 
reno favorito de Tirso, pero sin embargo de esto 
y de las criticas de que tan amargamente se 
queja,: nerecii de algunos hombres insignes 
muMles. alabanzas: Véase entre otras las que 
U^ de Vega le tributó. 

Con menos difícil paso 
T remotos horizontes 
Hoy tiene el Tajo en sus montes 
Las deidades dd Parnaso ; 
La lira de Garcflaso 
Junto á su cristal luciente 
Halló de un laurel pendiente 
Tirso, y esta letra escrita 
«Fénix, en ti resucita 
Ganta y corona tu frente.» 



Digna fué de su decoro 
£1 ingenio celestial 
Que canta con plectro igual 
Tan grave, dulce y sonoro. 
Yacónius arenas de oro ' - 

Compiten lirios y flores 
* Para ^imaldas mayores 
A quiea bon milagros tales 
Los ásperos Ci^arrale< 
Convierte en selvas de amores. 

Deleytar aprovechando; un tomo en 4/ im- 
preso en Madrid en 1 635. Está obra como la; an- 
terior no es más que primera parte, á pesar de 
que díf ece la segunda, que tampoco llegó á pu- 
blicar. Es también como ios Cigarrales una mez- 
da de prosa y verso, y contiene tres nerelaB, 
tros autos sacramentales, varios discursos, can- 
ciones, fábulas y otras poesías místicas de poco 
mérito. 

Historia general de Nuestra Señora de la 
Merced) dos tomos en folio manuscritos, los 
cuales se conservaban basta el dia en el archi- 
vo del Convento de Madrid. Esta obra la escri- 
bió el P. Tellezcomo séptimo coronista sene- 
ral que fué de la orden, y hablando de ella el 
célebre Maestro Fr. Manuel Mariano Ribera en 
su Milicia mercenaria^ dice haber sido su autor 
a Escritor insigne muy fidedigno en su historia, 
de vasta literatura^ y de una continua é infati- 



qable apUeadm á las letras, á la indagación de 
la verdad y al trabajo de buscarla,» 

Genealogía del conde de Sástago, ud tomo 
en folio, impreso en Madrid en 1 640, que do he 
visiot 

ün Acto de Contrición, en verso, Impreso en 
Madrid, en folio, en 4630. 

Finalmente, ademas de las tres conáedias ya 
indicadas que encierra la obra de los Cigarrales, 
publicó el maestro Tirso de Molina, las si-* 
guientes: 

Primera parte j impresa en 4616, y publica- 
da por el autor, un tomo en 4.*; contiene las doce 
comedias siguientes: —Palabras y plumas. — 
El pretendiente al revés i— El árbol del mejor 
fruto. — La villana de Yaltecas. — El melancóli- 
co. — El mayor desengaño. -^E I castigo delpen- 
sé-quéy primera y segunda parte. — La Gallega 
éfari'-hemandez. — Tanto es lo de más como lo 
demenos.-^La celosa de si misma. — Amar por 
razón de estado. 

Segunda parte, publicada por don Francisco 
Lucas Avila, sobrino del autor; en Madrid en 
4646, contiene: — La reina de los reyes. -^Amor 
y celos hacen discretos. — Quien habló pagó. — 
Siempre ayuda la verdad. — Los amantes de 
Teruel. — Por el sótano y el tomo. — Cautela 
contra cautela. — La muger por fuerza. — El 
condimadopor desconfiado. — mn Alvaro de Lu* 
na, primera y segunda parte.--' Esto si quees ne- 
gociar. Y los entremeses de Los alcaldes, cuatro 



p^\As.—£l estudiante. — El gabacho. — Bl ne^ 
gro. — La viuda. — Elduende. — Lascochesde Be- 
navente.^^La mal contentay — y varios romaneas 
sueltos* 

Tercera parte ^ publicada por el mismo Avila* 
tortosa» 1634, contiene: — Bel enemigo el conse- 
jo. — No hay peor sordo que el que no quiere oir. 
-^La mejor espigadera. — Averigüelo Vargas. 
— í^ elección j>or la virtud. — Ventura te dé 
Biosy hijo.-^La prudencia en la muaer. — La 
venganza de Tamar. — La villana de la Sagra. 
— Él amor y la amistad.^^La /ingida Arcadia. 
-^La huerta de Juan Fernandez. 

Cuarta parte, publicada por el mismo en Ma- 
drid en 4636, contiene :---Pret>éir contra su gus- 
to. — Celos con celos se curan. ^^La muger que 
mainda en casa. — Antona Garda. — El amor 
m¿dieo.^^Bma. Beatriz de Silva. — Todo es dar 
en una cosa^ — Las Amazonas de las Indias.-^ 
Lalealtad contra la envidia. — Lapeñade Fran- 
cia.^^Santo y sastre. — Don Gil de las calzas 
verdes. 

Quinta p^rte, publicada por el mismo, Ma«- 
dridL 1636, coatrene: — Amar por arte mayor. 
--^Escarmientos para el cuerdo. — Los U^os de 
SanVicinte.^--£l Aquiles.-^Marta la piadosa, 
""^ienno cas^ no se levanta. ^La reptUdica 
al revés^^^Vida y muerte de Herodes. — La ob- 
ma dei OUvar.-^Santa Juana, primera y segun- 
da parte. 

Aunque en la advertencia ó prefacio del au- 



tor que precede á esta parte quinta, ofrece moy 
luego publicar la gesta, no llegó á yerificark), 
y énioamente so imprimieron sueltas algunas 
otras comedias de las trescientas qw éi afirma V 
haber escrito. Aunque pasan por suyas otras va- 
rías, solo hay seguridad de serlo las siguientes: 
El Caballero de Gracia,— El cobarde tnas 
valiente.^' Amar por señas, — Contra m merte 
ninamo. — El burlador de Sevilla. — La dama 
melindrosa. — Desde Toledo á Madrid.-^La fir-^ 
meza en la hermosura. — El honroso atrettimieth 
to. — La joya de las montafias.—El marqités 
de Camarín. — Quien da luego dá dos veces.-- 
Las quinas de Tort^al.-^Él ríco avariento.'^ 
La romera de Santiago. — Santa Orosia. — Los 
balcones de Madrid. — La ventura conelnombre. 
— Vida de Herodes. — La villana de la Sagra.—^ 
El laberinto de Creta. — Nuestra señoradel Ro- 
sario. — La condesa bandolera. — La conquista 
de Valencia. 

Resulta, pues, que de lastrescientascomedias 
que el mismo Tirso afirma haber escrito, solo 
han llegado hasta nosotros ochenta y tres. 

Pero estas son mas aue suficientes para ase- 
gurar á su autor en el alto puesto, que con harta 
razón la fama le designa en nuestro parnaso, y 
para que todos los amantes de la literatura na-« 
cional, dediquen á su estudio, un trabajo qqe 
difícilmente podrían emplear mejor. 

Si el ingenio dramático de Tirso de Molina 



hubiera aparecido aisladamente y sin tener quo 
sufrir la peligrosa concurrencia del asombro de 
su siglo, el gran Lope de Yega^ él solo, sinduda 
hubiera bastado para imprimir á nuestro teatro 
el carácter magnifico que le distingue de los de- 
mas de Europa. Sin einbargo, no es menos glo- 
riosa una competencia, cuando tiene que soste- 
nerse con un gran modelo, ni aparece menos se* 
ductor el astro vespertino cuando intenta oponer 
su brillo á la presencia del padre de la luz. 

Tirso, á la manera que Lope, se hallaba do- 
tado por la naturaleza de las principales cuali- 
dades que constiluYen un poeta cómico, y como 
Lope también, habia aprendido Bn la sociedad 
y en el estudio á desenvolver admirablemente 
el fruto de su talento y de su reflexión. 
.... ijna imaginación traviesa y lozana, una fí- 
losofia profunda á par que alhagüefia, estudio 
feliz del corazón humano, rica vena poética, gra- 
cejo peculiar en el decir, y admirable conoci- 
miento de la lengua patria; tales son entre otras 
variai» cualidades, las que distinguen notable- 
mente á Tirso de la inmensa multitud de auto- 
res que, coQ algunas de ellas, conseguían por su 
liemjM) alcanzar una parte del aplauso popular. 

JLos defectos que pueden achacarse á Tirso 
fueron, sin duda, hijos del siglo en que escri- 
bió, y mas . patlicularmente debidos al influjo 
poderoso que en el debia egercer la portentosa 
fama de Lope de Vega. Dominado por la pre- 
sencia de este genio creador, dejó correr el suyo 



por el yastidímo campa de su fecunda ímagí-^ 
nación, sin limitarle (como acaso prudentemente 
hubiera convenido en muchas ocasiones] por lois 
conseios de la sana razón y del gusto ueiícadQi 
Pero a este mismo desenrado é independenciay 
debemos acaso verle elevarse á la altura prodi- 
giosa que alcanza, y á la cual es dificil ascender 
poF el estrecho sendero de las reglas eruditas. 

Tirso, como su modelo, y los demás poetas 
de su siglo, desdeñó muchas veces la pmtura 
de caracteres, y no tuvo por objeto en los mas 
de sus dramas el desenvolvimiento filosófico de 
un pensamiento moral. Casi todas sus comedias 
fueroñBin duda compuestas con el único objeto 
de divertir á un público indulgente, y desen- 
volver i su vista una risueña fábuh de amor. 
En otras ocasiones aniso atreverse (aunque no 
con tanta felicidad) a la pintura de las costum- 
bres históricas, y en otras finalmente escogió 
sus argumentos en las leyendas sagradas. Pero 
loshéroesde Tirso, yasean santos, ya personages 
históricos ó fabulosos, siempre se hallan reves- 
tidos con \b» mismas formas peculiares y fávorí- 
tas de este poeta, que le hace distinguirse fócil- 
meiite entre los demás de sus contemporáneos. 

Semejantes son también entre si muchas de 
las fitbulas creadas por Tirso,, y aun mas seme- 
jantes las situaciones en que gusta colocará 
sus personages. Entre aquellas las hay que 
particularmente reproduce, aunque siempre con 
nuevo vigor y lozanía, y pueden redudrse á 



dos. La primera es una princesa 6 encumbra* 
da dama, que se enamora perdidamente de an 
galán, aunane pobre, caballero; y que le llm á 
su lado, le nace su secretario, maestre sala, ó 
cosa semejante, y despreciando por él tres ó 
cuatro principes que andan en pretensiones de 
su mano, gusta rencor con sus favores la timi- 
dez natural del caballero, nacida de la desigual- 
dad de BUS condiciones, hasta que concluye por 
entregarle su mano ó darle sencillamente una 
cita nocturna en el jardín. — El otro argumento 
de Tirso suele consistir en una villana, ya ver* 
dadora, ya disfrazada con este ropage, que 
persigue denodada é ingeniosamente al l^lso ca- 
ballero robador de su honesíidadj y á fuerza de 
intriga, de talento y de amor, logra desviarle 
de otros devaneos y hacerle reconocer su falta 
casindose con ella. 

Estos dos argumentos están sin duda escogi- 
dos Dor el autor para desplegar asombretamente 
en el primero su ardiente imaginación en aque- 
llos i^iohados diálogos en aue una dama^ alti- 
va tiene que sujetar su orgullo alas imperiosas 
leyesdelamor, y combatida alternativamentepor 
ambos sentimientos, ya anima con sus palabras 
la natural timidez del caballero, ya gusta de ha* 
cerle sentir con su fingido desden la desigualdad 
y atrevimiento de su amor. En el segundo caso 
pone Tirso de contraste el fingido lenguaje de 
un cortesano con la sencillez de una rustica 
aldeana, haciendo como en el anterior, triunfar 



—17- 

Siempre al débil sobre el fuerte con las únicas 
armas de la hermosura, del ingenio y del amor. 

Todo esto ademas lo embellece Tirao con la 
magnifica pinlnra de las costumbres de los pala* 
eios, las academias, los juegos y los torneos, á 
par que las sencillas danzas y romerías de ia 
aldea, cuadros todos ellos admirables en vercfaid 
que constituyen el principa alhago de su má- 
gico pincel. 

Preciso es confesar, sin embarso, que en 
medio de tantas prendas relevantes, los dramas 
de Tirso se distinguen por un grave defecto ca- 
pital, cual es, el de la liviandad en ia acción y 
en la esjsresion^ y en este punto no puede ne- 
garse qne sus coadros son sin disputa los mas 
atrevidos que ba consentido nuestra escena; la 
rígida moral, no puede menos de resentirse al 
contemplar aquellas damas modelos de impu- 
dencia y de desenvoltura, aquellos graciosos, 
personificación de la malicia y del Ubertimn- 
ge; siempre lamentando las primeras su per-- 
dido honor ^ siempre ideando y protegiendo 
los segundos tas mtrigas mas torpes y livia- 
nas. El autor se complace en descansar en 
aquellas situaciones en que puede á su sabor 
desplegar toda la punzante malignidad de su 
imaginación. Yaés un Irerno soliloquio, en que la 
dama recuerda los ardores de una pasión desarre- 
glada; ya un diálogo encantador enqueel tímido 
galán obliga con su resistencia ala apasionada da- 
maádeclararleabiertam0nte^t«tH>/Mía«í; ora una 
• 2 



8imple aldeana que cuenta con sencillez á una 
amiga las astucias cortesanas de que ha sido vic- 
tima; ora un criado decidor que con cuentos y 
alusiones profundamente malignas, escita á su 
amo á dejar de un lado el pudor, y haciéndole 
una pintura de las debilidades propias del be- 
llo sexo, le enseña de paso los medios mas á pro- 
pósito para llegar á triunfar de él. Pero todo ello, 
¡con qué ingenio! ¡con qué travesura! parece que 
el mismo amor habia descubierto á Tirso como 
al tierno Ovidio todos los resortes mas secretos 
de su infernal ppder. Verdad es que la gracia 
en el decir no es razón bastante á autorizar la 
falta de decoro, y precisamente en el teatro qu^ 
debe ser el templo de las buenas costumbres; 
pero.. .. ¿qué censor por austero que sea podrá 
condenar sin sentimiento los diálogos de Tirso de 
Molina? ¿qué critica escuchará con arrugada 
frente los siguientes trozos y otros infínítos que 
pudieran ckarse semejantes? 



*; 



«¿Qué sin ser mi hermana madre 
Me cele hasta el tropezar, 
Pretendiéndome easar 
Con quien puede ser mi padre? 
Ed desatino terrible; 
Cuanto.mas lo considero 
Mas me aflijo y desespero; 
¿Yo en ú abril apacible 
De quince años con setenta? 



-19- 

¿Qaé importa toda la plata, 
Si cuando dármela trata 
Con el estaño lo afrenta 
De la vejez que me obliga? 
¿Ni de que valor serán 
Todas sus barras, si están 
Mezcladas con tanta liga? 
Si el desposorio celebro 

Y estando juntos los dos 
Me dice amores con tos, 

Me arroja un diente requiebro, 

Y con él me descalabra, 

¿Qué he de hacer con un marido 
En la ejecución fallido 

Y fecundo de palabra? 
No, Jusepa, no es adorno 
De mayo el caduco enero; 
Con un marido escudero 
Á la tahona de un torno; 
Los celos siempre á la mano 
Sujeta á algún testimonio, 
¿Yo monja del matrimonio 
Yo el perro del hortelano?» 

Diálogo oMire un ertodo y »n señor. 

Cristal. «Tú que en damiles cautelas 
Cátedras puedes llevar 
Acabado de cursar 



Diez años en sos escuelas, 
Argos serás, no marido; 
¡Pobre de tu esposa bella« 
Si has de sospechar en ella 
Lo que de otras has sabido! 

D. Diego. No tanto; pero yo intento 
Buscar solo una beldad 
Doncella en la voluntad, 

Cristaí. ¡Qué dificü buscamiento! 
Détela solo Platón 
Fx)rmada allá en sus ideas, 
O hazla hacer si la deseas 
De estte lAodo en Alcorcen. 
íDe voluntad virginal? 
Signo es que sie volvió estreltá; 
Aun no hay física doncella 
¿Y búscasla tú moral?» 

Diálogo de crlailo»^ 



GüAicA. «Mi honestidad defendí, 

Bien que mi dueño intentó 
Con regalos y ternezas 
Obligarme á sus finezas. 

Castillo. Si un año le fnezó 

Serás racimo en la parra, 

Que aunque á la apariencia sano^ 

Llega un tordo, y pica on grano. 



Llega un page y olro agarra, 
¥ el matrimonio, espantajo. 
Por mas que en su guarda vele 
De puro picado suele 
HaQar solo el escobajo» i» 

Por Cualquier página que lleguen á abrirse 
las comedias de Tirso» se tropieza íudefecUble- 
mente con conceptos tan malignos, y tan ingenio- 
samente espresados. Esta libertad que en el día 
no puede menos de ofender á los oídos delicados, 
era sin embargo bastante común á muchos de 
nuestros autores de los siglos XYI y XVII, y no 
sabe uno que pensar de la sociedad de aiquel 
tiempOf si es que los poetas intentaban hacer re- 
tratos parecidos. Como una prueba de la tole^ 
rancia que se usaba en este punto, no quiero de- 
jar de citar aqui, la aprobación de las comedias 
de Tirso, que se inserta en el tomo ó parte quin- 
ta, la cual, tanto por su contenido cuanto por 
ser áeDon Pedro Calderón de la Barca j el autor 
mas comedido en materia de decoro escénico, 
no deja de ofrecer una singularidad notable. 

«He visto, dice, por mandado de Y. A. el 
«libro titulado Quinta parte de las comedias del 
«M. Tirso de Molina, en las cuales no hallo cosa 
«que disuene á nuestra sania fé y buenas eos- 
«lumbres^ antes hay en ellas mucha erudición 
«y egemplar doctrina, por la moralidad que con* 
«tienen, encerrada en su apacible y honesto en- 
«tretenimienlo, efectos todos del ingenio de su 



—22— 

«aulor, que con lantas muestras de ciencia, vir- 
«tud y religión ha dado que aprender á los que 
((deseamos imitarle» 

Quedan, pues, presentados los principales 
cargos que pueden hacerse á Tirso; esto es, la 
poca importancia y la repetición de muchos de los 
argumentos, y la demasiada libertad en el modo 
de manejarlos; pero estos cargos no son de nin- 
guna manera tan absolutos «que no pudiera con- 
testarlos con escepciones honrosas en que afor- 
tunadamente se apartó de aquellos defectos. En 
algunas de sus comedias, con efecto, supo ha- 
cerse superior al torrente de su siglo, y atre- 
verse á la pintura de caracteres cómicos, dejan- 
do entrever un objeto moral como fin de sus 
composiciones. Marta la piadosa^ Por el Sótano 
y el tomo*, La celosa de si misma; Ventura te 
dé Dios, hijo; Privar contra su gusto y otras 
varias, dan bien á conocer lo que Tirso era ca- 
paz de hacer en este punto, asi como también 
que le era posible el arreglarse á un plan dis- 
cretamente moderado por la razón y el buen 
gusto. 

Tiene ademas este insigne poeta la gran re- 
comendación de la originalidad é invención de 
muchos de los pensamientos dramáticos que des- 
pués han hecho fortuna, manejados por otros 
autores, y no ¡mos de estos han copiado ó imi- 
tado á Tirso, sin tener en cuenta lo que le de- 
bían. La hipocresía y la falsa virtud hablan visto 
una imagen suya en La beata enamorada, an- 



-lesde Holierey deMoralin. Bl convidado de 
piedra y Burlador de SemUa, de Tirso, ba sido 
imitada después por nacionales y est rango ros. 
NiRotrou, niRegnard, niMorelo, ni Pioard, ha- 
tian escrito antes que Tirso bubiese ya dado en 
La venltiraconel )io))ére,\i,n& comedia cuyo ar- 
gumento es una semejanza en e! sembianle. La 
cplo$a de si misma, ha sidoimilada por varios; 
Morelo dio en Laocasion hace al fadrm una co- 
piade La villana de Vallecas, de Tirso, y en £1 
desden con el desden, tralóeí mismo objeto que 
aquel en Celos con celos se curan; CaBizares 
copió la Atttona García iijíeranieníe variada, y 
lo mismo hizo Matos con la La elecciotipor la w'r- 
íMdá quien dtó el nombre de Elhijo de la piedra; 
V finalmente, Moiitalvan copió servilmente í 
Tirso, en Los amantes de Teruel. 

Cosa inconcebible parece que el mismo 
hombre que cuando quería sabia conducir tan 
dignamente su pluma ¡wr el camino de la razón; 
que era capas.üe desenvolver, sin mengua de 
su iugeuio, una intriga peregrína.naturíi!, é ins- 
leresanle, tal comolade Amar por senas, Amor 
yceloshacen discretos y otras, llegase ou otras 
ocasiones á delirar hasta el punto repugnante 
que se vé en muchas de sus comedias; léanse 
siao Escarmientos para el cuerdo, La condesa 
bnndokra Los layosde San Vicaile, Ei mayor 
desengaño y otras varias en que se dejó atrás á 
lo mas desatinad? de sus rivales. 

Pero el genio de Tirso, obedecieodo de este 



—24- 

modo al gusto estravagante deunpóblicopocoes- 
crapuloso, supo conK) hemos dicho, sujetarle en 
otras al saludable influjo de la razón y del buen 
gusto, ofreciéndole pinturas animadas y esacti- 
simas de las costumbres nacionales, como en 
Don Gil de las Calzas verdes; Por el sótano y 
el tomo; El amor médico; y otras varias, en kis 
cuales precedió á Moreto, Alarcon y Solis, indi- 
cándoles el camino de la verdadera comedia* 
Bngcrffado en otras ocasiones en los mas profun- 
dos arcanos de la metafísica amorosa, supo pin- 
tar, el amor con todos los caracteres posibles, 
sublime, taimado, tierno, burlador; en los pala- 
cios, y en las cabanas; gozando en la prosperidad 
6 lucnando y venciendo á la adversa fortuna* 
El castigo del pensé auéy El vergonzoso en Pa- 
lacio, Él burlador ae Sevilla^ Amor y celos^ 
Amar por razón de estado, y casi todas sus co- 
medias, dan repetidas pruebas de aquel aserto, y 
pueden todavia admirarse aun después de haber 
admirado á Calderón; y finalmente supo luchar 
basta en fecundidad con el coloso de su siglo, 
pues que ya queda asegurado por el mismo Tir- 
so, que tenia escritas trescientas comedias en 
catorce años. 

Pero endeude este poeta aventaja á todos los 
demás dramáticos españoles, es en ía pintura de 
las costumbres villanescas que sabe trazar con 
una verdad y gracia, en que no dudamos asegu- 
rar que no ha tenido rivales, ni siquiera felices 
imitadores. 



<'Par Dios que hemos anromlaüo 
Unos prados del Concejo; 
Pujólos Antón Bermejo 

Y picóse Bras Delgado; 
Volviólos á pujar mas» 

Y emberrinchándose Antón 
Pególes otro empujón; 
Pujó cuatro reales Bras, 

Y á tal la puja les trujo 

Que aunque los llevó Delgado 
Creo, según han pu^do. 
Que quedan ambos con pujo.» 

D. Juan. «Casaros, ¿cuándo ó con quién? 

Violante. ¿Cuándo? mañana temprano 
Que ansina el cura lo dijo; 
¿Con quién? Con Antón el hijo 
De mi viejo Bras Serrano; 
¿Cómo? con juntar las palmas 
Al tiempo que el si pregunten ; 
;Mas qué importa que las junten 
Si no se juntan las almas! 
¿Dónde? en cas del escriben 
Que nos hace la escritura; 
¿Por quién? por mano del cura 
Delante del Sacrístén. 

Dominga. «Si vos el hechizador 

Lo sentís cAno lo habraís> 



A buen puerto yos llegáis 
Que á la fe que os tengo amor; 
No lo saben sermonear 
Los de acá tan á lo miel, 
Quizás lo hace el burríel > 
Ó el carrasqueño manjar; 
Mas vos, aunque cariharto, 
£u cada ojo socarrón 
Tenedes si hechizos son 
Dos varas de garavato; 
Yo sirvo al mejor Serrano 
Que toda la Limia tien. 
Es rico é homo de bien 
£ cinco ducados gano; 
Siete da á cada baquero, 
Si 61 os recibe y conoce 
Siete y cinco serán doce, 
Juntaremos el dinero. 
Haremos hucha yo y vos, 
Diezafiosle serviremos, 
La alcancía quebraremos 
A los diez años los dos; 
A doce ducados son 
Diez años si bien los cuento 
Diez á doce, veinticiento 
Que será neo pellón; 
Compraremos bacorriños 
Que los gallegos son bravos. 
Un prado en que sembrar nabos, 



—27— 

Dos cabras y dos rocinos, 
Cogeremos, ya el centeno, 
Yalaboroa, ya el millo, 
Buen pan éste aunque amarillo. 
Sano el otro anque moreno , 
Gallinas que con su gallo 
Nos saquen cada afio pollos, 
Manteca de vaca en rollos. 
Seis castaños, un carballo, 
Una becerra y un buey, 
y los diez años pasados, 
Podrá envidiarnos casados 
El conde de Monterey. 

Caldegoa. ¿Cómo te llamas? 

Dominga. Dominga. 

Caldegoa. Mi fiesta de guardar eres. 
Si á lo prestado me quieres 
Tu esclavo soy, ata y pringa; 
Ya estarás golosmeada 
Mas dudar en esto es yerro, 
Pasaste la cruz del ferro 

Y vendrás desojaldrada. 
¿No has querido á nadie? 

Dominga. ¿Yo? 

Soy por vida de mi padre 
Tan virgen como mi madre 
Me parió. 

Caldegoa. Deja el parió, 

Y á lo primero te allega. 



Pues yo me sé aunque porfías 
Que son muchas gollerías 
Pedir doncellez gallega.» 

Aquí ya se descubre la natural noalicia de 
nuestro P. definidor, que se complace en tener 
constantemente retozando en los labios de los 
oyentes una risa juguetona. Sin embargo, el 
auditorio bullicioso que, depuestas las armas de 
la critica, se vio involuntariamente arrebatado 
por las gracias del maligno Tirso, quédase de 
pronto sorprendido , cuando le oye prorumpir 
en sentencias tan profundamente filosóficas co- 
mo enérgicamente espresadas. 

«Que no el tener cofres llenos 
La riqueza en pié mantiene; 
Que no es rico el que mas tiene 
Sino el que ha menester menos.» 

«Por no venir á gastar 
Del recibo es bien me prive. 
Que la muger que recibe 
Es forzoso que ha de dar.» 

«Dad al diablo la muger 
Que gasta galas sin suma, 
Porque ave de mucha pluma 
Tiene poco que comer. ]> 



«La sombra del nogal 
Representa al desdichado, 
Que á cuanto alcanza hace mal. 9 

ttLa muger en opinión 
Siempre mas pierdo que gan^ 
Pues son como la campana 
Que se estiman por el son.» 

«En la mesa del amor 
1.0S celos son el salero, 
Que para ser verdadero 
EUos han de dar favor; 
pero advierte que es error 
Echar mucho al que es sencillq : 
Con la punta del cudiillo 
Pone sal el cortesano, 
Porque con toda la mano 
No es templallo, es desabrillo.)» 



«El que en los principes fia 
y á la cumbre del poder 
Por el favor va subiendo 
Mire como asienta el pie. 
Por escaleras de vidrio 
Sube el privado mas fiel, 
Y es fácil cuando descienda 
Ó deslizar ó romper.» 



-so- 
Preciso seria copiar la mayor parle de los 
diálogos de Tirso para dar á conocer toda la ri- 
queza de su imaginación, toda la profundidad 
de su estudio, toda la fuerza, originalidad y gra- 
cia de su lenguaje ; pero basten los ya citados 
para reconocer en este eminente autor uno de 
los hombres mas insignes de que puede con ra- 
zón gloriarse el Parnaso Español. 

"Por eso es tanto mas digno de censura el 
criminal é injusto qlvido en que le han echa- 
do tantos autores como han tratado de la histo- 
ria de nuestro teatro, y en el cuál ha perma- 
necido como eclipsado^ hasta hace pocos anos en 
que un aoreciable literato (Don Dionisio Solís) 
volvió á aespertar la buena fama de Tirso, pre- 
sentando en la escena varias de sus comedias 
refundidas con bastante discreción, y por fortu- 
na perfectamente desempeñadas. El público del 
dia quedó tan prendado de ellas, que el nombre 
de Tirso es un talismán para llenar el teatro; y 
su reputación por mucha que fuera en vida, 
creemos que se halla hoy mas sólidamente ase- 
gurada. 

R. de M. 11. 






UNA PUJA. 



CoRBATo. Par Dios que hemos arrendado 
Unos prados del concejo ; 
Pujólos Antón Bermejo , 

Y picóse Bras Delgado; 
Volviólos á pujar mas, 

Y emberrinchándose Anión, 
Pególes otro empujón; 
Pujó cuatro reales Brás; 

Y á tal la puja les trujo 

Que aunque los llevó Delgado, 
Creo, según han pujado 
Que quedan ambos con pujo. 

(Del Pretendiente al revés.) 



CUERTO. 

Leonora, 

Una nxuger principal 
¡ Sé yo, que tuvo una huerta 
Y en ella un bello peral , 
Cuya fruta apetecida 
Hasta del mismo rey era. 
Sin que á ella en toda la vida 
Se la antojase una pera 
Ni preñada, ni parida. 
Las puertas le desquiciaban 
Pe noche por ir á hurtar 
La fruta, en que desgajaban 
£1 pobre árbol, que guardar 
Los de casa no bastaban; 
y viendo que cerca y puerta 
Eran flaco impedimento 
Para no tenerla abierta 
De noche al atrevimiento. 
Vendió á un veoino la huerta, 
Luego, pues, que la vio agenu 
La que peras no comia 
Tuvo por peras tal pena. 
Que en su mesa cada dia 
Eran su comida y cena. 
Ved si hoy un egemplo igual 
En Sirena, podrá hacer 



— Ó5- 

La privanza otro tal. 
Siendo en el guste muger * 
Y viendo agea»^ peral. 

/De iJemJ 



OTRO. 

CvRi.o<. j Hume dado uaa lección 
I La fábula del león; 
I Yo, tú^senorJasabrásL 
' £§laba viejo una vez 
\ Y tullido, que no es nuevo 
^uien anda mucho maucelio 
Eslar cojo á la vejcE ; 
Como DO podía cacar 

Y andaba solo y hambriento^ 
Hemitió al enieadimienlo 
Los pies que solían v olar; 

Y llamando á cortes reales 
' Mandó por edicto y ley 

Que atendiendo que em rey 
De todos los anímales. 
Acudiesen á su coeva ; ' 
Fueron todos, y asentados 
Dijo: a ¡Vasallos honrados 
A mi me ban dado una nueva 
Estrana y que me provoca 



A pesadumbre y pasión , 

Y es que dicen (¡ue al león 
r.e huele muy mal la boca : 

No es bien que un supuesto Real 
De tantos brutos señor. 
En vez de dar buen olor 
A todos huela tan mal; 

Y así buscando d remedio. 
Hallo que á todos os toca. 
Que llegándoos á mi boca 
Veáis si al principio ó medio 
Alguna muela podrida 
Huele mal, porque se saque, 

Y de esta suerte se aplaque 
Afrenta tan conocida.» 
Metióse con esto á dentro , 

Y entrando de uno en uno 
No vieron salir ninguno. 
La raposa, que es el centn) 
De malicias, olió el poste, 

Y convidándole á entrar 
Para ver y visitar 

Al león, respomiió: «Oste.» 

Y asomando la cabeza 
Dijo: «Por no ser tenida 
Por tosca y descomedida 

No entro á ver á vuestra alteza; 
Que como paso trabajos, 
Unos ajos he almorzado, 



—3o- 

Y para un rey «o hay enladd 
Como el olor de los ajos; 
Por aquesta cerbatana 
Vuestra alteza eche el aliento. 
Que si yo por ella siento 

£1 mal olor, cosa es llana 
Que hay muela con agujero 

Y el sacalla está á otra cuenta. 
Que yo estoy sin herramienta 

Y en mi vida fui barbero. » 
Lo mismo somos tos dos 

Y en fé de nuestra asustad 
Acercármeos necedad 

Por que he dicho mal de vos. 

Y un viejo tiene por tema 
Decir cuando á alguien me allego 
¡¡Del reyj del sol y del fuego 
Lejo^ que de cerca quemal! 

/De idem.j 



El PRINCIPE Y EL VILLARO. 



Duque. Si al aposento me guias 
De Sirena, ya podrías 
Quedar de villano nqul 
Hecho hidalgo y cabaliero 
Y con Fenisa casado. 



Cahío?. ¡Por alcahuete privatlof 
Pero no seré el primero. 
Tiene mil difiealtades, 
Señor, lo que ine mandáis: 
El oficio que me dais 
Usase por las ekidailcs. 
Mas no j^ aldeas ni villas: 
^cahuetes bav allá 
Sofiorias, pero acá ' 
Sufrimos poeas cosquílias; 
Esto es lo uno; lo otro es 
Que Fenisa es tan hermosa 
Como Sirena, y mi esposa^ 

Y si allá 03 meto, después 
Cluando Sirena os reproche 
Quizá daréis en Fenisa, 
Que suele el diablo dar prisa 
T todo es pardo de noche. 
Hay en la puerta un cencerro 
Gruñidor, v en el corral 
Hay un pozo sin brocal. 

lo tercero tiene tíií perro 
Que si os vé y desencuaderna 
Los dientes, dando tras vos, 
No tengo á mucho par Dios 
Que se os meriende una piermi. 
Lo cuarto, habéis de pasar 
Por la cama del alcalde, 

Y no pasareis de valde 



Si al masün oye ladrar; 
Porque si una estaca arranca. 
Mientras se averigua ó He 
Si es el duque el que pask>. 
Sabréis lo que es una tranca; 
Lo quinio, fuera de aquesto 
No os quiero iier otjro regak^ 
Lo sesto.... ya veis que e^ malo 
Todo lo que toca al sesto* 

Duque. Mata á ese villano, Floro. 

€ Aiaos. No consiento mataduras; 
Iguales somos á oscuras. 
Sin luz^ no reluce el oro. 

fDe Ídem.} 



OlALOfiO VILLAIESiiUl. 

Carmenío. Tirso, á recoger las parvas 
Que viene el agua sin tino 

Zelacuo. Deja el bieldo con que escarvas 
La paja, que el torbellino 
Mos da COR ella^en las barbas. 

Clori. Saca el trigo de las heras^ 
Las gavillas mete en casa. 

Zklalro. lunta la paja ¿qué esperas? 

Carmenio. Que ya la tempestad pasa* 

Zelaubo. Par Dios que viene de veras- 



—38- 

Carml.mo. El cielo (icn mal de madre. 
PANADO. Eso si, verá si afloja. 
Carmemo. Recogeos acá, comadre. 
Clohi. Agua Dios, ¿qué ruin se moja? 
Pt-iNADO. Y mojábase su padre 
Carmemo. ¿Está el trigo recogido? 
Zeí.auro. Lo más se queda trillado. 
Pet.nado. Según el agua ha venido 

Temo qué se ha de ir á naelo 

Lo que ogailo hemos cogido. 
Zf.í.auro. Fue áver nuesamo á Sirena 

Yáfé que vuelva fiambre. 
Clori. Si, aguardaldos con la cena. 
Carmemo. No ha de quedar viva enjambre 

Según lo mucho que truena. 
Feynaik). Esla es labora en que el cura 

Metido en la Ygrejaen folla 

Nubeslilsopay conjura 
^Iarmemo. No esté él jugando á la polla: 

Que si un todo dar procura 

No le harán ir por josticia 

A conjurar. 
Zelaüko. Si, eso tiene. 

Que si en el juego se envicia 

No hay conjuros. 
Peinado. Pues bien Aicne 

Por el diezmo y la primicia. 

(baidem ) 



CANCIÓN. 

Canta Tirso. 

Pero Gil amaba á Menga 
Desde el día que en la boda 
DeMingolloel porquerizo 
La vio bailar con Aldonza; 
Mas en lugar de agradarla 
Porque no hay amor sin obra», 
Al revés del gusto snyo 
Hacia todas las cosas. 
Erraba siempre en los medios 
guiándose por su cholla 

Y quien en los medios yerra 
Jamás con los fines topa. 
Por fuerza quería alcanzarla 
Mas no es la muger helloia 
Que se deja caer á pahs 
Para que el puerco la coma. 
Si botines le pedia 

La presentaba una cofia , 
Si guindas se la antojaban 
Iba á buscarla algarrobas. 
Nadaba en fin agiia arriba 

Y empeoraba de hora en hora. 
Como rocín de Gaeta 
Quillotrándose la moza; 



-.40- 

Fué con ella al palomar 
Uua mañana iatre otras, 

Y mandóle que alcanzase 
Una palomita hermosa: 
Subió diligente Pedro, 

Y al tomarla por la cola 
Yolósele y on las manos 
Dejóle las plumas solas : 
Amohinóse M^ga de esto 
Contóselo á las pastoras. 
Que al pandero le cantaban 
Cuando se juntaban todas: 
Por la cola las toma^ toma » 
Pedro 4 las palomas 

Por la cola las toina^ toma. 

Corrido Pedro de verse 
Que le correa por la posta 
A su comadre Chamisa 
Dio parte de sus congojas: 
Mas respondióle la a íeja, 
«Pero Gil, cuantío se enhornan 
Se hacen los ptaes tuertos 

Y cocidos, mal se adoban; 
Sino acierta» al sembrar. 
No te espantes que no cojas. 
Porque mal cantará nüsa, 

/ Aquel que el a., b. c. ignora • 
£1 que por las 



Mal los rá]>anos quillotra 
Que no se deja arrancar 
El rábano por tas hojas. 
Ya que erraste á los» principiu» 
Cántente en batew y bodas , 
En fé que eres un pandero 
A sus panderos las mozas. 
Por la cola las toma^ toma^ (4c. 

/De idifii 



CELOS. 



Sancho. 

TlRRENA. 

Sancho. 



TinBENA. 



Acercaos á mí, Tirrena. 
¡Qué vida tan enfadosa! 
¿Siempre be de estar junto á tí? 
Sois mi muger, y con todas 
Habían de ser los maridos 
Ella el cuerpo, y él la sombra. 
Sino lo sabéis, Tirrena 
Sabed que la muger propia 
Siempre ha de aniar en el pecho 
Como la agena en la bolsa. 
Tu necia desconfianza 
Sancbo, me tiene quejosa; 
Tu cuidado me da pena, 
Y tus recek» me enojan. 
En estos cainfios desiertos 



Uabilo una pobre choza 
Cubierta de humüdcs pojas 
Entre cuatro peíSas si^as. 
La música de las aves 
Que me despierta á la aurora 
A quien ayudan las fuentes 

Y el aire entre aquellas hojas 
De aquellos copudos olmos , 
Ni me llama ni enamora, 
Porque no entiendo la letra 
Por mas que las voces oiga. 
Estos árboles, que viste 

El cielo de verdes ropas, 
Son galanes solamente 
De la primavera hermosa, 

Y á mi jamás me dijeron 
Amores, con verme sola 
Mil veces dormir ]a siesta 
Sobre e^t pintada alfombra. 
Por estos montes paseo, 

No en las calles esiiaciosas 
De la corte que á los ojos 
Tantas veces ocasionan. 
Si estás triste, no me alegro, 
Lo que te enoja me enoja. 
Contigo gozo tus bienes. 
Conmigo mis males lloras. 
Sancho, Sancho, necios celos 
Poco escusa» la detbonra 



-4o— 



Sancho. 



TlRRE>A. 

Sancho. 



Del marido desdichado. 
Que escogió liviana esposa. 
De la mano de Dios viene 
La buena, y á poca cosía 
De cuidados asegura , 
A su duefio por si sola; 
Esto advierte, Sancho mió, 
Y ven á segar ahora , 
Que se vá pasando el día , 
Que al paso que tú k» eorf;is 
Cogeré yo tas espigas 
Para qne en mis brazos coja$ 
£1 frulo de tus amores 
Libre de penas cetosas 
Pónlos, Tirrena, en mi cuello. 
Que lus palabras de alcorza 
Me han azucarado el alma ; 
Vamos, y esta mano toma 
De que no me veris n)as 
Pedir celos desde agora. 
'rQué necedad es pedirlos! 
¡Y darlos qué mala cosa ! 

^De Quien hah'n pafjó. ) 



AIOR ViLUIESCO. 

Carrasco. ¿Qué, eatío la tenéis amor? 

Bartolo. Yo no sé si es amorío 
Este desconcierto mío. 
Si estangurría, si sudor; 
£1 pecho se me bazuca 

Y me dan ciciones luego; 

Si esto es amor, dóie al fuego 
Que pardiez que es mala cuca: 
Si vuesa edad. no me endilga 
Lo que es, abridme la huesa. 

Carrasco. Bartolo, celera es esa. 

Bartolo. Esto hecho una pocilga 

De celos, que por ser tercos 
Poner al hombre dell lodo, 

Y andar grufiéndolo todo 
Se comparan á Io6 puercos. 

Carrasco. Pues bien, ¿y ella sabe acaso ' 

Que la amáis? 
Bartolo. S¡<. 

Cvrrasco. Bueno osla 

¿Y habreisla hablado? 
Bartolo. Verá, 

Pullas la echo á cada paso. 
Carrasco Pescudo si la habéis dicho 

Vueso amor? 
B \rtolo. Por comparanza!: , 



-i5- 

Y ayer cerniendo las granzas 
La declaré mi capricho. 

Carrasco. ¿I)e qae modo? 

B\RTOLo. Daño» quiero 

Relación de esa demanda. 
Ya vos veis del modoque anda 
£1 gaticink) en enero: 
Estaba una gata vizca 
Con cierto galo rabón 
Allá en el caramanchón. 
Este tierno, la otra arizca. 
Cual si le pegaran ascuas, 

Y en su lenguaje gatuno 
Se decían uno á uno 

Los enombres de las pascuas. 
Por que si csplicarios quiero 
Siempre que el gato mahullabn 
De rnabullera la llamaba 

Y ella con fuf, de fullero. 
En íin, con gritos feroces 
Andaban dando carreras. 
Que galos y verduleras 
Sus faltas echan á voces. 
Escuclhábalos alli 

(lila envidiosa de verlos, 

Y yo, que il>a á componerlos. 
La manga (pardiez) la asf, 
Para (|ue no se me escape, 

Y romo el amor me aflige ' 



—46- 

Miz (hocicándola) dije; 
€ vKRAsco. Y ella ¿qué 03 repuso? 
Bartoí.o. Zape; 

Y imprimióme tal aruilo 
Que el carrillo me pautó. 
Agarróla entonces yo, 
Mas ella, cerrando el puño, 
Escopir me hizo dos muelas 
Deshaciéndome un carrillo. 

Carrasco. Hizo bien, porque un galillo 
De ordinario es saca muelas, 

Y ese fué lindo favor. 
Sartolo. ¿Lindo? á otros dos si me toca 

Despoblaráme la boca; 

Pero otro me hizo mayor. 
Carrasco. ¿Mayor? ¿cómo? 
Dartolo. Fué al molinu 

Y yo tras ella antiyer, 

Y acabado de moler 
Llegué á cargarla el pollino, 

Y cuando el costal le |)ongo 
Dos yemas sin clara echó, 

Y á la primera que vio, 
DijO Pápate ese hongo. 
Yo como la vi burlar 

Las manos la asi y béseselas 

Y aruuómelas y aruñéselas 

Y volviómelasá aruffar. 
Tiróme una coz, después 



Pronóstico de usa poCra, 

Y yo, tirándoia elca 
Jugamos ambos de pies; 

Y durando el retozar, 
Volvióme dos, y apáreselas, 

Y tirómelas y tíreselas 

Y volviómelas á tirar. 

(De Antena García.) 



LÚS lERCADERES. 

Tasagero 1.® Yo tengo otro oficio 

De iM) menos artificio 

Que el otro. 
l.« ;,Cómo? 

l.« Yo sé 

Tefiir ojos. 
L** ¡Cosa nueva ! 

1 .'' Celebraban los amantes 

Los negros y azules antes, 

Ya solamente se aprueba 

El ojo negro rasgado; 

De aquellos soy tintorero. 
t."" Gran gitano es el dinero: 

¡Miren la invención que ba halladlo ! 

Yo solamente creía 



') ) 



Poderse leütr los cuellos, 
Las barbas y los cabellos, 
¿Mas ios ojos? 

Cada día 
Hay quo ver. 

Todo es anlojos 
Del ocio qae el tiempo pierde. 
¿De modo que siendo verde 
Volvereis vos negro un ojo? 

I ." Tengo un escabeche yo 

Uue á dos tintes le transformo 
£n azabache, y le formo 
Como quiero. 

1 > VA diablo dio 

Tai traza, y ¿de qué manera? 

1.? Oid, y sabréis el como; 
Meto una aguja de plomo 
Y sacando el ojo fuera... . 

2. » ¿El ojo fuera? Oste puto. 

1 ." No os admiréis hasta el cabo; 
Dos ó tres veces le lavo 
Con la tinta, y luego enjuto. 
Le encajo donde se estaba. 

¿.^ ¿Y vé con el? 

1.^ Pues si viera 

¿Quién enriquecer pudiera 
Como yo, ó qué me faltaba? 

2.^ Qué ¿queda ciego? 

1.* ¡Puesnol 





—49— 


2.0 


Idos al rollo. 


l.« 


To, amigo, 




A teñir ojos me obligo 




Pero á darios yista no. 



t.o Y vos ¿qué mercadoría 
Vendéis 

3.<> To, envidia. 

< 2.« ¿Qoé? 

3.» En esto 

Todo mi candal he puesto. * 

2."* íBaen candal, por vida mía! 

S.** Bueno ó malo, ya le gasta 
Gente qne os SMlmirareis 

2.<* Vos alabarle podéis, 

Pero no es de buena casta. 

3.* Pues Yéndose agora tanta 
Envidia á ingenios diversos. 
Que hay hombre qne hadendo versos 
A los demás se adetonta, ^ 

Y aunque mas fama le den. 
Es tal (la verdad os digo) 
Qne niega el habla á su amigo 
Cada vez que escribe bien. 

(Deidem.J 



RUPTURA DE AIOR. 

Tarso.— Melisa. 

Melisa. ¿Asi me dejas, traidor? 

Tarso. Melisa, doma otros potros. 

Que ya no me hace quillotros 
En el alma vuestro amor. 
Con la ausencia de medio año 
Que há que no os busco ni os veo 
Curó el tiempo mi deseo 
La enfermedad de on engafio. 
Dando á mis celos dieta 
Estoy bueno poco á poco, 
Ya Melisa, no só loco 
Porque ya no só poeta; 
Las copras que ¿ cada paso 
Os hice, huego de Dios 
En ellas, en mí, y en vos 
Si de subir al Parnaso 
Por sus muías de alquiler 
Me he quedado despeado: 
¡Qué de nombres que os dado. 
Luna, estrella, luciferl 
¿Qué tenéis bueno. Melisa 
Que no alabase mi canto? 
Ck)pras os compuse al llanto, 
Copras os hice á la risa, 



Copras al dulce mirar^ 
Al suspirar^ al toser, 
Al callar, al responder, 
Al asentarse^ al andar, 
Al blanco color, al prieto, 
A vuestros desdenes locos, 
Al escopír, y ¿los mocos 
Pienso que os hice on soneto. 
Ya me sal! del garlito 
Do me cogiste, par Dios, 
Que no se me da de vos 
Ni de vueso amor un pito. 

Melisa. ¡Ay Tarso, Tarso, en efecto! 
Hombre, que es decir olvido 
¿Qué una ausencia haya podido 
Hacer perderme el respeto 
A mí, Tarso? 

Tarso. A vos y á Judas, 

Sois mudable^ que queréis, 
Si en señal de eso os ponéis 
En la cara tantas mudas. 

M ELISA . Así , mis prendas me toma 
Mis cintas y mis cabellos. 

Tarso. ¿Luego pensáis que con ellos 
Mi pecho ó zurrón se adorna? 
¡Qué bobal Ga estar yo ciego 
Trajera conmigo el daño: 
Ya Melisa habrá medio affó 
Que con todo di en el íoego; 



—32— 

Cubcllos que fueron lazos 
De mi esperanza, crueles. 
Listones, rosas, papeles. 
Baratijas y embarazos; 
Todo el fuego lo deshizo 
Porque hechizó mi sosiego. 
Que suele echarse en el fuego 
Porque no empezca el hechizo: 
Hasta d zurrón di á la brasa . 
Do guardé mis desaliños. 
Que por quemar los vecinos 
Se pega fuego á la casa. 

Mklisa. Esto he de sufrir ¡ay cielo! 

T AR^. Aunquelioreis un diluvio. 
Tenéis el cabello rubio, 
No hay que fiar de ese pelo. 
Ya os conozco que sois fina. 
Pues no me habéis de engañar 
Por Dios, aunque os vea llorar 
Los tuétanos y la orina. 

Melisv. Traidor. 

T\Rso. * Verá la envicien, 

Enjugad los arcaduces 

Que hacéis el llanto á dos luces 

Como candil de mesón. 

MuLisA. Yo n)e vengaré, cruel. 

Tarso. ¿Cómo? 

Mrlisa. Casándome, ingrato. 

Tarso. Eso es tomar el zapato 





DO — 




Y daros luego con él. 


Melisa. 


Vele de aquí. 


Tarso. 


Que me place. 


Melisa. 


Qué ¿le vas de esa manera? 


Tarso. 


¿No lo ves? andando. 


Melisa. 


Espera'. 




¿Masque sé de donde nace 




Tu desamor? 


Tarso. 


¿Masque no '^ 


Melisa. 


Celillos son de Mireno 


Tarso. 


¿Yo celillos? ¡oh qué bueno! 




Ya ese tiempo se acabó 



Como os veis de él despreciada 
Ahora os venis acá, 
Mas no entrareis porque está 
£1 alma á puerta cerrada. 

Melisa. En fin ¿no mequieres? 

Tarso. No. 

Melisa. Pues para esta; de un ingrato 
Que yo castigue tu trato. 

Tarso. ¿Castigarme á mí vos? 

Melisa. Yo; 

Presto verás, fementido 
Si te doy mas de un cuidado. 
Que nunca el hombre rogado 
Ama como aborrecido. 



Takso. ¡Bueno! 

Melisa. Verás lo que pasa; 

Celos te dará un pastor, 

Que cuando se pierde amor 

Ellos le vuelven á casa. ( Vase, ) 

Tarso. ¿Si? andad; echóme á temer 
Alguna burla, aunque hablo. 
Que no tendrá miedo al diablo 
Quien no teme á una muger, 
(De El Vergonzoso en Palacio.J 



lUCERES FORZADAS. 



Vasco. Ven acá, si Leonela no quisiera 
Dejar coger las uvas de su viña , 
¿No se pudiera hacer toda un ovillo 
Como hace el erizo, y á puñadas, 
Aruños, coces, gritos, y á bocados. 
Dejar burlado á qnien su honor maltrata. 
Enpie su fama y el melón sin cata? 
* Defiéndese una yegua en medio un campo 
De toda una caterva de rocines 
Sin poderse quejar; laqui del cielo 
Que me quitan mi honra! como puede 
Una muger honrada en aquel trance. 



—55— 

Escápase una gata como un puno. 
De un gato zurdo y otro can?5mo 
Por los caramanchones y tejados 
Con solo decir miao y echar un fufo , 
¿Y quieren estasdayfas persuadirnos 
Que no pueden guardar sus pertenencias 
De peligros notorios? Yo aseguro 
Si como echa á galeras la justicia 
Los forzados, echara las forzadas. 
Que hubiera menos, y esas mas honradas. 

(De %dem,J 



lAXIlA AMOROSA. 



Magdalena £1 desear y ver es 

En la honrada y la no tal 
Apetito natural: 

Y si diferencia se halla , 
Es en que la honrada calla 

Y la otra dice su mal: 
Callaré, pues que presumo 
Cubrir mi desasosiego, 

Si puede encubrirse el fuego 
Sin manifestarse el humo. 



DIALOGO CORTESANO. 



Magdalena Pues biea, ya que Ubre estáis 
¿Qué es lo que determináis 
Hacer de vuestra partida? 
¿Dónde pensáis ir? 

MiRENO. Intento 

Ir, señora, donde pueda 
' Alcanzar fama que esceda 
A mi altivo pensamiento; 
Solo aquesto me destierra 
De mi patria. 

Magd. ¿En qué lugar 

Pensaisque podéis bailar 
Esa ventura? 

Miu. En la guerra; 

Que el esfuerzo hace capaz 
Para el valor que procuro. 

Magd. ¿Y no será mas seguro 

Que le adquiráis en la paz? 

Mm. ¿De qué modo? 

Magd. Bien podéis 

Grangearle, si dais traza 
Que mi padre os dé la plaza 
De secretario, que veis 
Que está vaca ahora, á fólta 
De quien la pueda suplir. 



—57— 

MiK. No nació para servir 

Mi inclinación, que es mas alta . 

IIagd. Pues cuando volar presuma 
Las plumas lo han de ayudar. 

MiR. ¿Cómo he de poder volar 

Con solamente una pluma? 

Magd. Con las alas del favor. 

Que el vuelo de una privanza 
Milimposibles alcanza. 

MiR. Del privar nace el temor 

Como muestra la esperiencia, 
Y tener temor no es justo. 

Magd. Don Dionis, este es mi gusto. . 

MiR. ¿Gusto es de vuestra esoelencía 

Que sirva al duque? Pues alto^ 
Cúmplase señora asi, 
Que ya de un vuelo subí 
Al primer móvil mas alto. 
Pues si en esto gusto os doy 
Ya no hay subir mas arriba; 
Como el duque me reciba 
Secretario suyo soy. 

(Be idemj 



OTRO. 



MiRENO. ¿Luego no fué en mi favor, 
PensamienU) Usongero, 
Sino porque sea tercero 
Del conde? ¿Veis, loco amor 
Cuan sin fundamento y fruto 
Torres habéis levantado 
De quimeras, que ya han dado 
En el suelo? Gomo el bruto 
En esta ocasión he sido 
En que la estatua iba puesta 
Haciéndola el pueblo fiesta. 
Que loco y desvanecido 
Creyó que la reverencia, . 
No á la imagen que traia 
Sino á él solo se le hada, 

Y con brutal impaciencia 
Arrojarla de si quiso 
Hasta que se apaciguó 
Con el castigo y cayó 
Confuso en su necio aviso. 
Asi el favor corresponde 
Conque me ha desvanecido; 
Basta que yo el bruto he sido 

Y la estatua solo el conde; 
Bien puedo, desentonarme 



—59- 

Que no es la fiesta por mi. 
jMagd. Quise deslombrarle asi 

Que fué mucho dedararme. fap . ) 

Mañana comenzareis. 

Maestro, á darme lección. 
MiB. Servirte es mi indinacion. 

Magd. Triste estáis 
MiR. ¿Yo? 

Magd. ¿Qué tenéis? 

MiR. Ningnna cosa. 

Magd. Un favor (ap.) 

Me manda amor que le dé. 

iVálgame Dios! tropecé [Dale la mano,) 

Que siempre tropieza amor; 

El cbapin se me torció. 
%iR. ¡Cielos! Hay ventnra igoal! 

¿Hízose acaso algnn mal 

Vuecelencia? 
Magd. Creo que no. 

MiB. iQue, la mano la tomé! fap.) 

Magd. Sabed que al que es cortesano 

Le dan al darle la mano 

Para muchas cosas pie. ( Vase.) 

Mir. «¡Le dan al darle la mano 

Para muchas cosas pie! » 

¿De aqui qué colegiré? 

Decid pensamiento vano 

¿En aquesto pierdo ó gano? 

¿Qué confusión, qué recelos, 



—60— 

Son aquestos? decid, cielos 
¿Esto no es amor? Mas no; 
Que llevo la estatua yo 
Del conde de Vasconcelos. 
¿Pues qué enigma es darme pie 
La que su mano me ha dado? 
Si solo el conde es amado 
¿Qué es lo que espero, que sé? 
Pie ó mano, decid ¿por qué 
Dais materia á mis desvelos? 
Confusión, amor, recelos, 
¿Soy amado? Pero no, 
Que llevo la estatua yo 
Del conde de Vasconcelos. 
£1 pie que me dio será 
Pie para dar la lección 
En que escriba la pasión 
Que el conde y su amor le da. 
Vergüenza, sufrí y calla, 
Basta ya atrevidos vuelos 
Vuestra ambición, si á los cielos 
Mi desatino os subió; 
Que llevo la estatua yo 
Del conde de Vasconcelos. 

/De idemj 



DlUOeO DE AlO T CRIADO. 



MiRENO.— Tarso. 

Tarso. ¿Mas muestras quieres que de 
Que decirte: «al cortesano 
«Le dan al darle la mano 
«Para muchas cosas pie?» 
¿Puede dedrlo mas claro 
Una muger principal? 
¿Qué aguardabas, pesi á tal. 
Amante corto y avaro? 
Que ya te daré este nombre 
Pues no te osas atrever; 
¿Esperas que la muger 
Haga el oficio del hombre? 
¿En qué especie de animales 
1^0 es la hembra festejada 
Perseguida, y paseada 
Con amorosas señales? 
A solicitarla empieza. 
Que lo demás es querer 
El orden sabio romper 
Que puso naturaleza. 
Habla; no pierdas por mudo 
Tal muger y tal estado. 



—62— 

MiRENo. Un laberinto intrincado 

Es, Tarso, el que temo y dudo; 
No puedo determinarme 
Que me prefieran los cielos 
Al conde de Vasconcelos; 
Pues llegando á compararme 
Con él, sé que es gran señor, 
Mozo, discreto, heredero 
De Berganza, y desespero. 
Viéndome humilde pastor. 
Rama vil de un tronco pobre, 

Y que tan noble muger 
No es posible quiera hacer 
Mas favor que al oro ai cobre; 
Mas después, el afición 

Con que me honra y favorece, 
Las mercedes que me ofrece. 
Su afable conversación. 
El suspenderse, el mirar, 
Los enigmas y rodeos 
Con que esplica sus deseos 
El fingir un tropezar 
(Si es que fué fingido) el darme 
La mano con la razón 
Que me tiene en confusión, 
Se animan para animarme, 

Y entre esperanza y temor 
Como ya, Bríto, me abraso, 
Llego á hablarla, tengo el paso. 



—63— 

Tira el miedo, impele amor, 

Y cuando mas me provoca, 

Y á hablarla el alma comienza. 
Enojada la vergüenza 

Llega y tápame la boca. 
Tarso. ¡Yergüeoza! Tal dice un hombre) 
Yive Dios que estoy corrido 
Con razón, de haberte oído 
Tal necedad; no te asombre 
Que asi llame á io temor 
Por no llamarle locura. 
¡Miren aquí qué criatura 
O que doncella Teod<Hr 
Para que oon este espacio 
Diga que vergüenza tiene! 
No 9é yo para qu$ viene 
ElverganMBoá palacio. 
Amor vergonzoso y mudo 
Medrará poco, sefior. 
Que á tener vergüenza amor 
No le pintaran detnudo. 
No hayas miedo que se ofenda 
Guando digas tus antojos, 
Vendado$ tiene los ojos 
Pero la boca sm venda. 
Habla, ó yo se lo diré, 
Porque sí callas, es llano 
Que quien le dio pie en la mano 
Tiene de dejarto á pie. 



MiRKNO Ya, Brito, conozco y veo 

Que amor que es mudo no es cuerdo, 
Pero si por hablar pierdo 
Lo que callando poseo, 

Y ahora con mi privanza 
E imaginar que me tiene 
Amor, vive y se entreliene 
Mi incierta y loca esperanza^ 

Y declarado mi amor 
Tengo de ver en mi daño 
El castigo y desengaño - 
Que espero de su rigor 

¿No es mucho mas acertado. 

Aunque la lengua sea muda. 

Gozar un amor en duda 

Que un desden averiguado? 

Mi vergüenza esto señala, 

Esto intenta mi secreto. 
Tarso. Dijo una vez un discreto 

Que en tres cosas era malo 

La vergüenza y el temor. 
MiRENo. ¿Y eran? 

Tarso. Escucha despacio; 

En el pulpito, en palacio, 

Y en decir uno su amor. 
En palacio estás; los cielos 
Te abren camino anchuroso; 
No pierdas por vergonzoso. 

(De idem.J 



DIALOGO AIOROSO. 



DuQrB.— Magdalena. 

Duque. Quiero veros dar lección. 
Que la carta que ayer vi 
Para el conde, en que Ici 
Del sobrescrito el renglón 
Me contenU^; ya escribís 
Muy claro. 

Maqd. y aun no lo entiende 

Con todo eso y se ofende 
Mi maestro don Dionis. 

(SaleMireno.J 

MiRBNO. ¿Llámame vuestra escelencia? 

Maod. Si; que el duque mi señor 
Quiere ver si algo mejor 
Escribo; vos esperiencia 
Tenéis de cuan escribana 
Soy, ¿no es verdad? 

MiR. Si señora. 

Magd. Escribí no ba un cuarto de hora 

Medio dormida una plana, 

Tan clara que la entendiera 

Aun quien no sabe leer; 

5 



¿No me doy bien á entender 

Don Díonis? 
MiR. Muy bien. 

Maüd. Pudiera 

Serviros según fué buena 

De materia para hablar 

En su loor. 
MiR. Con a^iar 

La alabo; solo condena 

Mi gusto el postrer renglón 

Por mas que la pluma escusOr 

Porque estaba muy confuso. 
M AGD . ¿Direislo por el borrón 

Que eché á la postre? 
MiR. ¿Pues no? 

Magd. Pues adrede le eché allí. 

MiR. Solo el borrón corregí 

Porque lo demás borró. 
Magd. Bien le pudiste quitar, 

Que un borrón no es mucha mengua. 
MiR. ¿Cómo? 

Maqd. El borrón con la lengua 

Se quita na con callar, (ap.) 

Ahora bien, corta una pluma. 
M ». Ya, gran señora la corto. 

Magd. Acabad, que sois muy corto. 

Vuestra escelencia presuma 

Que de vergüenza no sabe 

Hacer cosa de provecho. 



—67— 



DoQCfi. 


Con todo, estoy salisfecbo 




De sa letra* 


Magd. 


Es cosa grave 




El darle avisos por puntos 




9in que aproveche: acabad. 


Duque. 


Magdalena, reportad* 


MlR. 


¿Han de ser cortos los pontos? 


Magd. 


sQué amigo sois de k) cortof 




Largos los quiero; cortadlos 




De aqueste modo« ó dejadlo». 


HlR. 


Ya gran señora, lo» corto. 


Duque. 


iQue mal acondicionada 




Sois! 


Magd. 


Un hombre vergonxoso 




Y corto es siempre enfadoso. 


MlB. 


Ya está la pluma cortada. 


Magd. 


Mostrad! y qué mala, ¡ay Díosl 




fPruébiüa y la arroja.) 


Duque. 


¿Porque la echaisen el suelo? 


Magd. 


^Siempre me ladaiscon pelo! 




Líbreme el cielo de voe; 




Quitadle con el cuchillo; 




No sé de vos que presuma. 




Siempre con pelo la pluma 




Y la lengua con frenillo. 




(De idrnn.) 



LA PRIVANZA. 



Lbonora.— Don Juan. 

tcoNORA. Al disgusto qae tenéis, 

üertnaDo, en vuestra privanza, 
El mió añadir podéis. 
Porque una desconfianza 
En vos y en mi ocasionéis. 
Receláis cuerdo caer 
Porque subiendo al estremo 
Es preciso el descender; 
Soy yo vuestra hermana y temo 
Las violencias del poder. 
Ponderad cual es mayor, 
El mió 6 vuestro temor; 
Vos en el mar proceloso 
Del gobierno peligroso; 

» Yo en los riesgos de mi honor. 

De un rey mozo persuadida, 
De su amor solicitada, 
De su poder combatida. 
De su hermana regalada, 
De sus joyas perseguida; 
Él principe, yo muger, 
Yo vasalla, él Magostad, 
Y entrambos en su poder, 



Por consecuencia sacad 
Quién tendrá mas que temer^ 

I>0N Juan. ¡Yálgameel cielo! Leonora 
¿Qué. el rey os sirve? 

León. Me adora 

Si es verdad lo que pondera. 

Do:v Juan, ¡ib privanza lisongera 

Menos fírine estáis ahora! 

¿Qué, por vos soy su privado? 

¿Qué, aquí paró su porfía? 

No en vaide un escarmentado 

Afirmaba que no babia 

Favor desinteresado. 

Persuádase el que vive 

Con mayor satisfacción 

De si^ que por «as que prive^ 

Es geoeral conclusión 

El no dar quien no recibei. 

¿Ay cosa mas liberal 

Que el sol, padre universal 

Que engendra con todos^ yobta? 

^ues réditos el m1 cebra 

Conque aumenta el principal. 

La tierra le dá Vapores 

Y exaladones que lleve 

A regiones superiores; 

En espíritu las bebe 

El alma y vida á las flores; 

No bay tan dadivosos pecbos 



-70- 

Eq quien se cs^luya cala ley, 
Pues en el mas franco rey 
Admite el gasto cohechos. 
Buena prueba es el amor 
Conque Fadrique pretende 
Hacerme por el favor; 
Pero caro me lo vende 
Si ha de costarme el honor. 
Hermana, en tu mano está 
La dicha y sosiego ya 
De esta privanza molesta; 
Desdeñosa manifiesta 
Que enfado su amor te da; 
Menosprecia su cuidado, 
Que un rey , do todos querido 
Tiene (como no ha probado 
Lo que es ser aborrecido) 
El gusto tan delicado 
Que se muda fácilmente; 
Aborreceráte asi, 
Y si la merced presente 
Conque me honraos por ti, 
¿Quién duda que luego intente 
Derribarme del favor 
En que fundaba su amor, 
Saliendo como deseo 
Yo del golfo en que me veo 
Tú del que teme tu honor? 

(Del Privar contra su gusto,) 



CUENTO. 

Chinchilla Llegó ana noche á una venta 
Un licenciado sin cuarto 
ni blanca; estaba de parto 
La ventera, y no hábia cuenta 
De darte por ningún precio 
Un bocado de cenar, 
Ni cama en que se acostar, 
Porque era el parto muy recio 

Y traia alborotada 

La venta; llegóse y dijo 
El estudiante: «De un hijo 
La ventera está preñada. 
Si quieren que luego para 
Tráiganme tinta y papel 

Y un ensalmo pondré en el 
De virtud notable y rara.» 
Escribió solo dos versos, 
Cosiólo en un tafetán, 
Sacáronle vino y pan 

Y otros manjares diversos, 
Diéronle paja y cebada 

A la bestia; parió luego 
La ^ entera, mas no á ruego 
De la oración cetebrada. 
Partióse sin gastar cosa 
El estudiante, estimado 



—72— 

De lodos y regalado; 

La huéspeda codiciosa 

De ver lo que contenía 

La tal nómina ó pape) 

Tan dichosa, que con et 

Qualquier preñada paria, 

Abrióle, y vio en él escrito, 

Cene mi muía y cene yo, 

Siquiera para siquiera nOr 

Y rieron infímto. 

(De£{ castigo del Pense qué j primera partef.) 



SOIETO. 

CoNDKs A. Yo os prometi^mi iibertadqaerida. 
No cautivarosmas, ni daros pena; 
Pero promesa en potestad agena 
¿Cómo puede oUigar á ser cumplida? 

Quien promete no amartoda la vida 
Y en la ocasión la voluntad enfrena, 
Seque el agua del mar, sume su arena» 
Los vientos pare, lo infinito nuda. 

Hasta ahora con nohie resistencia 
Las plumas corto á leves pensamientos 
Por mas que la ocasión su vudo ampare: 



—75— 

Pupilasoy de amor; sin su licencia. 
No pueden obligarme juramentos; 
Perdonad, voluntad, si los quebrare. 

(De Ídem.) 



RETRATOS. 

AvRORA. Pinturas encarecidas 

Y verdades, imagino 
Que vienen á ser oidas 
Como nuevas de camino 
Mentirosas ó añadidas. 
Pintar y escribir es ciencia 
De adular con elocuencia, 
Porque en materia de amores 
Los poetas y pintores 
Tienen de mentir licencia. 
Bueno es que al pintor pagase 
Retrato el conde que fuese 
Bastante á que me obligase, 

Y que al pincel permitiese 
Que sus faltas retratase; i 
Yo á lo menos no lo creo 

Ni pienso dar íé al traslado 
Si el original no veo. 
Que es retrato ese pagado 

Y no puede venir feo. 

(De El castigo de¿ Penseques ^gunda parte.j 



SÁTIRA. 

Chinchilla. Una praemática nueva 
Ha salido de importancia 
En materia de reforma. 

Rodrigo. Eso será li se goarda. 

Cuín. Mandan que todos los hombres 
Que de eineuenta no pasan^ 
Cuando eneoebes anduvieren 
No puedan llevar espadas. 

RoD. ¿Porque? 

Cuín. Dalos por enfermos, 

Y quiere por esta causa 
Que se entienda andar en coches 
Lo mismo que andar con bandas; 
Han replicado los mozos 
Que como ha tanto que andan 
En coches, no tienen aso 
De caballos, ¡qué ignoraneial 
Por lo eual se les eencede 
Que por cuatro meses vayan 
En sillones ó en jamúas 
Escusando que noeaigan. 
Jtím que todo doetor 
Cure á destajo y por tasa. 
Concierte la enfermedad 
Sin que pueda cobrar blanca 
Mientras no se levant^^e 



—75— 

El enfermo de la cama 
Sano y bueno, y si muriere, 
Que pague el tal doctor manda 
La botica y sepultura. 

RoD. ¡Con qué cuidado curaran 

A ejecutarse esa ley; 
Cor. que tiento recelaran! 

£uiN. ítem, que los sastres corten 

Ropas, vestidos y galas 
En presencia de sus dueños, 

Y que delante de él traigan 
Los aforres, hilo, seda. 
Vivos, pasamanos, franjas, 

Y todo juntólo pesen. 
Porque después de acabada 
De coser la dieha ropa. 
Por peso vuelvan á darla 

A SQ duefio, y eon el doble 
Restituyan lo que falta 

(he Ídem.) 



DIALOCO. 

N ABCisA. En fin, por razón de estado 

Quieres amar? 
Aurora. Si ha de ser 

Mi esposo y yo su muger 



-76- 

¿No es mejor que examinado 
A elegir ei alma venga^ 
£1 dueño que ha de adorar, 
Que no por necia llorar 
Guando remedio no tenga? 
Prueba un caballo primero 
Quien le compra que tal salo 
Con costar el que mas vale 
Solo un poeo dedinero. 
Y á un marido de por vida 
A precio de inil cuidados ' 
¿Quieres tú qud á ojos cerradas 
Le entre en oasa? 

fíARCtsAi Apercibida 

Mttg^r efesj 

AünoRA. ¿Ye&raikm 

Que ouanda venga á casarme 
No tenga de quien quejarme 
Sino es yd de ni cAeecioft? 
Catorce años en Jacob 
Hizo Raquel esperíencia 
Para casarse^ 

Narcisa. Paciencia 

fué mayor c(nelá de Job. 

Aurora. Y cuerdo su sufrimiento: 

Porque hay tanto que saber 
i>e un hombre ^ue es menesteír 
Tan largo conocimiento. 
Yo sé que en aqueste eatado 



—77— 

Pocas mal casadas vieran , 
Si los mandos tuvieran 
Un año de noviciado. 

(De idemj 



■AXIIA. 

Rodrigo. De Arte amandi escribió Ovidio, 
Pero todo es alsedad, 
Q%m el amor y la poesía 
Por arte no satisfacen. 
Porque los poetas nacen 
Y el amor amantes cria. 

(De Ídem.) 



DIALOGO ViLLAIESCO. 



CORIOLIIS. 



Murria me viene de ahorcarme 
Sin vos, el mi rucio amado. 
El mi lindo compañero; 
Vos, mi burro, al carnicero? 
¿Vos por él descuartizado? 
¿Qué habéis de morir en fio? 
¿Qué ya mi amor no osaguatda? 
Qué harik sin Vos el albarda 



—78— 



Abdias. 

goriolin. 

Abdias. 

coriolin. 

Abdias. 

coriolin. 



Abdias . 

GORlOLIN. 



Sino la trae Goriolín? 
¿Qué la burra, ó vos sin ella 
De mi comadre Dorinta 
Que estaba por vos en cinta 
Viuda boy y ayer doncella? 
Oye, detente pastor 

Si de un lazo no me escurro. /. 
¿Estás loco? 

Esto sin burro. 
¡Qué simple! 

Mirey aeñor^ 
Pues que no le ba conocido^ 
No se espante si le lioro^ 
Que era como un pino de oro; 
Jumento tan entendido 
No le tuvo el mundo. 

Acaba. 

¿Piensa que miento? Decian 
Que las burras le entendían 
Cuantas veces rebumaba; 
Pues bonesto, en mil suceso» 
Que con las hembras se bailón 
Nunca en la carne pecó. 
Que estaba el pobre en los huesos; 
Pues la vez que caminaba 
Tan cuerdo hue de dia en dia, 
Señofy que en todo caia 
O al de menos tropezaba; 
Pues sufrido, no hubo her 



-79- 

Por mas palos que ie diese 
Que alguna vez se corriese, 
Que él nunca supo correr; 
Pues aunque fuese de prisa 
Si á su jumenta oliscaba, 
Al cielo el hocico alzaba 
Que hue una cosa de risa; 

Y con tener esas gracia» 

Y otras que callo, señor. 
Me le llevan ¡ay dolor! 
La cola y orejas lacias 

A morir al matadero 
Do el carnicero le sise 

Y el hambre después le guise 
¿Hiciera mas un ventero? 

(De La muger que manda rn caso.) 



SÁTIRA DE LA TROPA. 



LlSARlNA. 
CORIOLIN. 



Pues ven acá ¿sabrás ser 

Soldado tú? 

Buena estás, 

Ya sé tocar las baquetas. 

Comerme un horno de bollos, 

Hurtar gallinas y pollos. 

Vender un par de boletas. 



-80- 

Echar catorce reniegos, 
Arrojar treinta por vidas, 
Acoger hembras perdidas, 
Sacar barato en los juegos, 

Y en batallas y rebatos 
Guando se toma conmigo, 
Se enseñar al enemigo 
Las suelas de mis zapatos. 

Zabulón. Eso es ser gallina en suma. 

CoRiOLiN. Decis Zabulón lo vero; 

¿Por qué pensáis que el sombrero 
Llena el soldado de pluma? 
Si porque huyendo después 
Que la batalla se empieza, 
Volando con la cabeza 
Corre mejor con los pies. 
Esta es de gallo, y trabajo 
Por darla aquí en somo estima, 
Que como el gallo va encima 

Y la gallina debajo, 

Soy gaDina en esta empresa 
Que sabré cacarear, 
Porque al comer y al cenar 
Haya gallina en mi mesa. 

(De Ídem,) 



DIALOeO. 

FuLYío. Estudiad y no os asombre 
La incapacidad que al cielo 
Queréis ocioso imputar; 
Sabio vuestro padre os vea. 
Que no hay cosa que no sea 
Difícil al comenzar. 
De la honra es breve atajo 
£1 estudio que el cuerdo ama, 
Porque al templo de la fama 
Se entra por el del trabajo. 
No cobra valor ni medra 
La ociosidad regalada, 
Que una gota continuada 
Rompe la mas dura piedra. 
Uno y otro estudio venza 
La memoria hasta que abrace 
Loque os ensefio, pues hace 
La mitad el que comienza 



Decid el tiempo presente 
Oto!>(. El presente es bien bellaco 
Si el cielo no le socorre. 
Moneda de vellón cocre 
Y reinan Venus y Baco; 
Labra casas la lisonja 



—82- 

Es pescadera de caña 
La verdad; la lealtad daña, 
La ambición se metió monja* 
Es ciencia la presunción, 
Ingenio la oscuridad, 
El mentir, sagacidad, 

Y grsmdeza el ser ladrón. 
Vividor el que consiente. 
Buhonera la hermosura r 
Vende báculos la usura^ 

Y este es el tiempo presente.' 

(De Ventura te dé Dios, hijo,) 



UVERTUITA. 

Octavia. No en las letras solamente 
Consiste Otón, ni se alcanza 
Nuestra bienaventuranza, 
Ser dichoso el hombre intente. 
Poco te importa el ser sabio 
Si no fueres venturoso; 
Rinde el necio al ingenioso, 
Y aunque conoce su agravio 
£1 cobarde se asegura 
Con dicha y vence» al valiente; 



No hay desdichado prudente^ 
Siempre es necia la ventura. 
Ya el saber mucho es odioso 
La ignorancia subió el precio. 
Tanto que importa ser necio 
Para ser uno dichoso. 
Déle Dios, hijo, ventura. 
Que ella traerá lo demás. 

(De Ídem,) 



VENTURAEN LA GUERRA. 

Grimaldo. Ahora tengo de ver 

Para lo que eres, Otón. 
Las armas, ventura son 
Si méritos el saber. 
Pues para aquestas no has sida 
En las otras te aventaja, 
Gente humilde, pobre y baja 
Por las armas ha subido 
Hasta la suprema altura 
Que en el imperio se encierra; 
Verás, siguiendo la guerra, 
Que todo en ella es ventura» 
La ventura de una escala 
Cuelga sin riesgo la Yída; « 



Tal vez viniendo perdida 
Pasará por ti una bala 
Matándote al compafiero 

Y dejándote seguro; 
Caerá al foso desde el muro 
Todo un escuadrón entero» 

Y la ventura podrá 
A pesar del enemigo 
Conservarte por testigo 
Pe la ayuda que te da. 
¿Quién á una posta perdida 
Blanco de tanto cañón, 
Sino la ventura, Otón 
Hace que vuelva con vida? 

Octavia. El que sin dicha se emplea, 
I^i el coselete grabado, 
Ni el puesto mas retirado, 
^\ la militar trinchera, 
Paran defensa segura 
1^ aqa bala se avalanza. 
Que á todas partes alcanza 
Sino es sdo á la ventura. 
Fues ésta te favorece. 
Usa de ella con valor; 
El duque te hace favor, 
En palaoio solo crece 
Del mando, que en la milíciii 
La ventara, en el verás 
Quedarse el mérito aMcát 



t arrinconar la josticia; 
Solo medra el YentafX)60. 
No por eso te aconsejo 
Que del valor, qae es espejo 
Para el noble y valeroso 
Apartes ta javentad. 
Que si en él la dicha manda, 
Mucho mas puede cuando anda 
Al lado de la virtud. 

(De id$m,) 



Ul ESPOSO POBRE. 

Clbmbngu. Añadir al oro, prima. 
Esmaltes cuando por si 
£1 mundo tanto le estima, 
No es mucho; ni queá un rubí 
O un diamante que sublima 
Hasta d sol su resplandor 
Guarnezca el oro opulento 
Y realce su labor. 
Pues halla en fin fundamento 
£1 trabajo en su valor. 
Mas de una materia baja 
Hacer una pieza noUe* 
Un eadriUNTio, untcaja^ 



-.ac- 
una imagen, que do un robie 
Al oro puro aventaja. 
Esta es magostad guardada 
A Dios solo y al poder, : 
Que con grandeza elevada 
Se autorizan con dar ser 
Y valor á lo que es nada. 
Esto mismo hacer procura 
Mi amor, pues porque áluz^lga 
Su poder y mi hermosura, 
Busca un marido que valga, 
Prima, no masquela^hechura. 

(De Ídem,) 



PINTU94 VILlilESCA. 

Otón . ¿Quedaba buena mi madre? 
GiLOTE. Buena, contenta y segura 
De ver crecer tu ventura, 

Y bendiciendo tu padre 
El dia que le engendró: 
Los trigos á la barriga: 
Las viñas, Dios las bendiga 

Y á Noé que las plantó; 
Señales mes dan cumpridas 
De hinchar hasta lo» <»pachos 



— »7— 

los ceskN^í á Ip^boncacUos, 
£ü llenarles las medidas. 
£1 gaoadayiiaftlalM perros 
Gordos, para reventar, 
Bebosaiido el palomar, 
Lleno el soto de becerros, 
Borregos, Dios los aumente, . 
Ni en los,rediles.nL cercos 
Caben; como tu los puercos 
(No quitau4o k) presente). 
Los prados Jlenos de potros, 
Y las yeguas también Uenas 
Las barrigas, pues apenas 
Unos paren que 4»ntran otros; 
Jugando el^ura á lapoUa, 
£1 barbero y sacristen 
Damas y jentóy también. 
No hay hogar que está »n chollii. 
Ni cuna sin d^ chicotes; 
A todos hsM con yid^, 
TámiXQríidapaskla 
De un rapaz ooa dos cogotes. 

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mu DE CELOS. 



Leonora.-— Enbiqcb. 



Leonora. 
Enrique. 

Leonora. 

Enrique. 



¿Paes tú, de qué tienes celos? 
¿No pretendes que te quiera 
El marqués? 

Porque aseguro 
La vida, asi lo procuro. 
Mis temores considera, 
Amor fuego, muger cera, 
Yo hablarte y verte con tasa; 
El sin ella y en tu casa; 
Cuando de burlas le adores 
De veras son mis temores 
Que amor burlándose abrasa. 
Diráte encarecimientos 
Que aunque de ti no creídos, 
Pasaran por los oidos 

Y engendrarán pensamientos: 
Estos al principio lentos 

En elalma alimentados. 
Irán cebando cuidados, 

Y siendo el pecho su centro 
Vencerá el marqués si dentro 
Tiene tales abogados; 

¿Quién duda que aunque te pese 
Si á solas con él estás 
Favores no ledarás 



Coo que su didia confiese? 
Cuando una mano te bese 
(Sopongo qoe sea forzada) 
Annqne después retirada 
Propongas darle castigo, 
¿Qaé no alcanzará contigo 
Una mano ya besada? 
¿Has'de cortártela? No: 
Luego siempre qae la Tieres 
Te has de acordar de él ¿y quieres 
Que no desespere yo? 
La mano que él cohechó, 
El pensamiento importuno, 
£1 verte al tiempo oportuno. 
Todos si por él están, 
¿Que hazaña no acabarán 
Tantos, Leonora, contra uno? 
Querráte casar tu hermano 
Coñ él como ha prometido, 
Yo ya estaré aborrecido 

Y ya cohechada tu mano; 
Seré yo estorbo tirano 
¿Pues qué remedio? matarme; 
¿Pues no es mejor escusarmc 
De tantos sustos, Leonora, 

Y dándome muerte ahora 
Despacio no atormentarme? 

(Be ÁfMtr púr ráxm de tstndo.) 



lAXtlIt 

Vitoria. Hace poca estimación 

De su prenda, quien presente 
Se atreve á ser elocuente 
Y no muestra turbación; 
Pues en fé de cuan poco ama, 
Si es todo amor frenes! 
Quien puede estar tanto en si 
Mal podrá estar en su dama. 

[De Amor y celos hacen discretos.) 



CUENTO- 

Margarita. Un mec&uico oficial 
Confesai^do natural, 
Hizo comedias (que anima 
Bajezas tal vez Apolo) 
No eran las comedias buenas, 
Pues dé disparates llenas 
A otro las silbaran; solo 
Ver que un herrador osase 
Desde los pies del Pegaso 
Coronarse en el Parnaso, 
Y i sus musas se elevase. 



-91— 

Causar pudo admiración, 
Que aunque rudo é importuno 
Lo que es vituperio en uno 
Es en otro admiración. \ 



¡ 



MÁXIMA. 

Romero. ¿No es terrible mentecato 
El que á un poeta se llega 

Y que le pinte, le ruega 
En un soneto el retrato 
De su dama, si ella sabe 
Que en su vida versos hizo? 
Ven acá, amante mestizo, 
¿Cómo quieres que te alabe 

Y estime tu prenda ansi? 
El soneto pecador 

Mas es solicitador* 
Del poeta que de ti; 
Pues siendo tú su tercero 
Claro está que ha de querer 
Mas al que ló^ábe hacer 
Que al bobo del mensagero. 



■': ■; ■, í. 



/ 



nm. 

Romero. ¡Oh! ¡bouita es la Leonor! 
Mejor vuelve que recibe: 
Mas habla que uq papagayo: 
Túvola una tía vieja 
En las Huelgas á una reja 
Un año de mayo á mayo 

Y salió brava picuda. 

(De ídem.) 



lAXIlA. 

Cailin . Dad al diablo la muger 

Que gasta galas sin suma, 
Porque ave de mucha pluma 
Tiene poco que comer, 

(De Esto si que es negociar.) 



CUENTO. 



Carmn . Verá; hurtemos del corral 
El gallo el año pasado 
j No sé cual de las vecinas, 
■. Y viudas las gallinas 
No atravesaban bocado. 



Llévelas otro meuor 
Y él todo plumas y gala, 
y aquillotrando el un ala 
Hasta el suelo alrededor. 
Ya escarvando apenas toca 
El muladar con la mano, 
Guando por darlas el grano 
Se lo quitado la boca. 
Ellas con los gustos nuevos 
Menosprecian el ausente. 
Quedo no hay gallo presente 
Piz ue no se ponen huevos. 

(De ídem.) 



DIALOGO EPIGRAMÁTICO. 



Cristal. Tú que en damiles cautelas 
Cátedra puedes llevar 
Acabado de cursar 
Diez años en sus escuelas, 
Argos, serás, no marido; 
¡Pobre de tu esposa bella 
Si has de sospechar en ella 
Lo que de otras has sabido! 

DiBoo. No tanto; pero yo intento 
Buscar solo ^ng.b^klad 



— ^4— 

Doncella en la voluntad. 
Cristal. ¡Qué dificíl buscamientol 
Détela solo Platón 
Formada allá en sus ideas 
O hazla hacer si la deseas 
De ese modo en Alcorcon. 
¿De voluntad virginal? 
Signo es que se volvió estrella. 
¿Aun no hay física doncella 
Y búscasla tú moral? 

(De No hay peor sordo que el que no quiere oir.) 



García. 



EPIGRAMA. 

Dos dias tienen de gusto 
Las mugeres (sino yerran 
Los que sus acciones tasan) 

Y son en el que se casan 

Y el que á su marido entierrañ. 

(De Ídem.) 



EPÍGRAMi 



Sancha. ¿No somos acá personas, 

Aunque andamos sin valonas 
Libres las caras de mudas 



T síQ sayas campanudas 
Gomo aquesas fanfarronas? 
¿Ella me había de honrar 
Porque Irae una botica 
En la cara que alquilar, 
Y se remilga, y achica 
La boca cuando ha de hablar? 

(De Averigüelo Vargas,) 



DIALOGO VILLAÍESCO. 



Sancha. — Tabaco. 



Tabaco. Sancha, vos que sabéis tanto, 
Aunque tan niña y pequeña. 
Que algún dímoño os enseña 
O nacistes por encanto, 
Si sabéis, dadme unos pocos 
De quillotros para amar. 

Sancha. Pues qué, ¿un hombre ha de llorar? 

Tabaco. No es llanto este 

Sancha. ¿Pues qué? 

Tabaco. Mocos. 

Echadme una melecma 
Para que sepa querer. 



Sancha. ¿Qué h^y de nuevo? 

Tabaco. Heis de saber 

Que cada vez que á Marina 
Topo y me topa ella á mí, 
Sin bastar pretina ó cincha 
£1 diablo se me emberrincha 
En el cuerpo. 

Sancha. ¿Cómo asi? 

Tabaco. ¿Qué sé yo? tópela ayer 

Par de la huente y topóme, 
Rempuzélay rempuzóme, 
Miréla y volvióme á ver: 
Comenzóse á descalzar 
Las chinelas, y tíreselas 

Y arrojómelas y arrójeselas 

Y tórnemelas á arrojar. 
Yo no sé si es enfícion 
Aquesta ó que diablos es» 
Qup en fin vengo á que me des 
Si sabes unalicion 

De amalla ó de aborrecella, 
Que no falta cosa alguna 
Si echarnos de la tribuna 
Para que apriete con ella. 

Sancha. Tabaco, no es para bobos 
Esto de amar. 

Tabaco. Ya lo veo. 

Pero si aqueste deseo 
Me hace e^ el abna corcobos, 



—97- 

¿Qué he de hacer? 
Sancha. Darla á entender 

Que la quieres. 
Tabaco. Ya imagino 

Que lo sabe: en el molino 

Nos topamos anliyer, 

Y parando la polUna 

La pellizqué so el sobaco. 
Sancha. ¿Y qué dijo? 
Tabaco. «So, Tabaco,» 

Y díjela, «arre Marina.» 

Y volviéndome una coz. 
Me puso tal que el barbero 
A no prestarme un braguero 
Ya hubiéramos hecho choz 

• En la huesa. 

Sancha. Bueno quedas. 

Tabaco. Sancha, enseñadla á querer 

Y decid si la heis de ver 
Que tenga las palas quedas. 

(De Ídem.) 



I' 



EL BUEN AMIGa. 

Ramiro. No es buen amigo y leal 
Para su amigo el espejo; 
El amigo ha de imitar, 
Al agua, que á quien en ella 
Su manc}ia llega á mirar 
Se dá á si misma y con ella 
Se puede también quitar; 
Que el espejo que declara 
La mancha y no dá el remedio, 
No es amistad noble y clara. 
Sino envidia que por medio 
Honesto sale á la cara. 

(De idem.J 



DIALOGO FANTÁSTICO, 

Manbique.— Tamayo. 



Tamato. Mas mi señor está aquí; 

¿Qué diablos tiene? suspenso 
Se pasea y suspirando 
La vista clava en el suelo. 
¿Has merendado cazuela 
Para dar tantos paseos 
O hay moscones en la cola? 

Manüique. Sin Armesinda hay desvelos. 



—99- 

Tamayo' ¿Oigan? pasear y darle. 

¿Qué es aquesto que tenemos? 
Manrique. Por mi culpa, por mi culpa. . . . 
Tama YO. Y por tanto pido y ruego, 

A Dios y á Santa María, 

A San Miguel y San Pedro.... 
Manrique. ¿Qué dices? 
Tamayo. La confesión 

Por ayudarte. 
Manrique. Confieso 

Que estoy loco. 
Tamayo. . Yo también 

¿Hay celíminis? ¿qué es esto? 

Respóndeme. 
Manrique. ¿Qué respuesta 

Te tiene de dar un muerto? 
Tamayo. ¿Tú estás muerto? 
Manrique. Si. 

Tamayo. ¿Y con habla? 
Manrique. No hablo yo. 

Tamayo. ¿Pues? 
Manrique. Mi tormento 

Tamayo. ¿Ya fijos sofisticamos? 

Trabajo tiene el celebro. 
Manrique. Ven acá ¿Cuándo dá el alma 

Un hombre, no queda muerto? 
Tamayo. Así lo dijo un albeitar 

Tomando el pulso á un jumento, 
Manrique. ¿Un amante no dá el alma . 



—100- 

A su dama? 
Tamayo. Ese argumento 

Traen siempre lo» boquirrubio» 

Pero no los boquinegros; 

Porque ¿cómo puede estar 

Sin alma un hombre? 
Manrique. Eres necio; 

Porque el alma de su dama 

Se pasa luego á su cuerpo. 
Tamayo. ¿Pues es casa de alquiler? 
Manrique. Oyete, loco. 
Tamayo. Bable cuerdo. 

Manrique. Pues si el alma de Armesinda 

Vivia dentro en mi pecho 

Y á don Gastón se la he dudo. 

Muerto estoy. 
Tamayo. El tema es bueno. 

Manrique. Digo que no tengo vida. 
Tamayo. Mas qué no la tengas; quedo. 
Manrique. Entiérrame. 
Tamayo. Vuelve en lí 

Por amor de Dios; 
Manrique. ^ jOh egeniplo 

De ingratos! ¿La sepultura 

Me niegas? 
fAMVYo. Yo no la niego 

Sino reniego; señor. 

¿Qué has comido? Si los berros 

De anoche te hicieron mal? 



■ 

Ma.neique. Entiérrame« i<' 

Tamato. Ya le entierro* 

(Quiero seguirle el humor). ' 

¿No te has de echar en el sneio? 
Manrique. ¿Qué mas echado me quieres 

Si á mal mis venturas echo? 
Tamayo. £1 primer difunto en pie "' 

Eres que viéei siglo nuestro; ■ 

Ahora bien, ya entran en casa 

Tus parientes y tus deudos ^ ' 

Todos cubiertos de luto. 'f* 

Manrique. Válgame Dios! ¡Qué honre á u necio '/i 

Muerto por sola sa culpa ,<//»' 

Tanta multitud de oaeirdori ' >- * '< 

Mas si, que la necedad 

Es honruia en eMos tieÉipps, "^f^ 

Y muertos todos son unos 

Los necios y los discretos. • ^ 
Taxato. Los niños (tela doctrina ^ 

Vienen, ya están acá dentro,* 

iOh qué de sarna que traen! ' ' 

Manrique. ¿De la doctrina son estos? 
Tamato. ¿No los ves? 
Manrique. Por dar docliiaa ■ ' ' - ' ^^ 

A los amigos me quedo .• / 

Cual niño de la doctrina - " 

Amigo Tamayo, huérfano. 
Tamato. Las órdenes mendicantes 

Vienea.-. . ■ .'-í- -i 



.'\ 1 ■ 



— 1®- 

Manriqüe. No entren acá denlro; 

Tamayo. Aguarden, padres. 
Manriquk. ¿Qué orden 

Tendrán ya mis desconcierto»? 
Tamayo. Aquesta es la cofradia 

De la Soledad. 
Manrique. Díscrelc 

Fuiste en traerla, pues solo 

Sin Armesinda padezco. 
Tamayo. Aquesta es de la Pasión . 
Manrique. Será la de mis tormentos. 
Tamayo. Estotra de los Dolores. 
Manrique. Terribles son los que siento. 
Tamayo. La Caridad, que á los pobres 

Entierra. 
Manrique. Muy bien merezco, 

Pues por dar, pobre he quedada 

Que me compares con ellos. 

Mas oye, ¿no hay cofradía 

De la amistad?' 
Tamayo. En el cielo. 

Que aqut hay muy pocos cofrades 

Y esos son al uso nuevo. 
Manrique. ¿Pu«s no soy cofrade yo? 
Tamayo. Y aun mayordomo de necios 

Pues estando vivo cumples 
Las mandas del testamenio: 
Ea, si le has de enterrar 

Y estas difunto, no hablemos: 



—105- 

Los pobres son de las hachas. 
Manuqüe. ¿Cuáles son los pobres? 
Tamato. Estos: 

Salios al saguan, hermanos; 

Ea, salid, ^cabemos; 

Que es nray estrecha la sala 

Y no huele bien el cuerpo. 
Los clérigos vienen ya 

De la parroquia; ¿daremos 

Las velas? 
Manrique. Bien puedes darles 

Las velas de mis desvelos. 
Tamato. Tome cada cual la suya 

Desde el cura hasta el portero: 

No toméis dos, monacillo 

¿Escondéisla^ ya lo veo. 

£a, que el responso cantan; 

¿Quieres que sea el Memento 

Fecantem me quotidU 

Besponso de majaderos? 
Manbíqux. Si, d MementQ es acordarse 

Y peno cuando me acuerdo 
La hermosura que perdí, 
Canta olvidos, que esto quiero. 

Tamato. Ya, Pecantem me quotidie: 

¿Quién me ha metido á mi en esto? 
Pero ¡qué tengo de hacerl 

Manrique. Canta. 

Tamato. Ya vá; Qua m inferno^ 



j 



—104- " 

Tamayo, ¡tú sacrislaní 
Manrique. ¿No cantas? 
Tamayo Nula e$t redemptio. 
Manrique. Tienes razón, que no tienen 

Ya mis desdichas remedio, 

Ay Armesinda del alma 

¿Qué he de hacer sin tí? 
Tamayo. Silencio; 

Que no ha de hablar un difunto 

Cuerpo de Dios, vaya el cuerpo: 

Ya doblan en la parroquia 

¿No escuchas el son funesto? 

Oye, din dan din don drom drom. 
Manrique. Todo esto puede el dinero. 
Tamayo. Ya cantan la letanía: 

Sante Petras: ora pro eo. 

Kirie eleison: Crióte eteison 

Kirie eleiMn. 
Manrique. ¡ky confusos devaneos! 

Déjame ir á morir, pues que yo dejo 

De mi firme amistad al mundo egemplo. 

(Va$0,) 
Tamayo. El se ha ido y me ha dejado 

Con el gasto del entierro; 

Voy á buscarle \Ay amor] 

Hijo al fin de un dios herrero^ 
• Todo lo yerras como él: 

Ir tras don Manrique quiero 

Y dar cuenta á don Gastón 



Del peligro en que fe ha puesto. 
El que quisiere enterrarse 
Yo soy el sepulturero; 
Vengan; que chico con grtndé 
Enterraré á real y medio. 
(De Cómo han de ser los amigos,) 



A CADA uto LO SUYO. 

•' * ' . 

Tomasa. Como pobre 9e suéteiite, 
Que no tiene de igualarse 
Dando ocasión á la gola 
Un asno con una muía; 
La pafa ha de compararse 
£n las bestias <(x>n el pan, 
La cebada con ffl queso, ~ 
Y ya sabéis según eso 
Que es poco el queso ({ue daii. 
¿Por qué pensáis vos que Espaüa 
Va, seflor, tan decaidaf 
Porque el vestido y comida 
La genieempobrece y daña: 
Dadme vos que cada cual 
Comiera como quien es,' 
£1 marqués comomarqués> 



Como pobre el ofieiaL 
Vistiérase el zapatero 
Como pide el eordoban, 
SíQ romper el gorgorán 
Quíoa tiene el caudal de acero; 
No gastara la mulata 
Manto sino de Sevilla, 
Ni cubriera la virilla 
El medio chapín de plata; 
Si el que pasteliza en pelo 
Sale á costa del glgote« 
El domingo de picote 
T ol viernes de terciopelo, 
Cena el zurrador, besugo, 

Y el sastre come lamprea, 

Y hay quien en la corte vea 
Como un sefior al verdugo, 
¿Que perdición no se aguarda 
A nuestra pobre Castilla? 

£1 caballo traiga silla 

Y el jumento vista albarda. 
Cene aquel un eelemin 

Y un cuartillo á estotro den. 
Porque al jumento no es bien 
Que le igualen al rocín. 

(De La Huerta de Juan Fernandez.) 



RELACIdl PICARESCA. 

Mansilla. Fui á Málaga á lo soldado 
Cion las ^alas que me diste 
A ver tu madre que triste 
Por muerto te había llorado; 
Pasé |X)r Yepes y Ocaña, 
Dos villas de donde el vino 
Hace perder el camino. 
Bodegas nobles de Espafia. 
Hice noche en una aldea 
Donde un méaon labrador 
Que pudiera aer mejor. 
Me alojó á la chimenea. 
En un escaito del Cid; 
Sobre cena me pregunta 
La lamilla, que allí junta 
Estaba, si iba á Madrid, 
Dije que si, y que de Italia 
Soldado viejo venia 
A la corte, y pretendía 
Una conducta, (la algalia 
Que daba olor A vestido 
Porque eato se le pegó 
por ser tuyo, me abonó) 
Y yo en él desvanecido . 
Bazofias cuento ún cuento 
escuchaban abohaíto- - 



—108- 

Porque yo á fuer de soldados, 
No vivo mientras no miento. 
Dijelcs entre otras cosas 
Que saliendo á pecorea 
á la vista de una aldea, 
Que las de allí son famosas, 
Entré en una caseria, 
Y hallando el horno encendido. 
Porque no fui recibido 
Con amor y cortesía, 
A.1 huésped y á su muger 
Metí dentro, donde asados, 
Vengaron á mis soldados 

Y nos dieron que comer; 
Que saliendo de alboroto 
Los vecinos del lugar, 
Quaudo me iba á acostar 
Hallé á mi escuadrón, que roto, 
A huir echaba, y que yo 

Al prímero derribó 
La cabeza, y esta fué 
A dar á otra, y «sta dio 
En otra, y fué de manera 
La cabezada espafiola, 
que sin mas golpe, ella sola 
Derribó toda una hilera. 
Creyeron esta aventura 

Y otras que es nunca acabar. 
Mas que eaanto eo el altar 



—log- 
ias fiestas les echa el cura. 
Porque chanzas de habladores, 
Comedias de tramoyon, 
Ensalmos y coplas, son 
Evangelios labradores. 
Estaba una villaneja 
Oyendo entre los demás, 
Tan cari-hermosa, que atrás 
Las Amarilis se deja. 
Fuéronse á acostar al cabo 
Los viejos, y entre la loza 
Fregatizando la moza 
Con tal gracia (no la alabo 
Cual merece) se quedó. 
Que si el sol verla pudiera. 
Para estropajo la diera 
Su dorado mouo; yo 
Que la vi ensuciando espumas^ 
Liego por detrás quedito, 

Y el sombrero que me quito 
La pongo con banda y plumas, 

Y ella entonces, no peñasco, 
Pero algo requesón ya. 
Respondiéndome «arre allái» 
En un espejo, ya casco. 

Se fué á mirar al candil, 

Y «arrimando la sartén. 
Dijo, «á ver si me está bieri;^ 
El dimofio que es sutil, 



--140- 

Hizo entonces de las suyate, 
Si Pedro yo de Urdemalas, 
Y como extranjeras galas 
En bobas son aleluyas, 
Tanto pudieron con ella 
Que á los ecos de un «marido 
Tuyo soy,» (hechizo ha sido 
Que encanta á toda doncella) 
Siendo tálamo el escaño, 
La chimenea madrina, 
A vista de la cocina, 
Hicimos año, buen año. 
Dueña, aunque no de su casa 
La moza, y yo ya su dueño. 
Entró el sol antes que el sueño, 
Y cari-cuerda Tomasa, 
(Que este apellido la dan) 
Me conjuróque cumpliese 
La promesa, y que volviese 
En saliendo capitán* 
Per ella, y á fé de hidalgo 
Que he de hacerla mi muger. 
Si bien esto no ha de ser. 
Mientras capitán no salgo. 

/'De idem.J 



IIAL66t 



Dos JCA!t.^VlOLA5TK- 



Do3¡ Jca:«. Casaros ¿Cuándo ó con quién? 

Violante. ¿Cuándo? mañana temprano 
Que ansina el cura lo dijo: 
¿Con quién? con Antón, d b^ 
De mi viejo Bras Serrano: 
¿Cómo? con juntar las palmas 
Al tiempo que el si pregunten, 
¿Mas qué importa que las junten 
Sino se juntan las almas? 
¿Dónde? en cas del escriben 
Que mos hace la escritura; 
¿Por quién? por mano del cura 
Delante del sacrísten. 

Don Juan. ¿Y vos, qué habéis respondido? 

Violante. Que desque vi el otro dia 
£1 mal gesto que ponia 
Pariendo, la de Garrido, 
No casarme había propuesto 
Por no verme en apretura, 
Y porque en la parídura 
Sintiera tener mal gesto. 

Don Juan. ¿Y en fin? 

Violante. En fin, lloró Antón, 



—112- 

Enojóse la tendera, 
Rogómelo la barbera, 
Tengo blando el corazón, 
Y mostrándome un sa vuelo 
Con vivos de carmesí, 
Entre dientes le di el sí. 

Don Juan. ¿Sí distes?. 

Violante. Mirando al suelo. 

Don Juan. ¿Pues qué tengo de hacer yo? 

Violante. Su merced debe burlarse. 
¿Pues qué había de casarse 
Conmigo? 

Don Jl an. ¿Pues por qué no? 

Violante. ¿A fé que se casaría? 

Don Jcan Ay cielos ¿No os lo juré? 

Violante. Es verdad no me acordé; 
Pero no es pasado el dia. 

Don Juan. ¡Que el engaño aun en sayales 
Viva! 

Violante. No llore, verá... 

Don Juan. ¿Qué he de ver? 

Violante. Que en yendo allá 

Puje la novia en seis reales 
Podrá ser que se la lleve; 
No se aflija, puje y pruelK\ 

(De La Villana de VaVecus) 



eUEITl 

fvABGU. ¿Cómo te llamas? 

Carbauo. Carballo; 

Porque no sé en qué fayancas 
Mi madre, ausente el úiañdo, 
Jugando ¡udió el partido, 
(Son las gaUegas muy francas) 

Y un lencero algo molesto 
Que el matrimouio terció» 
Perdiendo se levantó, 

Y yo me quedé por resto. 
Volvió el propietario á casa 

Y como ausente de un año, 
Tió que el delantal de paño 
Se ahovaba, dijo j^sto pasa? 
¿Muger, como habéis podido 
En doce meses de ausencia 
Sufrir tanta corpulencia? 
Porque ogaño no ha llovido. 
Respondió; según lo prueba 
El pronóstico del cura 

No ha de parirse criatura 
Ogaño, mientras no llueva. 
El, viendo que averíguallo 
Era ofender á su honor. 
Dijo, escarballo es peor» 
Por esto el hijo es Carballo. 

(De Eícatmiiñto» para el cuerdo.) 



EL PUEITF DE SEGOVIA. 

Quintana. Ya que nos traen tus pesares 
A que desta insigne puente, 
Veas la humilde corríenle 
Del enano Manzanares, 
Que por arenales rojos 
Corro, y se debe correr 
Que en tal puente venga á ser 
Lágrima de ttotos ojos. . . 

(De Don Gil de las calzas verdes.) 



RELUIOI DE UN CfilADD. 

Doña Juana.— Caramanchel. 

Juana. ¿Buscáis amo? 
Caram. Busca un amo. 

Que si d cielo los lloviera 

Y las obinches se tornaran 
Amos, siamos pregonaran 
Por las calles, si estuviera 
Madrid de amos empedrado 

Y ciego yo los pisara, 
Nunca en uno tropezara 



Según soy de desdichado. 

Juana. ¿Qué, tantos Üabeis tenido? 

Caram. Muchos, pero mas eoorflies . 
Que el lazarillo ád Termes; 
Un mes senri, no cumplida 
A un médico muy barbado. 
Belfo sin ser Meman, 
Guantes de aü^Mur, gorgorán, 
Muía de felpa, engomado. 
Muchos libros, poca ciencia, 
Pero no se me lograba 
El salario que me daba. 
Porque con poca condenda 
Lo ganaba su mercé, 

Y huyendo de tal azar 
Me acogí con Cañamar. 

Juana. Mal lo ganaba¿Por qué? 

Caram. Por mil causas, la primera 
Porque con cuatro aforismos. 
Dos testos» tres süogismos, 
Curaba una calle entera: 
No hay facultad que mas pida 
Estudios, libros galenas, 

Y gente que estudie menos 
Con importarnos la vida: 
¿Pero cómo han de estudiar 
No parando en todo el día? 
Yo te dir^ lo que bada 

Mi médico; ajLMdfPVigac ■'. ' 



« 



# 



—416— 

Almorzaba de ordinario 
Una lonja de lo afiejo, 
(Que era castellano viejo) 
T con este letuario 
Aqua vHis (que es de vid) 
Yisitaba sin trabajo 
Calle arriba y calle abajo 
Los egrotos de Madrid: 
Yolviamos á las once; 
Considere el pió lector 
Si podría mi doctor 
Puesto que fuese de bronce. 
Harto de ver crínales 

Y fístulas, revolver 
Hipócrates, y leer 

La cura de tantos males; 
Comia luego su olla 
Con un asado manido, 

Y después de baber comida» 
Jugaba cientos ó polla; 
Daban las tres, y tornaba 

A la médica tabona. 
Yo la maza y él la mona, 

Y cuando á casa llegaba. 
Ya era de nocbe; acudia 
Al estudio, deseoso 
(Aunque no era escrupuloso) 
Pe ocupar algo del dia, 

|¡n ver los espositores 



—117— 

Do 808 Basis y Avicenas; 
ABentibase, y apeoas 
Hojeaba dos autores, 
Cuando doffa Estefania 
OritaiMU ihda, Inés, Leonor, 
Id á llamar al docUff 
Que la canute se enlna;t 
Eespondia él, tmi una liora 
No hay (pM Uamarme á cenar 
Déjenme nn rato estilar: 
Dedd á vuestra sefiora 
Qae le ha dado garrolillo 
Al hijo de la condesa, 
T qae está la GinoTOsa 
Su amiga con tabardfflo; 
T es faerza mirar si es bneno 
Sangrarla estando preCada: 
Que i Dioscórides le agrada. 
Mas no lo aprueba fialeno.» 
Enfadábase la dama, 
T entrando á yer su doctor, 
Deda, «acabad, seffor, 
(iObrado habas harta Cuna, 
T demasiado sabéis 
Para lo que aquí ganáis. 
Advertid, si asi os cansáis 
Que presto os consumiros: 
Dad al diaUs kü CMsMS 
Queos kat de haoar iHrti dala; 



—118— 

¿Qué importa al cabo del año 
Veinte muertos mas ó menos^» 
Con aquestos incentivos 
El doctor se levantaba. 
Los testos muertos cerraba 
Por estudiar en los vivos; 
Cenaba muy en ayunas 
De la ciencia que vio á solas^ 
Comenzaba en escarobs 
Acababa en aceitunas; 

Y acostándose repleto^ 
Al punto de madrugar, 
Se volvia á visitar 

Sin mirar un quod libeto; 
Subia á ver al paciente^ 
Decía cuatro cbanzonetas, 
Escribía dos recetas 
De estas que ordinariamente 
Se eligen sin estudiar, 

Y luego los embaucaba 
Con unos modos que usaba 
Estraordinaños de hablar. 

<(La enfermedad que le ha dado. 
Señora, á vue sefioria 
Son flatos é hipocondría, 
Siento el pulmón opilado, 

Y para d^arraigar 

Las flemas vitreas ^que tiene 
Con el quilo, le oonvieftt 



• ^ 



(Porque BMjor poeda idMór: 
Naturales) que teme 
Unos aUfiénúes, «pie den 
Al hepate y al espíen 
La sustancia f^ el nud eome^» 
Enei^idianle uft doUan, 

Y asombradesdeescuidiarie, .\ 
No cesaban jdeaiMarie i 
Hasta faacñrle na iSdevien: . . 
YjuioáDkBqne.leBÍBndo : 
CuatEo:enletnnoB que pwrgar 
Le vi un düitradadar 

(No plensee^ine estof minuendo,) 
De un ^gne cartapMíe 
Cuatro piffga&qneUevó : .■ 
£dcrítas;4ftieien4iie. . . . 
Apropósíti^ipalaeio;. > <•>'• 

Y reoeladaila caeu . . 

Para el («nsimrgaiíiebaiHft»; ' : 
Sacab* nn^ty Js 4ecia ■. <: 
¿)iostela(¿epalre,¿tMfia* :: •: '^ 
¿Paréce]aávlnMi)B&, ^ ,« ' . 
Que tal modo 4e ganar/ . I -i' 
Se meiHídiaíáüml^logmr?^ <p:. í: 
FiMaip<Hr-eaailpdcí4i>. -' !• '-J / 

Juana. Escrupuloso criado*.: :. \ .\:a\í. 

Caram. Acomódeme de^pne^ .i < . .' ^ .. 
Con uttainfca*i^qiyefc!tjíij f .: 
De latAi^HjItrtiiiHw W / 



—120— 

Y eikfadóme que agiiardjmdo 
Mil pleiteantes que viese 
Sus procesos, se estuviese 
Cuatro horas enrizando 

El bigotisíno, que hay trazas 
Dignas de un jubón de azotes: 
Unos empina bigotes 
Hay á modo de tenazas 
Con que se engoma el letrado 
La barba que en punta está; 
¡Miren qué bien que saldrá 
Un parecer engomado! 
D^ele en fin, que estos tales 
Por engordar alguaciles. 
Miran derechos civües 
T hacen tuertos criminales., 
Serví luego á un clerigon 
Un mes, pienso que no entero. 
De lacayo y despensero; 
Era un hombre de opinión. 
Su bonet»o calado 
Lucio, grave, carüleio, 
Muía de veintidoseno, 
El cuello torcido á un lado, 
T hombre en fin que nos mandaba 
k pan y agua ayunar 
Los viernes para ahorrar 
La pitanza que nos daba; 

Y el comitedow «n cqNMi» 



(Que tenia oon ensanchas 
La ooncíeDcia» por ser andms 
Las que ledtogas^ son) 
Qae(ttndo6e o(Mi los dos 
Alones cabeceando. 
Decía al ddo mirando 
iAy ama, que bomio es Dios! 
Déjele en fin por no jet 
Ente, que tan gordo y Unio^ - 
Nunca & Dios llamaba bneno 
Hasta después de oomer. 
Luego entró con un pekm 
Que sobre un rooinandaba, 
T aunque dos reales me daba 
De raci(m y quitación. 
Si la menor fidtahada 
Por irremisiUe toy, 
01yidando¡ei ofnm dei 
Quitolis raoúm, decia« 
Quitábame de ordinaria 
La radon, p»ro él rotín, 
T su medio edeimn 
Alentaba mi salario. 
Tendiendo sin reduieion 
La cebada que le hurtaba. 
Conque yo rackm llevaba 
Telrocinla quitacioa. 
Serví & «i moscatel Miido 
De cii rt iiéttt Miipy :• ■ .tj > I* '.'!!'. 



A quien le daba el Sefior 
Por ano y otra partido^ 
Comisiones, que á mí ver 
El proveyente (Miraba, 
Pues con comisión quedaba 
De acudir á sa nuigev « 
Si te hubiera de contar 
Los amos que varia» veces, 
Servi y andan cooio peces. 
Por lo» golfos deeste mar, 
Fuera un trabajo escusado. 
Bástete saber que estoy 
Sin cómodo el dia de hoy 
Por mal acondicionado. 

■^e idem.J 



CARCIOI. 

» , < 

Cantan. Al molino del amor 
Alégrela nitía va- . 
A moler sus esperanza^ 
Quiera Dios que vueH^a en paz. 
En la rueda de los celos 
El amor muele su pan -^ 

Que desmienuzan la harina 
Y la sacan candBak ' 

Ríos son sus pensamientos 
Que unos vteMÍi y <K^o» van, ' = 



—123— 

Y apenas llegó á su orilla 
Guando asi eficuolió^antar. 

«Borbónicos hacealas aguas 
Guando ven á mi bien pasar: 
Gantan, brincan, bullen y corren. 
Entre conchas de coral. 

Y los pájatDS dejan'sQs'ntdod 

Y en las rainasi dét árrdyab/ 
Vuelan, cruzan, sültín y pirán; 
TorongO, murtal y 'azabar. » ' 
Los bueyes dé las dospechaé. 
El río agotando van, 
Que donde ellas se confinnañ 
Pocas esperanzas bay 
T viendo que á falta de agua' 
Parado el moliilbésfá', ' 

De esta suerte 1é pregunta'' " '^^ 
La niffa que émfíiézá á attairi: ' 
«¿Molinico pcif 'que*^ nb raúelest^ 
Porque me bebeü iél agua los ;Dueye s: » 
Vio al ámór llenó 'de Mriná 
Moliendo ftlibéMd»- '''■'- 
DeMMmas átoirihenüi ' '' 
Ya]ntl6i&áiit5al"É¿Éalr:"' ^ 

t sóí* iüotóáór;»-ii • ■-'■ '' 

" «Sil0 8Óy,aíírt*í)''''"'' '*' 
Q ue le efiWtóbW:» "-'"'" ;•'•"" 






COISEJOS. 



Menalipe. No creas 

Los que lleguen á adularte. 
Porque hallarás infinitos 
Que tus dádivas disfruten, 

Y en el peligro te imputen 
Sus traiciones á delitos: 
No todo lo que es brillante 
Riquexa al avaro ofrece^ 
Oro, la alquimia parece^ 

Vidrio hay que imita al diamante; 
La luz que una antorcha feria 
Al sol competir procura. 
Mas solo su llama dura, 
Lo que dura su materia: 
Escarmientos te propone 
£1 sol, á quien salvas hace 
£1 ruiseñor, cuando nace 

Y huye de él cuando se pone. 
Tal vez dora la esperienda 

Un bronce, una piedra, un leik>, 
Que engaña al que no es su dueño. 
Oro solo en la apariencia. 
Huye amigos afectados 
Cuando lisonja te ofreican 



Que aunque fieles te parezcaa. 
En vez de oro son dorados. 

(De Las Amazonas de las Indias.) 



■I I II 



AiORlTARDIO, 

Menalipe. Blasonaba mi rigor 

Desprecios de mi desden; 
Guárdese de querer bien 
Quien nunca ha tenido amor, 
Que cuando con mas valor 
£1 bronce suele mostrarse 
Al fuego, que apoderarse 
De su materia pretende, 
Cuanto mas tarde se enciende 
Dura mas en conservarse. 

(De Ídem J 



lAXIlAS FILOSÓFICAS. 

Go:izALO^ Quien por falta de esperiencia 
Huye las felicidades 
Que ofrecen las soledades 
A la vida y la conciencia, 
l^ga á aprender esta ciencia, 



Ed mi sabrosa quietud, 

Y hallará aquí la virtud 
Tan esenta de temores, 
Que coronada de flores 
Le conserve la salud. 
Después que envainé el acero 

Y el arnés troqué en gabán, 
Si primero capitán. 

Ya en mi quinta jardinero; 
Lloro del tiempo primero 
La juventud malograda 

Y sé que en la aventajada 
Vida de esta profesión. 
Dios á Adán, dio el azadón, 

Y el vicio á Nemrot, la espada. 
jDichoso el que no hace caso 
De lo que no necesita 

Y á Diógenes imita 
Quebrando en la fuente el vaso...! 
Si está tan cerca el ocaso 
Humano, que apenas siente 

La distancia de su oriente, 
¿Quien es de tan poco aviso 
Que gozando lo preciso 
Anhela lo impertinente? 

(Deúíem ) 



LA^TEKERA. 



D. DuARTE. La Mari-Ramirez es 
Pieza (le rey. 

Mari. Belo sido: 

Todo cabcdio escogido 
Sirve de rocin des{Mies 
Que lleva á moler hariaa. 
Moza me vi; y hartas veces 
Admiraron mis jaeces: 
Ya el tiempo me hizo rocina. 
Por muchas honradas pasa: 
Pues Bo estoy para ruar, 
Quiero harina acarrear 
Con que aparroquie mi casa , 
Siquiera por el salvado. 

{Por el Sótano y el Torno,) 



EPI6RAIJL 

Santillana. Lo que puede una beldad, 

Pues por mas que un bolsillo haga, 
Escomo dar con el toro, 
Y cobrando en plata ú oro 
Paga en cuartos, si es que paga. 

(Dq Ídem,) 



EL BAIBEM. 

SAvra LANA, k cuatro ctsas de aquí 
Por d barbero sali, 
T de ventosas cargado 
HaUé en su casa al maeso 
Qoe iba aechar á nn tabardillo, 
T de sangrar de nn tobillo 
A dofia Inés Valdivieso 
Acababa de volver. 



Ha estudiado drojia. 
No hay hombre mas afiímado. 
Ahora escribe nn tratado 
Todo de flomotomia. 
Suele andar en un machuelo 
Que en vez de caminar, vuela. 
Sin parar saca una muela; 
Mas almas tiene en el cielo 
Que un Heredes ó un Nerón; 
Conócenle en toda casa; 
Por donde quiera que pasa 
Le llaman la extrema-unción. 

/De Ídem,) 



El VIEJO T U IliA. 



D.* Josefa. ¡Que sin ser mi hermana madre 
Me cele hasta el tropezar 
Pretendiéndome casar 
Con quien puede ser mi padre! 
Es desatino terrible. 
Cuanto mas lo considero 
Has me aflijo y desespero. 
¡Yo en el abril apacible 
De quince anos con retenta! 
¿Qué importa toda su plata 
Si cuando dármela trata 
Con el estafio la afrenta 
De !a vejez que le obliga? 
¿Ni de qué valor serán 
Todas sus barras si están 
Mezcladas con tanta liga? 
Si el desposorio celebro 

Y estando juntos los dos 
Me dice amores con tos. 

Me arroja un diente requiebro, 

Y con él me descalabra, 

¿Qué he de hacer con un marido 
En la ejecución fallido 

Y fecundo de palabra? 
No, iusepa, uo es adorno 



9 



De mayo el caduco enen^ 
Con nn marido escudero 
A la latioiia úc uu toma; 
Los celc^ siempre á la mano 
S»je!a á al^a testimonio. 
«Yo monja del matrímoníoT 
íYo el perro del borlelano? 
¡Halos años! 

(Deu 



EPICRAIAS. 

¿Poeta y envía presuntos? 
El prtme.ro ha sido entre ellot 
Que ofrece oro, sin cnbcllos, 
¥ envia perlas, sin dientes. 



IDH. 

1. L;i sitnectud sin ciilur 
Es uii^véquc sedilnln 
Al ruego que tn mnllratn. 
N ccin será sino admite 



Affos qae d amor denrite ;7 
PaesseqoedioQiihpbliu : 



D.^JusEPA. Estas novenM de ogalte . ' 
Suelen T^lfMriiitereses,' . -^1 
Novenas de nueve iiieees 
Caando las htfoe el engtfe; 



Que en Kadrid alivia penas,' ' 
Si fé á £U>iilas dar qniens • 
En las damas el acero ■ 
T en las viadas bis novienas. • ' 





!*í ' * 


iiJÍBiéiL 




TisBEA,|)6s- Yodecnantaselmar 
cadora. Pies de jasmin y rosa 
En sus riberas besa 
Con fugitivas olas, 
SoladeaoioroseDUi 
Como ea ventuxaoNliiii; >' 


> 

t • ■ 



Tirana né reservo 
De sus privones locas; 
Aquí donde el sol pisa 
SoQolientas las ondas. 
Alegrando zafiros 
Las que espantaban sombras, 
Por la menuda arena 
Unas veces aljófar, 

Y átomos otras veces 
Del sol que así le adora; 
Oyendo de las aves 

Las quejas amorosas, 

Y los compases dulces 
Del agua entre las rocas; 
Ya con Ja sutil cafia 
Que al débil peso dobla 
Del necio pececillo 

Qt^ el mar salado azota, 
O ya con la atarraya 
Que en sus moradas ondas 
Prende á cuajitos habitan 
Aposentos de conchas; 
Seguramente tengo 
Que en libertad se goza 
£1 alma que amor áspid 
No le ofende ponzoña; 

Y cuando mas perdidas 
Querellas de amor forman. 
Como de todas río 



Eávidia 

Amor, p^u>tmf«Pd(ma$g 

Siyapar^fhm^^ . 
No d^ádú^ fn^hpsM^ 

ObelLicoSf^^ p4%i 

Mi edifidd QMiH^I^ 

Nidos sino han^cigirm, 

OtortolU)^,hm»;i 

Mi iMMior camffmo eajf^u 

Como frat^ ju4u;<Wi,; 

Vidrio gaaKflWÍ9'4& ^U99 

Para goei^ifl^ lanpa* 

Decaanioai:P)9(|cadore» : 

Go9:A!^:l4nagi»ia 

De i»rat»a#fteiide : 

£n la argi^iai^^ costa» 

Desprecio S(Ojf.atQaiiU>,f 

Asassusj^jc^sísorda^. . 

Asii8íw»>f»i(wrrihle» , 

A sos ppQ||||i|eiíU|»^ 

Con maiMi p()dj|NDQM;^. 
Prodigio dj^^dtoa. y cpeQH) 
De todo en (praciks dota; 
l^Uník) tk la» ftekbrái' 
Liberal en laá obras. 
Sufrido en losiieedenes, 
Modesto en Its efmgqas, 



Mis pajisos umbrales 
Que él en las noches tonúvi^ 
A pesar de los tiempos 
Las mañanas remoza; 
Pues con los ramos verdes 
Que de los cintos corta « 
Mis pajas amanecen 
Ceñidas de lisonjas; 
Ya con vihuelas dulces 

Y sutiles zampofias 
Músicas me consagra 

Y todo no le importa, 
Por que en tirano imperio 
Vivo de amor señora 

Que halla gusto en sus penas, 

Y en sus infiernos gloria; 
Todas por él se mueren, 

Y yo todas las horas 
Le mato con desdenes, 

De amor condición propia^ 
Querer donde aborrecen 
Despreciar donde adoran^ 
Que 9i le alegran muere j 

Y vive si le oprobian. 

(De El Burlador de Sevilla.] 



■AxiÉás! 



Faiuqo. IM Miiger ea epinion 

Siempre mas pierde que gané, 
Que son como la campana 
Que $e estima por el son. 
T asi es cosa averigaada 
Qae opinión viene á perder 
Cuando cualquiera muger 
Suena á campana quebrada. 

(De Ídem.) 



filosofía. 

Pbmtb. I>eci al principe, señor. 

Que si supiera el contenU) 
Que mi grosero sustento 
Y trage de labrador 
Me causó siempre, y lo poco 
En que estimo las blasones, 
NoUezas y pretensiones 
Que llama honra el vulgo loco, 
To quedara disculpado 
T tuviera su grandeza 
Ma$ envidia á mi polnreza 
Quejo á w fiMiberixo estado; 



—436— 

Que no el tener cofres llenos 
La riqueza en pie mantiene; 
Que no es rico el que mas tiene. 
Sino el que ha menester menoif^ 
(De La elevación por la vj^md.) 



lOBLEZA. 

Sixto De un pastor 

Nací, pero no es ultrage 
Que el mas soberbio liaage, 
Que á mayor nobleza aspira, 
Si el principio suyo mira 
Hará que el orgullo abaje. 
£1 rio de mas corriente 
Que hace ilustre su ribera, 
Amansará su creciente 
Si ^ principio considera 
Que le da una humilde fuente. 
La fuente considerad 
De vuestro linage honroso, 
T estimareis mi humildad. 
Pues sois rio caudoloso 
Porque os veis en la mitad 
De vuestro curso opulento; 



Que si yo conforme iotOBto 
No os igaalo y menos soy 
Cou ser rio, es porqne estoy 
Cerca de mi nacimienlo. 

(De idem.J 



EL CABALLO. 

Ga ñizabes. £u esto solo se enseña 
Si quieres examinallo 
La perfección de an caballo; 
Cabeza airosa y pequeña. 
Viva, alegre y^escarnada. 
Los ojos grandes, abiertas 
Las narices por ser puertas 
Del aliento, bien poblada 
La clin, que el talle hace bello, 
De plata espesa y prolija 
Que se escarcha y ensortija. 
Ancho el pecho, corto el cuello, 
Las dos caderas partidas» 
Al pisar firmes y llanos 
Los pies, echando las manos 
A fuera y tan presumidas 
Que á los estribos se atreven» 
Tan sujetp.^. freno xM»: : 



Qoe parece que con ^1 
Lehablaeldaeño. 

(Del^ Lealtad contra la envidia, J 



EPICRÁIA. 

Vivero. Mi opuesto rico, muger 
La causa de mi cuidado, 
£1 lodo oro, ella mercado, 
Y amor, comprar y vender . 

fue Ídem.} 



GOCES FAITASTICOS. 

Isabel. Que gozos que no aseguran 
No se deben pretender, 
T hay cosas que al parecer 
Deleitan, pero no duran. 
Luz de relámpago breve, 
Sol y flores por febrero. 
Amistad de pasagero. 
Bebida en julio de nieve, 
Y presondon de b^ieza 



Que al espejo se ha mirado, 
SoQ como amor de soldado 
Que se acaba cuando empieza. 

{De Ídem.) 



■ÁXIIA. 

Isabel. Porque obligar dando vida, 
Y sin que se satisfaga» 
Rehusar admitir la paga 
Sino igual, agradecida. 
Ni dar término al aprecio 
Que pida tantaimportancia, 
O es género de arrogancia, 
O especie de menosprecio. 



(De Ídem,) 



EPÍeRÁlA. 

Fbbnando. Privilegiada crecía 

De amor la honesta beldad 
Que amé, pero en esta edad 
Con ellas nace y se cria. 
Creer qué hay plaza vacia 



"^ip^ 



HM 



£u bdlezas GOB sazop» 
Es igooraute opinión. 
Pretendan amantes tierno^ 
£n damas como en gobiernos 
La futura sucesión. 



(De idem.J 



IDEI. 



GuAiGA. Mí honestidad defendí. 

Bien que mi dueño intentó, 
Con regalos y ternezas 
Obligarme i susflnezas. 

Castillo. Si un afio te fineza 

Serás racimo en la parra* 
Que aunque á la apariencia sano 
J lega un tordo y pica un grano. 
Llega un pagey otro agarra, 
Y el matrimonio, espantajo, 
Por mas que en su guarda ^ ele. 
De puro picado suele 
Hallar solo el escobajo. 



(Di? idein.) 



flMÓLOM, 



Febnando. Tarde, cíelos, áver llego > 
Que ha fandado la virlud, 
En las honras, la inquietud, 
En el tral)a}0, el sosiego: 
Ya con vista, si antes ciego, 
Puesto que el tiempo perdí. 
Conoceré desde aqui 
Que quien vanidades deja, 
Cuanto mas de ellas se aleja 
Mas se va acercando á sí; 
Nunca el alma tan cautiva 
Como cuando toda sueño. 
De otros se imagina dúeiSo 
Pues dé si propia se priva; 
Nunca menos discursiva ^ * 
Que cuando en mas dignidad. 
Porque lá prosperidad 
Es madre déla torpeza. 
Como de la Sfi^ileza 
La ingeniosa adversidad. 
Esta prisión es mi escuela, 
Aqui enseña el escarmiento 
Materias al sufrimíiento . 
Que el necio estudiar recela; 
Aqui el peligro cofuso^^ 



La injuria enfrena los labios, 
Vence lajpadenciaagnvios, 
Y atropella sin razones, 
Que solas persecuciones 
Sacan discipülos sabios: 
Venturoso aquél que sabe 
Convertir lo maloen bueno 
T transformar el veneno 
En antidoto suave. 

(De Ídem.) 



SATISFACCIOI DEL AIIIO. 

Maroto. El labrador are y siembre 

L os granos que el bielo cubre 

Y restituye en agosto; 
Llere las cubas de mosto, 
Coja la fruta en octubre; 
Compre y venda el mercader 
En las plazas y mercados» 
Traten de armas los soldados, 
Vista galas la muger; 

Los sabios estudien leyes. 
Tienten pulsos los doctores, 
Dense placer los señores, 

Y ganen tierras los reyes; 



Mientras yo apaciento el alo 
Donde el manso me conoce^ 
£1 corderillo retoce 
T se encarame el chivato; 
Qae mas precio los alhagos 
Ck>n qoe el mastín me hace fiestas. 
La leche en tarros^ las siestas 
Qae dan el deleite á tragos^ 
A la noche en casa la olla 

Y al amanecerlas migas. 
Que de los ajos amigas 
Son deodas de la cebdla, 

Y tras ellas nna misa 

Al alba en qneel sacrísten 
Dice cantardo el amen 
Sobre el sayo la camisa. 
Que cuanta riqueza guarda 
El avaro. 

(De La Dama del Olivar,) 



DIMOGOVILLAIIESCO. 



PINTURA DB LA MOTIA. 



Maroto. No sabré yo her buen casado. 
Niso. Ya que en eso hemos tocado, 

Hombre que está sin muger, 



Maroto. 

Niso. 



Maroto. 

Niso. 

Maroto. 



Ardenio. 
Maroto. 



Niso. 



Maroto, no es hombre eatoro^ 
Pues le falta la mitad. 
¿La mitad? ¿Cómo? 

Escuchad; 
¿De naestro padre d primero 
No dice el cura que á Eva 
Dormietido un dia sacó? 
De sus huesos la formó. 
Luego la mitad le lleva. 
No me casaré aunque pueda 
Con muger que en eso dá, 
Que al hombre le quitará 
La otra mitad que le queda. 

Y á féque es cosa inhumana 
Que formándose de un hueso 
Tan firme, tan duro y tieso, 
La muger sea tan liviana. 
Dadla á la buena ventura 
Que es en fin la mas hermosa, 
Si de carne peligrosa, 

Y si de hueso muy dura. 
No decis mal. 

Y aun por eso 
Las mugeres, Niso, son 
De tan mala digestión 
Cual no se digiere el hueso. 
Pues mi Laurencia no es tal, 
Ni en liviana ó dura peca, 
Que en lo amoroso es manteca,: 



Y en lo honrado, pedernal. 
No hay en Aragón moger 
Que mijor os pueda estar, 
T si os la vengo á pintar 
Yo sé que la heis de querer. 
Sus años verdes y en flor, 

Y su hermosura en la aldea. 
No hay borrico que la vea 
Que no rebuzne de amor. 
Es de una imagen su cara 
¿Ck>n qué la lava? dirás. 
Con lleve el diablo lo mas 
Que un caldero de agua erara. 
Los cabellos no dirán 

Son que al sol causan vergüenza, 

Y cuando en cola los Irenza 
A las rodillas la dan. 

La frente bruñida y lisa, 

Las cejas son de amor arcos. 

Los ojos, sino son zarcos, 

Provocan á amor y á risa. 

Pues los carrillos, no hay mozo 

Que no cante al descobríllos. 

Mas valen vuestros carrillos 

Que el carrillo de mi pozo. 

De las narices no pocos 

Han dicho (ralegre estuviera 

Laurencia, si amor me hiciera 

De vuestras narices mocos.» 

40 



¿Pues qué la boca? aunque pasa 
De raya, limpia y risueña. 
Que no es bien que sea pequeña 
La portada de la casa. 
Los dientes altos y bajos 
En hilera y procesión 
Piñones mondados son 
O <i lo menos dientes de ajos. 
¿Qué diré de los hocicos? 
Son que amapolas parecen 
Guando entre los trigos crecen; 
¿Pues los dos hoyuelos chicos 
Que hace en riéndose? El cielo 
A tener allá su cara 
En ellos ero que jugara 
Con el amor al hoyuelo. 
¿Pues la barba que otra cria 
Mas abajo de cristal? 
Con ella el mijor zagal 
Barba á barba la habraria. 
Las tetas son naterones 
Y los corpinos encellas 
Que mamara amor en ellas 
A no encubrir los pezones. 
Las manos que nunca adoba 
Mas brancas fueran que el pecho 
A no habellas callos hecho 
Ya el cedazo, ya la escoba. 
La ciotara puedo entrar 



-^47— 

Aqaiy y n amor navegara. 
Mejor su estrecho pasara 
Pardiez que el de Gibraltar. 
Paes aqudia redondez 
Monte de nieve y cristal 
Rodará encima el brial 
Por ella amor cada vez. 
Pues las piernas, si en el rio 
Lava porque el cristal Ix^re, 
Corrido de vellas corre 
Mas apriesa y con mas brío. 
Los pies calzan once puntos 
Guando le aprieta el botin. 
Mas sea ella honrada en fin, 
Que no mirareis en puntos. 
Pintada os la tengo toda. 
Puesto que mal y en bosquejo, 
Lo demás allá os lo dejo 
Para el día de la boda. 

(De ídem,) 



REFLEXiOIES DE 01 lOVIQ. 



Glosa del Avb Maru. 

Iaroto. a la fé mi Dios que han dado 
£n que he de tener muger. 
Yo s<ddiiimto M ker 



Empleita y guardar ganado. 

Pues meterme á mí en rencilla 

Con una muger que él cura 

Diz que nunca está madura 

Porque al fin es de costilla; 

Es hacerque me' descarne 

Para ella y que pierda el seso; 

Aun si fuera todo hueso 

Y no cubierto de carne, 

No anduvieran diligentes 

Tantos hendo en la honra mella, 

Porque temieran mordella 

Por no quebrarse los dientes. 

Yo no teñígo si el rosario 

Con quien en tale^ afrentas 

Me aconseje y haga cuentas 

Que es el mijor secretario. 

Ahora bien, rezálle quiero, 

Que si ayuda á todos dá. 

Lo mejor me indilgará 

Que es divino consejero. 

¿Yo cautivarme en un dia? 
^ay cosa m^ importuna 

Que un muchacho en una cuna 

Cuando Hora....? nAve maria,)^ 

Virgen, la esposa mas buena 

Erados para mi vos. 

Digalo el ángel de Dios 

Guando os llanió nOraeiaplena.^ 



¿Mas cautivar mis placeres? 

Pues nadie en toda la vida. 

Halló muger que no pida 

<(Entre todas las muger es.i» 

¿No es disparate? Jesú, ... 

Esto á enloquecerme |;)a3ta, . 

Aunque si eres muger. casta 

Laurencia tberidita tú.n 

Que si libre de delito 

Das de tu honor testimonio, 

Al hombre en el matrimociio, . 

Regocijado «y bendito.n» ^ .,.. 

¿Mas qué esposo habrá que encuentre 

Muger á quien sin quillotro, . 

Le diga, mió y no de otro 

(íEs el fruto de tu vientre'í» 

Casamientos ahora, sus. 

Dejadme, que pierdo el seso, 

Yo en casa con sobre hueso 

Estando sano? rJesusUi 

¿Yo riñendo todo el dia 

A quien sin tomar consejos 

Gomo sea la mas lejos 

Vá á misa á uSanta Mariah^ 

Pues que me encomiendo á vos 

Y no soy para casado. 

De tan peligroso estado 

Libradme, (íMadre de Dios.y^ 

Santos, pues estáis vosotros 



En el eterno placer 
Libres de tomar muger 

Y en paz, €Rdgad por nosotros.i» 
Maridos, si de estos modos 

Son las mugeres, tened 
Mucha paciencia y sabed 
Que rezo por mi y por todos. 
Pues si por quitar temores 
Las mugeres no nacieran. 
Muchos mas los santos fueran 

Y menos los apecadores.i^ 
£1 alma su prisión llora, 
¿Hay mas rigoroso paso 
Pues que si agora me caso 
Me han de cautivar ii^agoraU 
Porque el trance que hay mas fuerte 

Y el que mas debe mirarse 
Es el tiempo de casarse 
<íYenla hora de nuestra muerte, i» 
Haga á los solteros bien 

Dios guardando los sentidos. 
Dé paciencia á los mandos 

Y digan lodos a^iihen.» 

(Deiiiem.) 



DIALOGO PICXRESCO. 

Guillen Gallardo, ya estoy cansado 
De tanta seda y brocado, 
Las mas graves son mas feas; 
Hermosura que en la tienda 
Se vende, ¿qu ^n la ha de amar? 

Gallabdo. Si el afeite es rejalgar, 

Bercebü que las pretenda. 
Tu opinión sigo en cuanto eso, 
Que caras de solimán 
La muerte aun hombre darán 
Gomo pildora en un beso 
Por no vendello de valde; 
Hermosuras de retazos 
De sastre, hechas á pedazos 
De color y de albayalde 
Con que jalbegan sus casas 
Como pared de mesón, 
Garas como colación 
Gargadas de aceite y pasas. 

GmLLEN. T miel lírgen. 

Gallabdo. Es verdad, 

Con que engañarnos pretenden 
Porque todas ellas venden 
Posliza la puridad; 
No hay tienda si vas á vella 
Porque este discurso sigas» 



—152— 

' Que en cintas, bandas ó ligas, 
No halles carne de doncella; 

Y pues en cintas la pinta 
£1 interés, no roe engaño 
Guando sospecho que ogaño 
Se usan doncellas en cinta. 

CíiriLiBN. Luego yo dísorota soy 

En buscar sin compostura 
La natural hermosura 
De Laurencia. 

CrAULAiiuo. Amigo soy 

De amor que huele á tomillo, 

Y mas tomillo salsero. 

Que es carne con sal, y quiero 
Bien este plato sencillo, 
Pero no has de encarecello 
Con tanta exageración, 
Que es plato de salpicón 
Aunque sabroso al comello, 
Que después huele á cebolla, 
Mas dirás que es polla bella 

Y que poreso con ella 
Quieres jugar á la polla. 



(De ülem.) 



DIALOGO VILLANESCO. 

Petronila. ¿Echastes ogaño gansos? 

Laurencia. Y«iiatehay que gordos y mansos 
La nieve en ellos se pinta. 

Corrato. Dos de esos serán del cura 

Laurencia. ¿Diezma en todo? 

GoRRATo. Gomo lleva 

En toda cosecha nui&va 
De diez uno, de verdura, 
De los pollos, los lechones. 
La fruta, el pan y cebada, 
¿No fuera cosa estremada 
Que diezmara en las quisliones 
Los males y calenturas? 
¡Mala landre que le tomel 
Como las maduras come 
Comiera también las duras. 

Petronila. Mal estáis con él. 

Corrato. Quisiera 

Que de diezrdias que he estado 
En la cama deshauciado. 
Uno al cura le cupiera. 
Diez melecinas me echaron, 
Una levien de derecho. 

Niso. Ley fuera esa de provecho 

Para el otro que azotaron. 



—154— 

Pues de quinientos tocinos 
Cincuenta el cura lleval)a. 

Ardenio. Yo sé que á alguien le pesara 
á usarse esos desatinos, 
Que nadie quisiera ser 
Casado en tales porffas, 
Porque de diez en diez dfas, 
Le había de dar su muger. 

CoRBATO. Pluguiera á Dios que él tuviera . 
Tres veces en cada mes 
Isa carga, que después 
To sé que el diezmo perdiera 
De lo demás que le damos 
Por no sufrir tanta pena. 

AiaDENio. ¿Hay plomo, hay costal de arena 
Como aqueste que llevamos 
Acuestas con las mugeres? 

Laurencia. ¿Y nosotras que sufrimos? 

Que hechas esclavas vivimos, 
Aguándonos los placeres 
Vosotros, de hijos cargadas. 
Ya callando, ya meciendo. 
Mil dolores padeciendo 
Nueve meses de preñadas; 
Siempre óon temor y susto 
De que el parto nos asombre. 
Dejándonos cualquier hombre 
La pena y llevando el gusto. 



KSAFiO. 

Gastón. La cruz que traéis al pecho 
Señal de vuestra nobleza, 
Para adornar la cabeza 
De los Césares se ha hecho; 
Las veces que sin provecho 
La veo en hombres que no son 
De crédito y opinión, 
(Aunque lástima me dá) 
Sospecho que es cruz que está 
Pintada en algún rincón. 
En elmas alto lugar 
Y sublime chapitel 
Se pone la cruz, y en él 
La suele el cuerdo estimar. 
Lanobleza suele dar 
Alto sitio cuando intenta 
Darle al pecho, mas si afrenta 
Su posesión, no se estime. 
Porque en la cruz mas sublime 
ün pájaro vil se astenia. 
Digo esto, y no sin razón. 
Por que aunque con ella os veo 
Adornar d pecho, creo 
Que es cruz que está en un rincón. 
Que puesto que ese blasón 
Ilustre f B(Me os ka bediOy 



—156^ 

En vos es cruz sin provecho, 
Pues según dais los indicios 
Mil aves torpes de vicios 
Se anidan en vuestro pecho. 
Yo á lo menos como suelo 
Adorar la cruz que ensalzo 
La vez que la hallo en el suelo, 
Gomo es insignia que el cielo 
Reverencia, del lugar 
En que no es decencia estar 
l^h quito, y aái al presento 
Por no ser lugar decente 
La cruz os vengo á quitar. 

Guillen. Cuando vi que con cruz tanta 
Veniades, don Gastón, 
Os juzgaba procesión 
Que sale en Semana Santa; 
Mas no me admira y espanta 
Lo quecos oigo, que el valor 
Que á mi sangre da favor. 
Me enseña en vuestras querellas, 
Que santiguándoos con ellas 
Mostráis tenerme temor. 
Cuestión será peregrina 
La que empezáis dándoos luz 
Por la señal de la cruz 
Como niño de doctrina. 
Dad en eso, que es divina 



Traza y muy disimulada, 

Predicad, no se os dé nada, 

Tendrá por nuevo favor 

En vos un predicador 

Aragón de la cruzada. 

Que yo mas travieso y rolo 

De mi valor haré alarde, 

Porque el hombre que es cobarde. 

Siempre dá por lo devoto; 

Si vuestra tierra alboroto 

Mi gusto es; y está bien hecho; 

Y sino estáis satisfecho * 

Entrad con furia doblada 

Por la cruz de aquesta espada 

A quitarme la del pecho. 

(De Ídem,) 



RAXIIHA. 

Laürengu. La miel de un panal sabroso 
Si se corrompe, enacibar 
Convierte su dulce almíbar; 
Del vino mas generoso 
Sale el vinagre mejor; 
Y á este modo, don Guillen, 



Se engendra el mayor desden 
Del mas firme y puro amor: 

(De Ídem.) 



ODA. 

Maroto. Soledades discretas. 

Si es discreción comanicar con pocos 

Pasiones que secretas 

Dicen á voces bárbaros y locos, 

Con vosotras me entiendo 

Que habláis callando y regaláis riendo. 

Cautivarme queria 
Quien envidioso está de mi ventura » 
Con triste compañía; 
Que suele ser prisión una hermosura 
Que con dulces cadenas 
Tal vez dá por un gusto dos mil penas. 

Mas precio yo, mi prado, 
Ser rey de vuestras flores y belleza 
Tegiendo coronado 
Guirnaldas que regalen mi cabeza 
Entre el arado y bueyes, 
Que la diadema avara de los reyes. 

Has precio los vasallos 
Demansaft-ovejuelas y corderos, 



—159— 

Que en coches y en caballos 

La adulación do hechizos lisongeros, 

Donde el engaño mira 

Que á la verdad oprime la mentira. 

Mas precio el pan moreno 
Con la cebolla y rústico tasajo. 
Que el banquete mas lleno, 
Pues con la salsa dulce del trabajo. 
Sustento mi alegría 
Sin miedo de la torpe apoplegia. 

Mas precio cuando ordeño 
Las cabras en el tarro, que en él eche 
Para brindar al sueño 
El pecho que sus pechos paga en leche, 
Licor blando y sabroso 
Que el vino mas valiente y generoso. 

¡Soledades hermosasl 
Con vosotras estoy solo casado; 
No quiero mas esposas 
Que la quietud de vuestro alegre prado, 
Que alivia mis desvelos 
T conserva el honor sin tener celos. 

(De ídem,) 



EPICRAIHA. 



Makoto. Que los maridos al uso» 
Y mas si son cortesanos, 
No tienen ojos ni manos 
Que el oro vendas les puso. 

(De Ídem,) 



U AMISTAD. 

Cesar. Que si desnuda pintaban 

La amistad los que enseñaban 
Leyes al perfecto amigo, 
Fué para darle á entender 
Que entre los que la profesan 
Y su lealtad interesan 
Ningún secreto ha de haber. 
Porque si se definió 
Que era un alma en dos sugetos 
Afirmando los discretos 
Que el amigo es otro yo, 
Mal quedará satisfecho 
De quien sus pasiones calla, 



El amigo que no halla 

En un lagar lengua y pecho. 



(Pe Celas qon Celos se curan.) 



^í / 



■.í • » 



. SEITHCIA. 

Cauxní. Los amigos de importancia 
Que se precian ^e leales, 
En los bienes 7 -eñ'los males 
Van á pérdida y ganancia. 






EPt«RAU. 



IliAiu. ¿Pero con quién le darás ^' 
Celos, rabioslos yeneuos? 

SaauuL. Con hombre qne taiga menos 
Para que lo sienta mas. 

(De Ídem.) 



41 



-4 



Cablos. Amante que fué querido 
T ruega menospreciado, 
Muestras da de afeminado 
Guando se humilla ofendido. 

(De iflemj 



OTRA. 



SiBENA. Para aliviar accidentes 

De su sed mortal indicios, 
Busca el enfermo artificios 
Flores siembra, finge fuentes. 
Y aunque algún rato presentes 
Le suelen causar sosiego. 
Enfádase de ellas luego. 
Que fuentes arlifíciales, 
No apagan sedes mortales, 
Cuando está en el alma el fuego, 

(De ídem») 



r • 






BtRA 



CisAE. En la mesa dd amor * 

Los oelW6éii6l\iálero 
que para der verdadero 
Ellos han de danJawnr; 
Pero advertid qpie es error 
Echar mocha al ^^.^ senflp); 
Ck)Q la punta deliMíémUo ^ 
Toma sal d cortesano, 
PorqiieQOAldd8itfiMtt9» . 
No es tenptillo,! aSidoMMIio^ 



CBEItr ' 

I • 

QoiTBBiA. DizqneenMadridcfifi^ilba : , , 

Cierto verdagid^wojlfilo ... ,.j 

/ No s¿á qiM( a9i$m$f BC^{i^ .> I 
/ T viendo que JiftUíMFMibi .. : ,/ 
(Paesto sobre «» effjaiMsyo^.. 
De paja) aqaeUas.aooiqíi^ ^ 
Infames de MHHfiWIM» i ui ,- 
Leechóla«ioile9aife|i^;v ^i 
Diciéndole f |iBilMliW» .r-j r. : .,u¿ 



/ 



í. 



I : 



T pues estáis deshauciado 
Para oficio de hombre honrado 
Estudiad para doctor.» 



(De El Amor médico,) 



^ OTBO. 

QuiTKiuA. Tuvo un pobre lina plostemn 
Dicen que oculta en un lado, 
Y estaba desesperado 
De ver la ignorante flema 
Con que el doctor le decía: 
«En no yendoos á la mano 
«En beber, morios, hermano, 
«Porque esa es hidropesía.)) 
Ordenóle una receta, 
T cuando \¿ llegó á dar 
La pluma para firmar. 
La muía que era algo inquieta 
Asentóle la herradura 
(Emplasto, dijera 70) 
En el lado, y reventó 
La postema ya madura; 
Conque cesando el dolor 
Dijo mirímáolt abierta; 



(íEn poslemas mas acierta 
La muía que no el doctor.» 

(ÜQidemJ 



EPIfiRAIA. 

Tello. ¿Eres d^W motiloiia 

De la hermana ¿ompaSora? 
¿Fregatrií ó. de labor? 
No quiero decir donceU», - 
Que esta es moneda de plata, 
Y coiño él vellón la premia, ' 
Apenas sale del cufio. 
Guando afirman que se trueca. 

' (Veidm.J 



prsiOLéeiiú 

Gaspar. ¿Pues repugna la salud , • 
Ala hermosura? 

Gbronima. ¿Esoígnora 

Vuestra merced? Claro, está, , 
Que cuando se pro[iíprcionsü(i 



Los caatro hmnores dan forma 
A la belleza, apacible, 
Baen talle y gentil persona. 
Esto es lo que llama ad pondus 
Maestro Gdeno, y del consta 
La igualdad y simetría 
Saludable y déleitoea. 
De aquf nace la belleza 
T esta tal oonsiate toda 
En la ssmgFe delicada 
T tiene su esfera propia 
En el bigado, y de allí 
Blanca entrando, sale roja, 
A nairir todos los miemÍNros 
Con los cuales se conforma, 
Sendo carne con b carne. 
Hueso con el bueso, y toma 
Déla sustancia que nutre 
Color, calidad y forma; 
Porque cada miembro busca 
Su sem^tnsM aononea; 
De modo que cuanto mas 
Fuese elegante una cosa. 
Tanto mas tendrá la sangre 
Delicada, y si se nota 
Por esta causa estará 
Mas espuesta y peligrosa 
A cualquiera dteracion 
Que la ^h^tasiq^ y corrompa. 



. .. f 



t^or esk^ nÜSoay damas '\ . 
Tan ÜiciliiieAfe'se ah<4an, 
Kirqóela fascintdoa 
Halla résislenda p(>ea« 
'Ete la «alegre qae (tenetni, 
T a<i8i al ponto que 1% toca^ 
Lo p6ga 90 calidad^ 
Lo que no UdMi t« la iosoi* 
¿Té §eflor vnesa merced 
Como toda dama hennoaa 
tlHa álcela á acddenleft 
Qaé Varna el gitogo iimpUmuáít 

(pe Ídem.) 



PIltUM OEl ÜtKÍCÍtl. 



I ) 



GsBOioxi. No dan la deñéla los alloe^ ' 
Ni es tanta la qoeto sobra 
Seffor, á vaestra me^ged, 
Qne por mi no le reepondf ' 
El'fildBefo monalrea 
'Eéstts'piroMemaa cnrieeai! ' ' 
Pregunta; «¿For ^é el ingeiii 
Es mayor enla edad moaa?» 
Tresjpéndeleéliioclai. : \ ^ 



Mil afios de vida el Fénix , 
Será razón que se oponga 
A los cien ojos con que Argos 
Alcanza todas las cosas; 
Que este vela, siempre estudia, 
Y aquel vive muerte ociQsa.» 
Cedimos ingenium cuanto 
ProBcedimus csvo^ Ausonia 
Sentencia, en fin, que Minerva 
^iña se pinta y hermosa. 
Nerva y Celso, de quince afios 
la jurisprudencia en Roma 
Honraron, de diez y nueve 
Augusto triunfó victorias. 
De treinta y<dos^ alcanzó 
Galeno el lauro y corona 
de Apolo: Feli\ ingenium 
Non gaudet cetate longa, 
Díjolo Filón, judio. 
Ni de mi estatura corta 
Menor alabanza espero 
Guando el sabio las abona. 
Platón toda corpulencia 
Hace al ingenio enfadosa. 
De aquí el adagio Amen longus^ 
De aquí el filosofo axioma 
Fortiwest virttts unita 
Se ipsa dispersa, y oiga 
La causa en que esto sie foiult 



Porque ó fl^.enmieúde 6. se eorra. 
La hamedfl4idiialft miembros 
Cuya obe(Meacit esmat propkL 
Para el edot nat wi 
Que con si| j|ai|Mate hltennu 
Por eio^^ moy cor^^deiilo r ' 
Es muy )i|íme4(^, y no )Miy cosa 
De laift cqatip caftkMhA-' . . 
Que asi destrpy^t bB loibraa - 
Del ánima racao&al . . ' 
Como Ja )ii||uedad^ ífsn^ boim 
La^iiip^gpsiüeS'y ^pepi^ 

Del disevetoj Iskmm^ : '' 
Estono My^efiitof ^eqpoL^o^ 
Cuya seqofedad pQcporea .: 
;Nopejrmite)1]|ieHciMni0 . <-. 
Seaürt»wrw», :.. ;' •,.-^ 
Y no podíeDiílo e9t<yp4im9 . ; • 
Queda mfd^ epliMl)<^ s^S^ 

El ánjmíi mptUíMM^;^: :.,,:. :r 
Porque es cualidad heroica 

Que suHVfm ^ mm^, i . ; 

La seque4id, jia U}) fiínoa 
Quedypíter4cUí0#^ ;..: 
EsU seiiten(áar&mo6a..v 

Que te/<rf^4«:ipí>W3a L^ 



ji 



La curiosidad del trago 
NI afectada ni pomposa 
Sino limpia y aliñada, 
£d el médico, oeadioaa 
Aütoríds^ y reapoto, 
T mas cuando se acomoda 
Con ella cara apacible 
í^ce prestantísima forma 
Digna estimperiOf y asi, 
Entre seis ó siete cosas 
Que ei médico ha de tener 
Con que Hipócrates le adorna 
En sus epidemias, pide 
Que el vestido corresponda 
Al buen rostro Qmd estpukrum 
Amictím est^ y es forzosa 
Circunstancia en la belleza 
La curiosidad Sin costa. 
£1 despejo, buena gracia. 
Buen olor, y buena prosa. 

Agrado, lenguage forma 
Vestido, limpieza, olor. 
Disminuyen las congojas 
Del enfermo (si las tiene 
£1 médico, mi seffora). 
De grosero y desabrido 
Galeno'á Callantes nota 
Porque entraba desbaudando, 



—471— 

Y asi fué su medra poca. . 
Primero se han de curar 
Los afectos que apasionan 
El alrna que los del cuerpo 
Sol aquella, estotro sombra. 
Pues si entra á ver el pacieate 
Un dotor, presencia tosca, 
Mal vestido, peor hablado, 
¿Cómo es posible que ponga 
Buen ánimo en sus enfermos? 

(De Ídem.) 



EPiCRAIA. 

Rodrigo. Que hay médicos in utroque^ 
Criminales y civiles. 
Con billetes por recetas ^ 
Que á Amor y á Galeno sirven. 

(fie Ídem,) 



OTRO. 

Geronima. Que aunque entran necesitados 
Siempre mueren hacendados 
Médicos y ginoveses. 

• • '-"(De iítem.) 



EL AIBR DE LA ALDEA- 

' • » 

Elvibí,— Melisa. 

■• . < . . ' ' 

Melisa. Digasme tú» la serr^a 
Adamajda de facciones, 
Aunque del sol ofendida. 
Porque nunca de él te escondes, 
An^dd.tus pensaxnieQtos 
Los dulces empleos goces 
Y contra lisonjas tiernas 
Tengas el peefaede bronce; 
¿Qué nuevp mal le entristece 
Desde áyér quetasícblores 
Del abril de tu hermosura, 
Muestran penas interiores? 
¿Hizote mal con los ojos 
Alguno de los gañones 
Que por vengar los que matan 
Intenta anublar tus soles? 
¿Has tomado alguna yerba 
Entre el torongilquecomes 
Cuyo veneno fe éha 
Tan desabridos humores? 
¿Cornos carboi^i yeso ó tierra 
Gomo las damas^de corte 
Que diz que 4 .drede se opilau 
Pqr fmdar las estaciones? 



De el tfM ^ Dk» perdcfne 
Qae se aparece ein la igreja 
A los que {Mflíaii'de nbeiie? 
Si es amer^ la mi serrana, 
T acaso no te eonoees» 
Bachillera ' de salniego 
Sus travMum me'bieioreii^ . 
Una ab^a és p^tilllftá 
Que tiene dóAl^aijoiies -- 
De amor y ilMÍrreeimíelile; 
¡Huego en el que bien se escondel 
A quien le conoce olvida. 
Ruega á ^uien no le conoce. 
No hay agrtvio quele trenza, 
No hay aasótóia <tue le bOrre. '■ 
Antaño |ior edto tiempo 
A la sombra de aquel tobre'* 
Me dio por alma un serrano/ 
Hoguera soy desde entonces; 
Ni sé b) qoé es libertad 
Ni que es qnlMiad, queel cbicdte 
Ciego mátalasHMillando 
No suelta si nn« ves coge. 
Elvira. ¡Ay mi Melisa! esas señas 

Son las que al pie de aquel monte 
Conoci en la buena lanza 
Que dices, nunca él se logre. 
Yi (nunca yo le mirara) 



Melisa. 



Elvira. 



De yaso «n ál^mo, á un hombre 
Que se me enU'ó por la YÍ9&a 
A robarme el coraiooe. 
Hice recibirloiá pudrd^^ 
Sirve eñ casQ* pero el jiveo. 
Si es de mi padre criado 
£3 dueSo de mi9 paaionea. 
¿Qué be de her^ derrcgaA^mía 
Qué las enlrafias me comen 
Unas cosilas que ciento 
Tamañas como aradores? 
¡Ay Dioel 

Qac en fin ¿es Mireno 
Elvira, el Ui lindo amore? 
Merécelo que es garrido, 
Sosiega y no te congojes. 
Que para que le encadoines 
Yo te daré dos liciones 
Que en el su amor ie haga ducha 
Y su libertad quillotres. 
Gbiion, que mi padre viene; 
¿Vo& sois amor, picarone? 
Bellacas burlas tenedes 
Quien no os conoce, que os compre. 



(De La peña de Francia.) 



• i • '" 



M■MltAnM^ 

OsFA . Músico el amotiiarece 
Qae haciéndose de rogar 
Paraque.AjbtÜUÉülilte^, 
Después oo sabe acabar. 
Yoime; que aongpftftk^rt «64te : 
De esa 9pii4Qii^.U triataa . 
Me bascar^, 9Ífapíio|icim . . .r 
Yunavezsij^jCfUilo^ppíeia :, 
No sabrá ap^Jw 4eip«w. . : 

ff^ldumeiarÉltpigadéra.) 



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BuT. ¿Cómo, amorie llaman degé 

Si te engeml^g de iriraif - 
¿Por qué tienUM «1 kfbh» 
Si te dan nombren fOegft? 
¿PorquéqviUttel'WMgo . 
Si el mundo past te ba llamado! 
¿Cómo eres-iwj^Blii^stad^' -•• 
¿C4mo dtos y estás desnudo? 



—476— 

¿Cómo elocuente, si mudo? 
¿Cómo cobarde, si osado? 

(De Ídem,) 



POBRCZA FELIZ. 

MASáLON. Discreta neó^idad, 

Después que contigo estoy, 
Lo que eres sé, y lo que soy; 
Necia es la felicidad; 
Contigo ándala verdad. 
La mentira y arrogancia 
Acompañan la abundancia 
Con la afectada belleza; 
Mientras serví áia riqueza 
Fui siervo de la ignorancia. 
Mas ya que pobre me veo. 
Como de uü confuso abismo 
Conociéndome á mi mismo 
A mi mismo me poseo. 
Libró el cordel á leseo 
Del intrincado vergel, 
Y yo también salgo de él 
Para que librarme pueda. 
Que del engaño que enreda 
Es la verdad el cordel. 

. (De Ídem.) 



■AXIIA. 

ItüT. La patria mas natural 

Es aquella que recibe •' 
Con amor al estrangero. 
Que si todos cuantos viven 
2!k)n de la vida correos, 
. La posada donde asisten 
Con mas agasajo, es patria 
Mas digna de que sq estime. 

(De Ídem.) 



OTRA. 

KOT. Esa prueba es oscusada 

No hay para que hacerla intentes, 
Que aunque veas alaballa, 
Ni la verdad posada halla 
Ni la pobreza parientes. 



(l^idem.) 






42 



-* 



,y 



EPIGRARA. 

GoMOZ. ¿Siempre, os habernos de dar? 
¿!So habrá una muger que quiera 
De valde? ¿Es amor gotera 
Que nunca lien de parar? 

(Deidcm.) 



OTRO. 

GoMOz. • Suegra y nuera, galo y perro 
No comen bien en un pialo. 

(De Ídem.) 



IDERI. 



Tello.— Vasco. 



Vasco. Hicieron, Tello, los cielos 
Dos amores; al mayor 
Llaman comunmente Amor, 
Y al segundo llaman Celos. 

Tello. Cuando niño, me contaba 
Mi madre que quiso hacer 



—479^ 

Hombres el diablo, por ver 
Si los del cielo imitaba, 

Y que le salieron monas. 
Con que temot me ponia 
Todas las veces que vía 
Querer imitar personas. 

Y así dijeras mejor 

Por la envklía y sus desvelos 
Que no son amor los celos 
Si no monas del amor. 

(De Siempre ayuda la verdad.) 



SÁTIRA. 

'ello. Del otro mundo sin duda 
Debes de ser estafeta. 
¿Qué hay Ñoño en el otro mondo? 
¿Cómo los amigos quedan 
Que pasaron de esta vida? 
¿De qué maneraatorm^tali 
A envidioso^, á testigos 
Falsos, á gente que lleva 
Por mil reales siete mü, 
A ingratos qae no se acaerdan 
De los bienes recíbidoi» 
A gente necü^i^ jÉberitirtv . ; . 



—180- 

¿Cómo pena un bellacon 
Que hace un pleito de espera 
Por no pagar á quien debe 
Con escrituras supuestas? 
¿Un hipócrita vicioso 
Que anda de iglesia en iglesia 
Agazapado á lo santo, 
£n qué sartenes le queman? 

(Deiííem.) 



PINTURA DEUHA DAHIA. 

MoNTOiA. Va de pintura en estampa. 
Semirubia de cabellos, 
Frente desembarazada; 
Cejas buenas, ojinegra, 
(Ya no se usan ojizarcas) 
Puesto que eran mas ojetes 
Que ojales las luminarias 
Por lo pequeño y redondo 
Que en las fermosas se rasgan. 
Las megillas por estremo. 
Ni bien mármol ni bien grana, 
Mezcla, si, de las dos sierras 
La Derm^a y la Nevada. 
En proporción las narices, 
Ni judaizafiteAJÜ chatis. 



Ni nabo por corpulentas, 
Ni alezna por afiladas. 
Buenos labios, malos dientes. 
Porque aunque era su tez blanca, 
A caballo unos sobre otros 
Tanli-cuanti moriscaban; 
La garganta euelli-erguida, 
Cándida, gruesa, torneada 

Y tal que hiciera yo un Judas 
A haber sauces gargantas. 
Las manos no hay que pedir 
En ellas, porque no daban. 
Puesto que ambas recibían 

Y eran muy hermosas ambas. 
Privilegiado de cortos 

El tallazo, mas avara 

En las obras que en el cuerpo; 

Lo demás el argonauta 

De tal golfo que lo pinte 

Si hay quien tenga dicha tanta 

Que mida con la esperiencia 

Los grados del dicho mapa. 

Armesinda. ¿Quiso á vuestro señor mucho? 

MoNTOYA. Quiso á muchos, que mudaba 
Como si fueran camisas 
Tres á tres cada semana. 

Armesinda. ¡Válgame DiosI muger noble 

Y tan fácü. 
MoNToiA. Suspiraba 



Por lo ido, y lo venido 

La daba al momento en cara. 

(De Amar por señas.) 



SUEÑOS. 

Monto YA . ¿Quieres ver cuan venturoso 

Soy? pues escucha. — Una siesta 
Soñaba que me habia hallado 
Tres bolsas y dos talegas 
De doblones dea dos caras; 
Teudilos sobre una mesa, 
Y cuando empecé á contarlos 
Al primero me despiertan 
Dejándome de la galla 
Sin permitirme siquiera 
Que entre sueños recrease 
Mi codicia con su cuenta. 
Soñé otra vez que me daban 
(Sacándome á la vergüenza 
Por las calles de la corte) 
Cuatrocientos de la penca. 
Iba yo cari-vinagre 
Llorado de verduleras, 
Entre escribas y envarados, 
Las espaldas verengenas; 



T á cada Esta es la justicia^ 
Me pespuntaba el garrea 
Los ribetes cnatro á cuatro, 
Cual Dios le dé la manteca; 
Considera tú que tal 
Iria mi reverencia, 
Que vive Dios que escocían 
Como si fueran de veras. 
Pues fué mi ventura tanta 
Para que envidia la tengas , 
Que hasta el ultimo pencazo 
No desperté; de manera 
Que cuando sueño doblones 
Al primero me despiertan, 
Y cuando azotes, me obligan 
Que basta el cuatrocientos duerma. 

(De idom.) 



DIALOGO OULEOO. 

Caldetra.-^Dobiuhga. 

Dominga . Si vos el hechizador 

Lo sentís como lo habrais, 
A buen puerto vos llegáis, 
Que á la fé que os tengo amor. 



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r 



—184— 

No lo saben sermonear 
Los (le acá tan á lo miel. 
Quizás lo hace el buriel 
O el carrasqueño manjar; 
Mas vos aunque caríharto, 
En cada ojt) socarrón 
Tenedes, si hechizos son 
Dos varas de garabato: 
Yo sirvo al mejor serrano 
Que toda la Limia lien; 
Es rico, y home de bien 
Y cinco ducados gano; 
Siete da á cada baquero. 
Si él os recibe y conoce. 
Siete y cinco serán doce. 
Juntaremos el dinero. 
Haremos hucha yo y vos. 
Diez anos le serviremos. 
La alcancía quebraremos 
A los diez años los dos: 
A doce ducados son, . 
Diez anos, si bien lo.cuento, 
Diez á doce veinticicnto 
Que será lindo pellón; 
Compraremos bacorriños. 
Que los gallegos son bravos, 
Un prjido en que sembrar nabos, 
Diez cabras y dos rocinos; 
Cogeremos, ya el centeno 



—185— 

Ya la boroa, ya el millo. 
Buen pau éste aunque amarillo, 
Sano el otro, aunque moreno; 
Gallinas, que con su gallo 
Nos saquen cada año pollos, 
Manteca de baca en rollos. 
Seis castaños, un carballo, 
Una becerra y un buey, 
Y los diez años pasados 
Podrá envidiarnos casados 
El conde de Monterey. 

Calüeyra. ¿Diez años? 

Dominga. ¿Pues por qué no? 

Caldeyra. Diez años, y sin rascar 
Diez años, será rabiar. 

Dominga. Mondaré nísperos yo. 

Galdeyra. ¿Cómo te llamas? 

Dominga. Dominga. 

Galdeyra. Mi fiesta de guardar eres; 
Si íi lo prestado me quieres 
Tu esclavo soy, ata y pringa: 
Ya estarás golosmeada 
Mas dudar en esto es yerro. 
Pasaste la cruz del ferro 
Que vendrás desojaldrada: 
¿No has querido á nadie? 

Dominga. ¿Yo? 

Soy por vida de mi padre 
Tan virgen oomo mi madre 



—186— 

Me parió. 
GALDETR4. Deja el parió 

Y á lo postrero te allega 
Pues yo me sé aunque porfías 
Que son muchas gollerías 
Pedir doncellez gallega. 

(Dd Mari-Hernandez la gallega,) 



CELOS. 

Dominga.— Mari-Hernandez . 

Dominga. Mal segura zagaleja, 
La de los lindos ojuelos, 
Grave honor de los azules, 
Dulce afrenta de los negros; 
¿Qué tienes de ayer acá 
Que á lo que colijo de ellos 
Desveladas inquietudes 
Les tiranizan el sueño? 
Ojeras se les atreven 
ái es, serrana, atrevimiento 
Que patenas de cristal 
Guarnezcael amor de acere. 
Risueñas y alegres niñas 
Daban risa al prado, y celos 
A la flor de aquestos lirio:^ 



—187— 



Mari. 

D03nNGA. 



Mari. 
Dominga. 

Mari. 



Al turquí de aquellos cielos. 
Ahojado te han, mi serrana, 
Mucho lloras, mal te han hecho; 
Prege á Dios que no te opilen 
Pensamientos indigestos; 
Gallan lenguas y hablan ojos 
Que á fé cuando sale el huego 
Serrana por las ventanas 
Que no huelgan allá dentro. 
, ¿Qué tienes la mi querida? 
Dimelo á mi y apostemos 
Que te curo por ensalmo. 
¡Ay Dominga, que me muero! 
¿Básete antojado algo? 
Qué diz que en aquestos tiempos 
Hay doncellas con antojos: 
¿Has comido barro ó yeso? 
No Dominga. 

¿Dónde sientes 
El dolor? 

Aquí so el pecho 
Mas de dos mil aradores 
£1 alma me están royendo; 
Son, mi serrana, agridulces 
Y entre pesar y contento 
Causan lágrimas con risa, 
Hártanse de puro hambrientos. 
Ven acá que es cosí cosa 
Que lo que adoro aborrezco. 



—188— 



Dominga. 



Mari. 
Dominga. 
Mari. 
Dominga. 

Mari. 
Dominga. 



Lo que me pesa hallar busco, 
Lo que me abrasa es de hielo, 
Sin querer ando acechando 
De ayer acá 

Serán celos, 
Medio nieve y medio brasas, 
Calofríos del enfermo, 
^¿Celos se llama este mal? 
Si, amiga. 

¿Y por qué no infierno? 
Si allá hay frió con calor 
El nombre le viene á pelo. 
¿Y este mal llénenle muchos? 
¿Quién hay que se libre de ellos? 
Mas que flores el verano 
Mas que escarchas el invierno; 
¿Ves esas yedras y parras 
De esos álamos enredos? 
Pues celosas de sus hojas 
Tienen ya los troncos secos. 
Celos que del prado tiene 
Hacen que aquel arroyuelo 
Hechos labios sus cristales 
Se coma aquel lirio á besos; 
No hay criatura sin amor 
Ni amor sin celos perfecto. 
Ni celos libres ds engaños 
Ni engaños sin fundamento: 
£1 ave, la planta, el bruto; 



Solamente escapa el necio 
De su daño, porque dicen. 
Que es solo mal de discretos; 
Hasta el cielo les hurtó 
£1 nombre, sino el efecto. 
Habí. Pues si esos celos se Uaman, 
Mi Dominga, cehs tengo, 

/De ídem,) 



DIALOGO AIOROSO. 



D. Alvabo. Preguntando yo á las flores 
A donde serrana mia 
Mi deseo os hallaría. 
Dijeron que en sus- colores; 
Tus cabellos Hedores 
La yerba del sol pintaban, 
Azucenas retrataban 
En tu frente su candor, ' 
Las nifias del nifio amor 
Flores al lirio robaban. 
Rosas fueron los pmceles 
De tus megillas hermosas. 
Mas no enTidiaroB sus i^sas 
De tus lábioslosidáveles. .; 
Como amor.Mud.ápBlesifi' £'- i* 



--190— 

Supo en tu boca copiar 
Dientes y aliento de azahar, 
Pasándose satisfechos 
Los jazoftiúes á tus pechos, 
Y envidiando yo el lugar. 
£1 todo, de su belleza 
Las maravillas, de modo 
Que eres maravilla en todo 
De nuestra naturaleza: 
Realce su sutileza 
£1 campo, sutil pintor 
De tanta agregada flor, 
Que pues en ti se ve junto 
Serás, sietMlo él tu trasunto 
Ramillete del amor. 

Mari. ¡Qué arrumaquéro venís! 
¡Qué de juncia derramáis! 
¿Haciendo halagos llegáis? 
Culpado á la he os sentís: 
£n las flores que fingís 
Que en mí emplea el campo verde 
Os escondéis, mas recuerde 
Vuestro engaño mis temores. 
Que la culebra en las florea 
Vende rosas cuando muerde. 

D. Alvaro. Culpado yo ¿pues porqué? 

Mari. ¿£s poco haberme quitado 
El sueño anoche y llorado 
Hasta que me levanté? 



—101— 

D. Alvaro. ¿Llorado vos? 

Mari. Siálahé. 

D. Alvaro. ¿Tanto mal la vista os hizo? 

Mari. Mal y bien 

D. Alvaro. ¡Ay bello hecbizoí 

Mari. Estáis en amar muy ducho, 

Engañáis y sabéis mucho, 

Quisiéraos yo primerizo: 

Dejasteis en vuessa tierra 

La memoria y volunta, 

Traéis las sobras acá 

Para que nos hagan guerra; 

Pues también las de la sierra 

Son personas, lisongero. 
Dominga. Coger aquel nido quiero 

Que en juegos de amor es llano 

Que se juega mano á mano 

Mejor que cuando hay tercero. 

{Vase,) 
Mari. ¿Habéis tenido allá amor 

En vuestra tierra? 
D. Alvaro. Tenia; 

Mas viéndoos á vos, María 

Luego se olvidó. 
Mari. ¡Ay traidori 

D. Alvaro. Por la hermosura mayor 

No es maravilla olvidar 

La menor. 
Mari. Ni en mí el dudar, 



—19^- 

Que quien se olvida y ausenta 
ISaciendo de su amor venta, 
Querrá comer y picar. 

D. Alvaro. ¿Hay donaire, hay gragia, hay gusto 
Que con este se compare? 
No haya mas, mi bien, repare 
Mi buen crédito ese susto; 
Si tiene mi amor mas gusto 
Del que en tu hermosura veo, 
Si contigo el sol no es feo, 
Mi esperanza y afición 
Sin llegar á posesión 
Se queden en el deseo. 

Mabi. En fin ¿no la queréis bien? 

D. Alvaro. Tú sola eres mi querida. 

Mari. ¿Por mi vida? 

D. Alvaro. Por tu vida. 

Mari. ¿Y por la vuestra? 

D. Alvaro. También. 

Mari. ¿Era hermosa? 

D. Alvaro. Los que ven 

Ese hechizo, aunque serrano. 
Todo otro amor juzgan vano. 

Mari. Pues jurad si sentis eso 
Sobre esta cruz.... 

D. Alvaro. Juro y beso. 

Mari. Si, por besarme la mano. 

(De ídem,/ 



DEBILIDAD DE AlAlTl ' 

Beatriz Mucho tiene derapaz 

Amor. ¡Qué presto se enoj^. 
¡Qué presto que el arco arroja; 
Ya de guerra, ya de paz! 
No eres de perdón capaz; 
Pero ¿cuándo le negó 
Quien tierno y c(Histante amó? 
Fues cuando lo dilataras 
Y á pedirle no Hegafás, 
Era fuerza el llegar yo. 

{De Ídem.) 



CUEITO 



BoN Felipe. Yo sé de cierto señor 
Algo regalado y tierno 
Que acostándose'él invierno 
Después que el calentador 
La cama le sazonaba, 
Se levantaba en caiñisa 
Y dando causa á la risa 
Desnudo se paseaba. 
Burlábase de él su gente 



13^ 



Y juzgaba á desvario 
Que tiritase de frío 

Y diese diente cou diente 
Quien abrigarse podi4i; 

Mas él, después ád haber dado 
Sus paseos, ea:si Mado 
A la cama se toItfQ 
Diciendo: <tparai <s!stiiDar 
El calor que abora adquiero 
£s necesario prinem 
El frioesperliiMiitár.»^ 

(De La fingida Arcadia.} 



OTRO, 

4 

A NG KLicA , A cierto rey adulaba 

Un privado ó necio ó loco. 
Era cojo el rey un poco, 
Y el otro le remedaba; 
Cojo, estando sano, andaba; 
Imitaron sus ant(^os 
Los demás, y dando de ojos 
Cuantos iban á paiacio 
Llenaron en breve espacio 
Toda la corle de cojos. 

(De idem.J 



DMCELUSCORTESmS. 



Tomasa. Diz que hay ángeles en cinla 
£n ese lugar, seior; 
€omo e%tá Ma^TÜ ^H cerca 
A todo gusto da entrada; 
Nombre hay de Puerta Cerrada 
Mas pásala quien se^ acerca. 
Doncella y corte i^n cosas 
Que indican contradíockm. 

Petronila.. ¿Malicioso? 

Tomasa Y con razón; 

Las ciruelas mas sabrosas 
Mientras que en su.flor están, 
En el árbol se aseguran; 
Pero M momeato ooiudufiHi, 
Que á la banasta las dan. 
Una dopcellp m m cas^ 
Ciruela en el^y^^ es, 

Y a veces de jbreii^jta y \t^ 
Es icón flor ei|^(|]arpas»«; 

Peco ea Madpd na. hay nÍAguna 
Que sea lo que parece, ■ 
Porque naciendo oe mece 
Enuncoehe«9ve9;deiCi9naí . 

Y asi > K^e^«^ |>a# 



Que mil sabios pafeoet^. 
Llora, eticati0ci6 é imiMa , 
Halla en trib«nfidi^ graoiür 
La belleza^y «es «ficá^ 
Que mtmmtnúé Iftátk»»; 
Y en M^ eMüo itM^n de ellas 
Losju^^es^ ims^n müdádost 
Que 00 báy taled 8bogtt<to& 
Gomo MU lá^imAB MtM^. 

D. Alf on. La mugesCad se acompaña 
Siempre de la adulación; 
No sé que tiene con elk)s 
La verdad, que huyendo de ello» 

Que sigue la autoridad 
De magestades servidas. 
Que un rey sino por oídas 
yo conoce la verdad. 

(Del Enemigo €l primer cornejo.) 



CADA CUAL COI SU CADA CílAL. 

¿Qué mwüm fue ifmt las sleifías 
' Be iioíeii mmipfíi'f&fSBAttíient 
Saque vuesítjra ¡omcBoion? 
De la c(H»wAk;ai(;ÍMi .' -* 
Apftrtteipíird&YMiie • ' 
La costwñbne iniiloral; 
¿No busca m «»iejf»ie 
Cada cosa? f 1 q^ «s anafite 
¿No comumca^ w»\ 
Con quien tiene amor? no vive 
Gen valientes el soldado? 
Con ricos el hacei^ado? 
£1 que es lahur ¿no recibe 
A los 4^ fii fapj>Jí%íl , , 
Con g(í^WÜ<rd^ef fádron 
Con los de su condición? 
La juvetiMcAD bu «dad? 
fiasita «Mifi»ai«D«ensíMer« 
Si se freemeDiisu icasferma 
ifift qaie&laÉraJta 0^ fomau 
£1 s<d*d0 liw «pKttiie 
£n la caraidel i^Ur i 

Sua^iMtlaa üanáfiesta, 
PMea/luíeQauandaial»eata; '• 



t r . 



J 



-200- 

La nieveda su candor 
Al aleioaa que la habita; 
Tiembla el que en azogues trata 
£a fé que en él se retrata;; 
En fí», cuantor uno ef ereRa' 
Convierte en naturaleza, 
¿Pues que mucho esté la mía 
Si los montes todo el día 
Os enseñan su aspereza 
Que en vo» transformada esté? 
Si esta verdad me negáis^, 
Decidme con quien andai» 
Y yo quien sois os diré, 

(De El Amor y ta amistad. ) 



IIOR COI ilOR. 

Estela. Aunque el inlerés 

Nombre impropien de amor cobrer 

No es> interesable el nrío. 

Ya os digo que el monte y prado 

Lección á mi amor ha dado. 

Mirad ese arroyo fria 

Que ronda estas flores foelias 

Cuyas aguas lenguas se hacen-. 



¥ solo 96 satisfacen 
Conque se miren en eUas. 
Estos olmos siempre presos 
De esas parras que los^ miden 
¿Qae premios á su jamor piden- 
Sino es abfazos y besos? 
Estas aves que acrecientan 
Su aiiM>rosa obsteataeion, 
Euifé que amor es unión 
Con unirse^ contentan. 
Entre aquestas soledades 
Los brutos que amar pretenden 
Voluntades solo veü<toil 
A precio de voluntades: 
A esto el amor satisfaga 
Pues rico el amante está 
Que un alma por otra da, 
Si amor con amor se paga. 

,ífl:. - (Det^ew.) 



f • • 



U VOLÜITÜD. 



D. Guillen. -Siempre manda la beldad 
Puesto que la voluntad, 
Dueiio de las almas rico, 
No coma en otros estados 
Funda lía golnemo y ley; 



Muchos graiuies mtiida un rey. 
Un señor muchos criados. 
Muchos sábdUos conTíene 
Que gi(Memo an superior, 

Y aquel viene á ser mayor 
Que mas á quien mandar ti^ne; 
Solo en la vc^ontad hallo 
(Puesto que no se use ^gora) 
Que hade ser reina y sefioni 
Solamente de un vasaHo; 

Y aunque sU'Capacidad 
Es tan soberana y grande, 
En habiendo dos cpie mande 
No es perfecta voluntad. 

CDe Ídem,) 



■AXIIA. 

EsTKLA. Que en los que mal pago dan 
Llora el huésped sin provecho 
Mas el mal que dejan hecho 
Que no el sentir que se van. 

(De Ídem.) 



Carrasco. Saca aquesU cifra ^leiup 
De caballfeg y de eetas . 
Qae coo ella me alborotas 
A. preciosa cuarentena, 
Cn quien sin duda ninguna 
Hallo penitencia 4anta 
Que sin ser Semana Santa 
Mas de uq^fi«^¡go t9 ayuna. 
iQué de hicmgos principales^ 
Observantes en tus leyes, 
Pwr solo verse eon reyes, 
Vienenáv^éMInréálef^ 

Qué 4e eitl^ p!» «ér btváattt^ 
De noche etit^^^ ifettttk» ^» • 
Páitt4^kíÉ^iMlMimi^' -'. 

Qué 4é ^IM Itfet^ft Itt <mtt 
Entí4é»ip^f«iraiia 

QuéttetíiiM:p«rérfeiiMiff»> : 

(fte ta Vñlam d&íaSagra.) 

. ■ . ■ - ■ ' i • '^ .' 'I .J r" 



Angélica. Por no veñtr á gas^lar 

Del redtx) eslnen me prive, 
Que la múger qut recibe 
Es forzoso que ha de dar. 



/De idemj* 



EL DIIEBO. 

• 

Carrasco. Losdineros 

Son los parieoles mejores, 
Niinca en parientes me fundo, 
Por negarte^ negarán 
Que no descienden de Adán; 
No hay.:tal pariente en d mundo 
ComQ: el (Huero en la mano, . 
Este es pariente de veras 
Que kn lernas es quimeras; 
•Este es padre, primo, hermano. 

Luis. Carrasco, lo propio pienso 

Que se usa en cualquier lugar. 

Ca«rasgo. Hay parientes al quitar. 

Que son de casta de censo. 

fDe idemj 



SOIETO. 

Marta. £1 lardo buey, aiado i ia coyunda; 
La nocheesj^ra, y la cerviz levanta , 

Y el que tiene el oochillo á la §ar^iaita 
En alguna <espefaikia- el vivir ftinda. 

Espérala bonanza aunque se hunda 
La nave, á quien el mar bate y quebranta; 
Solo el infierno causa pena tanta 
Porque de él la esperanza no redunda. 

Es común este bien á lofs mortales, 
Pues quien mas ha atcanzILdo, mas espera^ 

Y á veces el que espera al fin alcanza; 
|Mas á miia esperanza dé mis males 

De tal modo me aflige ydesespera^ 
Que no puedo esperar ni aun esperanzar. ^ 

(he María lá Piadosa.) 



't 



coipmcióii. 

Felipe. Gonsiéerdtú unleón 
Atado <»iando recuerda 
Caminar, cuanto la cuerda' 
Le permite en la prisión^ ^ 
Que no estendiéndose ama» 



-206— 

Yuelve á otra parte y no puede; 
Lo mismo pues me sucede; 
Mal persuadirme podrás 
Que de aqui, amigo, me parta 
Aunque vida y h^nra pfarda. 
Porque no me dan mas cuerda 
Memorias de dofia Mi^. 

(De Ídem.) 



PELIORO DEi TOREAR. 

Felipe. ¿Tú que te comee los hombres 
Temes una bestia? 

Pastrana. Si 

Por mas que ide eso te asombres; 
Reñir con dos ó con tres 
Hombrea, muchas veces es 
Honra y no temeridad, 
Porque con facilidad 
Por valiente ó por cortés 
Se libra, y mas cuando alcanza 
La esperieneia de las Iretas 
Con que nos dejó Carranza 
Lineas oblicuas y retas 
OsnidQ ciencia á la venganza ; 
Puede un hombre si acosado 



—307— 

Rinendo, de otro se Té 
Decir: «yo he esperimeftlado 
«Qae vive e& voesa nercé 
«Todo el valor abreviado; 
aPor serville y aplacalle, 
«Ni rondaré aquesta calle 
«Ni hablaré á dofiaMencia. 
uT si de la amisUd mia 
«Gasta, vendré á acompañalle 
«Desde hoy,» y si es caballero 
Oblígale ei baen hablar; 
Si es capeador, el dinero; 
Si es valentón» el quedar 
Por mas valiente y mas fiero; 
En fin, siempre hay esperanza 
Por mas enojo y venganza 
Que al mas colérico obligue, 
Si es hombre que se mUiguc 
Con dineros 4 crianza. 
Pero un toro, cuando dc^a 
La capa que despedaza 
Y á las espaldas aqueja 
Al dueño dándole caza. 
Llega tú y dilc á la oreja: 
«Señor toro, la nobloza 
«Ilustra la fortaleza; 
«Corte la calera un poco^ 
«Que es propio del necio y loco 
«El dar siempre de eabezA*-}) 



—208- 

t verás cottMV repara 
Si su amislad le promete», 
Y luego vuelves la cara-, 
Abriéndote dos ojetes- 
Por detrás de media vara: 



(De Ídem.) 



PIITURA DE LA BEATA. 

GoMÉz. Con notable estrémo sigue 
Su nueva reformación; 
En todo es otra; no gasta 
Seda que dice la inquieta;. 
Una ropa de bayeta' 
Ni muy fina ni muy basta; 
Una basquina á lo llano 
Que llamaba de cilicio; 
Un descanso en un pñnticio 
Rematado; en el verano 
Un abanico sin plata, 
Y en infierno una estufilla, 
De felpa ó dé cabritilla 
Que abriga y es mas barata. 
Este es stf trage, ya no urna 
Galas, que está reducida; 
Solo no muda de vida 



—209- 

£n el comer y en la cama, 
Pues aunque está tan perfeta 
Por mas egemplos que tome 
Mientras hay perdiz, no come 
Vaca. 
Pastuana Por Dios que es discreta^ 

(Dejid^m.} 



EPÍCRAIA OIKLOUDO. 

{Sale Pastrana.) 

Pastuana. Besando á vuestras mercedes 

Lnes. ¿Qué? 

Pastrana. Las manos. 

liNKs. Socarrón, 

Flemáticas manos soi^, 
Pues en el beso té qtíiedas. 

Pastrana. Pues en cualquiera suceso 

¿Qué venta puedo yo hallát ' 
Donde me pueda quedar ' - - 
Con mas gusto que en tin beáo^ 

(De Ídem,) 



f 



u 



PORTE DE LA BEATA. 

Marta. Linda sangre y humor cría 
Pastrana, la hipocresía; 
Nanea tuve libertad 
Mientras que viví á lo dama 
Gomo ahora; si intentaba 
Salir fuera, me costaba 
Una riña; ya no llamo 
A la dnefia, al escudero,. 
Ni aguardo la silla y coche 
Ni me ríñen si ala noche 
Vuelvo^ voy adonde quiero. 



(De Ídem,) 



lAXIlA. 



UsTiiiíK, Siempre fueron los^ peligro s 
Del amor y la amistad 
Piedra toque que descubre 
£1 oro que vale mas. 

(De Palabras y Plvma».) 



Carreño. Celos, espuelas de amor 
Aunque pican al amante, 
Andan según un poeta 
Gomo rocin de Gaeta, 
Mas hacia atrás que adelante. 

{Desde Toledo á Madrid.] 



CUENTO ALEGOBICO. 

D. Alonso. Dicen que en tiempos pasados 
Seguro el león dormia, 
Viéndose en la posesión 

, Pacifícade su imperio; 

i Juzgaron á vituperio 
Los lobos que ansi el león 
En los dos mundos tuviese 

: Dominio tan absoluto 
Sin que se escapase bruto 
Que 9U nombre no temiese; 
Y haciendo entre todos liga 
Ck)mo durmiendo le vieron. 
Sus estados repartieron, 
(Tanto la ambición instiga) 



—212— 

Y consultando sus robos 
Afirman, mas será error. 
Que alguno que era pastor 
Se coligó cor los lobos. 

Por caatro partes marcharon 

Y fué acción poco bizarra; 
El león que los sintió 

Dio un bramido, bostezó 

Y enseñóles una garra; 
Con que el ánimo perdido 

No hay quien del temor no muera. 
Si despertara ¿qué hiciera 
Quien mata con un bramido^ 

(l>eidem,) 



BODA SECRETA. 

D.' Elena. Gozar los gustos sin porte 

Es lo que hoy todos procuran; 
De los gastos se aseguran 
Los que en secretóse casan, 
Que obstentaciones abrasan 
Facultades caudalosas, 
Que las que son mas lustrosas 
Duran poco y presto pasan. 
Ya está la industria discreta 



—215— 

En la corte iolroducida, 
Lá gala mas recibida 
Por barata, es la bayeta; 
La mejor boda, secreta, 
Y ya en fin, eo nuestros días 
Mercedes y sefiorias 
Se entierran á media noche. 
Llevando el cuerpo en un coche 

Por ahorrar de cofradías. 

> 

(De ú¿em.) 



lÁXilA. 

Tello. Las desdichas nunca vienen 
Una á una, que los males 
Se precian de acometer 
En cuadrillas como alarbes. 

(De Amar por arte mayor,} 



OTRA. 

Lopii. Quien pregunta, ingrata Elvira, 
Respuesta aguarda; esto es cierto 
Solo un no, tiene e| desdm; 



AI rigor pintó un discreto 
Vueltas á amor las espaldas, 
A la ocasión con cabellos. 
Sin alas al apetito 
Con dos cara» al desea 

(De idemJ^ 

DIALOGO YILURESCO. 

Pascual T Carrasco [Villanos.) 

Pascual. íJ)^ aqui á ocho dias? 
Carrasco. Sin duda. 

Pas cü al . ¿Maripablos y G ¡lote? 
Carrasco. Mari pabros con su dote. 
Pascual. ¿Se me moda? 
Carrasco. Se te muda. 

Pascual. ¿Y qué se chere casar? 
Carrasco. Herlo de semana espera. 
Pascual. ¿Hasta que ell otro se muera? 
Carrasco. Hasta llegarle á enterrar. 
Pascual. ¿Con Gilote? 
Carrasco. ¿Pues con quién? 

Pascual. ¿Mari pabros? 
Carrasco. Maripedros. 

Pascual. Verá el diablo con los medro» 

Quft sale quien chere bien. 

Idos que me quiero ahorcar. 



—215— 

Carrasco. ¿Cuándo? 

Pascual. ¡Qaé diablos se yo! > 

¿Qaésemadó? 
Carrasco. Se mudó. 

Pascual. ¿Mari pabros? 
Carrasco. . Pescadari = '" 

Pascual. Pues ya mi eligeñio quillotra ' ' 
La venganza mas estráña ■'■•'■ 
Que ha visto nuestra montaffá. ' 
Carrasco. ¿Cuáles?' * 

Pascual. '"Casarme con otra. ' 

Carrasco. Si pudieses bien fiíarias ^- 

Pascual. ¿Pues porqué no be de podei'? ' 
Olíala es moza y mugér, ' 

Mas en fin ¿de aqui áoebó ámi 
Se matrimeífiañ loados? ''^ 

Carrasco. Su tia lo ha concertado. ' ' 
Pascual. ¿La del ojo arremangado? • ' ''' 
Carrasco. Esa (rdróComtócó.)"'' 

Pascual. Maldígala Díós/ '* '^ 

Marica, pues te mudaste, 
En medió ano que tiifdé; ' 
A tu boda ciütáré ' ' '"-^ 

Qué no bay quien ba.ste ' '* 
Contra la v(duntad cuando porfiá' 

De un GU, de Mari pabrós y stt Ua. 

• ' .. . í .- ..í y 

(Mari pahros saltando Im psñé9 hikí guanta.) 
Mari. De hoy en ocho dios .'jiIhmíIiíIgV 



»f 



.í-y 



Si le prace á Dios 
Hu hu hu los dos^ 
Hu hu hu losaos. 



Pascual. ¿Los dos? mal año y mal mea» 
Si hilad, hilad, Bercebú 
Vos hile, canta el ha hu, 
Que muy buena hilaza harés. 
Echa tela para el dote 
Y de mi no se vos liembre. 
Hilad que muy buen hurdiembre 
Haredes vos y Gilote. 

Mari. íPascualillo, Pascualejo 
Pascualote! el mi llorado! 
¿Qué, no estabas cautivado? 
No me cabe en el pellejo 
el gozo, embracijame. 

Pascual. Arredraos, la engilolada, . 
Que muy gentil ensalada 
Habéis hecho, si ¿ la hé. 

Mari. Si enfenito no te chero, 

Si mas por ti no he llorado 
Que un andaluhio nublado. 
Que todo un diciembre entero, 
Que junto all hogar un visco. 
Que cuando cebollas topo, 
Que en un entierro un guisopo. 
Que un arroyo por an risco, 
Malalandre. 



j '." 



[Baja,) 



Pascual. 



Mari. 



Pascual. 

Mari. 

Pascual. 

Mari. 
Pascual. 

Mari. 



Pascual. 



—217— 

f En ocho días 
Si le pracBy le práée á Dios 
Hu, hUy hu^ hu^ hUf huj los dos.» 
Endiviné que veam 
A la malhmofiadara 
Que por pontos aguardaba, 

Y canlando coavídatMi 
Vecinos, alcalde, y cura. 
Porque viniesen á honrarmo!^ 
Después que te lloré muerto. 
Mari pabros ¿eso es cierto? 
Gomo el finar y^ejtíerramios. 
¿Que no tenes volunta 
AGiloteel dethu, hu? 
Verá¿yoáGilote^J*ii... 
Escupe la otra teefd 

Y escupiréis Ttiesiro nombre. 
£a, desenójese. 

No quero que murrio esté 
Que es garrido y gentil hombre. 
El mi manso, el mi pachón. 
Encaja iK^. .^ 

MariÍNibroa, ' 
Estaos queda con los diabros 
Que me dá el arremeten. 

(De Los lagoh de San Yimte.) 



J 



lAXIlA. 

Sol. Lo que no cuesta deseos 

No lo estima el gusto en nada. 
Que á las fáciles empresas 
Siempre signe la mudanza. 

. (De La romera de Santiago, ) 



IDEI. 

En el apetito 
Que no es legitimo amor. 
Suele el arrepentimiento 
Seguir á la posesión. 



DORES HATURALES. 

Segis. y no reinos y riqueza 

Creáis que son el tesoro 
Diana, de mas grandeza; 
Los diamantes, plata y oro, 
Se crian en la aspereza 



(De Ídem.) 



—219- 

De una infructífera sierra; 
Las perlas que el mundo estima 
Una concha las encierra; 
La púrpura que sublima 
La vanidad ds la tierra. 
Es sangre de un vil pescado; 
Las piedras qué el sol congela - 
Un monte las hh criado; 
Las sedas de tantas telas 
Que dan soberbia al brocado. 
Un gusanillo pequeño 
Las hila de sus entrañas. 
Sacad su valor del dueño; 
Las monarquías estrañas 
Que la ambición funda en sueño , 
Tal vez dan blasones reales 
A un bárbaro con razón 
Mas no dotes naturales 
De hermosura y discredon. 
Porque esos son celestiales; 
Y pues esto os engrandece 
Dejad la admiración ya. 
Que mi eleccicm apeteioe 
En mas lo que el cielo da 
Que lo quela tierra ofrece. 

(De£í celoso prudente) 

t iii, . -MÍ "'"1 .'.ir ', i * 



>( 



■AXIIA. 

Sol. Lo que no cuesta deseos 

No lo estima el gusto en nada. 
Que á las fáciles empresas 
Siempre signe la mudanza. 

(De La romera de Santiago,) 



IDEI. 

En el apetito 
Que no es legitimo amor. 
Suele el arrepentimiento 
Seguir á la posesión. 



DORES NATURALES. 

Segis. y no reinos y riqueza 

Creáis que son el tesoro 
Diana, de mas grandeza; 
Los diamantes, plata y oro, 
Se crian en la aspereza 



(De Ídem.) 



—219- 

De UDaiDfructifera sierra; 
Las perlas que el mondo estima 
Una concha las encierra; 
La púrpura que sublima 
La vanidad ¿ñ la tierra, 
Es sangre de un vil pescado; 
Las pie(fras qué el sol congela 
Un monte las ba criado; 
Las sedas de tantas telas 
Que dan soberbia al brocado. 
Un gusanillo pequefio 
Las hila de sus entrañas. 
Sacad su valor del duefio; 
Las monarquías estrañas 
Que la ambición funda en sueño , 
Tal vez dan blasones reales 
A un bárbarocon razón 
Mas no dotes naturales 
De hermosura y discrecimí, 

Porque esos son celestiales; 
Y pues esto os engrandece 
Dejad la admiración ya. 
Que mi elección apeteice 
En mas lo que el cielo da 
Que lo quela tierra ofrece. 

(De£¿ celoso prudente.) 



I&XIIA. 

Ret. Nunca sale de raíz 

Una pasión encendida. 
Que en el hombre mas feliz. 
Aunque se sane la herida 
Le queda la cicatriz. 

(De ídem.) 



CUENTO. 

Orelio. Acudió á cierta pendencia 

De noche un juez, y uno de ellos 
Le hirió, queriendo prendellos. 
Sin que de esta resistencia 
Se descubriese al autor. 
£1 sastre nuestro vecino, 
(Que si ya no es con el vino 
Nunca ha sido esgrímidur,) 
Estando en su casa quieto 
Fué sin culpa denunciado 
De un enemigo taimado; 
Prendiéronle, y en efeto. 
La furia del juez fué tal. 
Que sin formalle proceso 



Ni averígaar el suceso, 
¡ Sobre el usado animal 
I Éntrela una y las dos 
i Le hizo dar aquella noche 



/ 



Un jubón, cual él se abroche 
En gaíeras, ruego á Dios. 
Ck)mo era entonces tan tarde 
Cual ó cual luTO noticia 
1>el rigor de la justicia. 
Pero el otro haciendo alarde 
De su injuriada inocencia. 
Del juez se querelló 

Y ante el consejo proba 
Que cuando la resistencia 
Sucedió, estaba acostado; 
Con que mandó el presidente 
Enféde estar inocente 

Y d juez haber mal andado. 
Restituirle la honra; 

Y asi por las calles reales 
Con trompetas y atabales 
De la pasada deshonra 

Se purga con gorra y calza 
En medio de oos seflores 
Donde de sus valedores 
La chusma toda le ensalza. 

Y cada cual admirado 
Gomo no sabe quién es 
Pregunta, ¿cuál de kwtres 



Es, compadre, el azotado? 

Y respóndele el deenmedioy 
De modo que ya la fama 
£¿azota(fo le llama. 
Miren que gentil remedio 
De honrarle en mitad del día 
Si de noche le afrentaron, 

Y de los que le asentaron, 
Cual ó cual el mal sabia, 
llánle honrado en fin los juec#s 

Y agora pasa esta calle, 
Mas yo digo que el honralle 
Es afrentalle dos veces. 
Pues después de paseado 

Y soldado su desastre, 
No le llamarán el sastre 
Sino solo el azotado. 

fDe idetn.J 



lAXIll. 

.... Amor desnudo y divino 
Cuanto está mas limpio de oro 
Tanto es mas perfecto y fino. 

(De Ídem.) 



OTRA. 

Qae si amor anda con venda 
En fábulas y piniuras. 
Es porque siempre encomienda 
Ai amante que obre á oscuras. 

(De tciem.) 



* É 

i 



OTRi 

Que siendo moger 
Bien pudiera adivinar 
Que reviento por saber^ 
Y en sabiendo, por hablar. 



(De iáiém.) 



BTRA. 

Bien llamarte fuego intenta 
Amor, míen tni amias alenté. 
Porque el fuego que está ausente 
Ni le abrasa ni calienta» 

(DeM^.) 



OTRA. 

Goi^DE. No hay sabio aliado del necio. 
Un loco hace mochos locos. 
Siempre los sabios son pocos. 

(De La muger por fuerza,) 



lECESIDAD DE AIAP. 

Clarín. No sé que es que no le entiendo 
Este deleite de amor. 
Que en pensar otro mayor 
A naturaleza ofendo. 
El que tiene mas vasallos, 
Mas riquezas, mas oficios, 
Mas soberbios edificios. 
Mas enjaezados caballos, 
No tiene justo contento 
Mientras no ha comunicado 
Con una hermosura al lado 
Su intrínseco pensamiento. 

(De idcm,) 

AHR DESIGUAL. 

FiNEA ¿No has Visto á un principe amar 
Tal vez á una vil muger? 



,t 



Clabin. La caalidad del placer 

£s solo saberla dar. 
FmEA. Dicessd)eraiiamente 

Y te lo quiero abonar. 
Cuando res un rey céiiar 
Entre una escuadra de gente 

Y que sabe bien, Chrin, 
Una perdiz, úii eapon. 
Un tommo de tm' jamón. 
Nunca al'pri&ólpio ó al fin ' 
Pregunta díonde nadó; 
Come io que Inlen ie s¿Oy '' 

Y asi amor en ^mbré gfñh'^e "-' 
Se mira4 sabe i nó^ ' 

Si sabe, no bay queisáber 
Si es bajo su tiádndenfiy 
Porque nunca del coñteñfo' 
Información sé bt de baoer. 

1 • « ■ 

Clabin. Estáte dos boras quédb/ 

No muestres q«e^ apésioÉts, 
Las mngarca y las aM»i» 
No ba&die eomoceréi niééo, ■'^' 
Que on ooM3lteM»nhNmieB«v 

15 



ILUSUIIES, 



Clarín. Hace eoteoder uDa.dam» . 
A su marido, que viendo 
Está el maocebo que viene 
A su casa por momentos, . . ^ 
Que es por una prima^^ya; 
T mil veces los h^uelos, 
Que salen zarcos y rulnios 
Siendo el hombre pelinegro,. , 
Que. se parecen á ua ti6 
Que era colorado y fresco ,. 
T créelo el talhombre 
Como si fuera su dueño. . 
Hace entender la doncella. 
A su noble padre, viejo,. 
Que toma acero en abril, 

Y sale vivo el acero. 
Hace entender lasoltera 
Que tiene treinta requiebros 
Que son todos primos suyos,. 

Y créenlo todos ellos» 
Hace la viuda creer 

Con mas tocas que un armenia : 
Que es bayeta lo que viste, 

Y es oro todo el mantea. 
ií no quieres tú creer 




—427— 

Lo que todos están viendo? 
Acaba ya, que es locura 
Negar lo qué ven los ciegos^. 

(De idein.J 



US RIEIOAS DEL BOLSILLO . 

ENTURA. ¿Piensas que sin ocasión 

Traen cordones los bolsillos? 
Pues {Mira poder rejiUos 
Advierte que riendas soa 
Que adora el considerado 
Temeroso do chocar. 
Porque no hay mayor azar 
Que un bolsillo desbocado. 

(De La celosa de si misma.) 



CUENTO. 

Sebast Yo fui ayer, 

(Escuchad un cuento estraño) 
En busca de cierto amigo 
Aposentado en la plaza. 
Esa qoe ^ f{J^, 



De su soberbia testigo 
Usurpando á su elementa 
El lagar con edificios 
De esta Babik)nia indicios, 
Pues hurta la esfera al viento. 
Pregunté en la tienda. «¿Aquí 
Yíve don Juan de Bastida?» 
T dijo; «No d en mi Tida 
Tal nombre;» al cuarto subí 
primero, y en uaa boda 
\ Vi una sala cfue entre fiestas 
Hombres y damas compuesta» ' 
Estaba ocupada toda; 



Pregunté por mi don Juan, 
T dijome un gentil hombre 
«No hay ninguno de ese nombre: 
' De cuantos en casa están.» 
Llegué al segundo, trasunto 
Del Danto y de la tristeza, 
Y de una enlutada pieza 
Yi cargar con un difunto. 
Al son de responso y llanto 
Que á dos viejas escuché. 
Fot mi don Juan pregunté, 
Respondióme uno entre tantos: 
*<No sé que tal hombre viva 
En esta casa, señor.» 
Subí huyendo del dolor 
Funesto al de mus arriba,. 



d 



—229- 

T hallé una mu^r de parto 
Dando gritos la parida 

Y á don Jaan de la Bastida 
Plácemes, que en aquel cuarto 
Habia un ano que vivia 

€on hijos y con muger; 
De modo que llegué á ver 
En una casa en un día 
Bodas, entierros y partos. 
Llantos, risas, lutos, galas, 
En tres inmediatas salas, 

Y otros (res continuos cuartos. 
Sin que unos de otros supiesen 
Ni dentro una habitación 

Les diese esta confusión 
Lugar que se conociesen. 

(De ídem.) 



U PRESUIIDi 

D. Sebast. Si pero es nunca acabar 

Si os cuento en lo que se estima; 
De todos hace desprecio. 
El mas Salomón es necio 
Si á pretenderla se anima: 
Tersites el mts gálaiii ..m. 



— Í30- 

Lázaro pobre el mas Cresa, 
Y el mas noble hombre sId seso; 
No quiere venir de Adán 
Porque dice que no pudo 
Progenitor suyo ser 
Quien delante su muger 
9e atrevía á andar desnudo. 



CUERTO. 



Yc^TCRA. Una dama en apariencia 
Pasaba por una calle; 
Hallándose airosa y tiesa 
Mas que un alcalde de corte. 
Enamoróse de verla 
tJn galán por las espaldas 
Porque el talle y gentileza 
Con que jugaba el cbapín 

Y tremolaba la soda, 
Cuando menos, prometía 
Una española Belerma; 
Adelantó gusto y pasos, 

Y volviendo la cabeza 
Yiü un ángel de Monicongo 
Con una cara pantera. 



u 



Santigüese el hombre, y dijo: 
4 Jesusl ¿(leíante tan fiera 

Y tan hermosa detrás? 

Y respondióle la negra; 
«Siparécelé^misor 
Espaldas qae ddantera 

Y transera estar hermosa. 
Bese Tuesarcé transera.» ' 

(De idém,) 



EL AIARTE POBRE. 

D. Mklch. ¿Feo? 

Vkntura. Pues siendo pobre 

¿Hay Sacripante, hay Brttiiel9i 
Hay tiburón hay caimán 
Mas asqueroso y mas fieio? , 
Hay sátiro como tú 
Sin blanca? 

• • • • •'• • • • ** 

Guando huele mal la boca 
Alcorzas la dan remedio 
Que disimulan olíatos, : ^ 
Y las damas de este tiempo 
Que faltriqueras oliscan, 
Sino exhalan el aliento 



Dorado, vuelven el rostro 
Escupen, y hacen un gesto; 
Con estos pocos escudos 
Remediarás tus defectos^ 
Gomo guantes de polViUos 
Los que duran poco y bueno* 
Pero ahora yendo á vistas 
Sin un real, por Dios que temo 
Que al instante que te mire 
La has de oler á perro muerto. 

(De Ídem.) 



PREIDA ACERA. 

Quiñones. No me espanto, todo aquello 
Que est¿ en ageno poder. 
Tiene el gusto por mas bello, 

Y el valor su^ perder 
En llegando á poseeUo. 
Juzgaste ayerá tu esposo ' 
Por prenda agena, y asi 
Te pareció mas hermoso; 
Viene á ser tu dueSo aqui 

Y juzgaste ya enfadoso. 

(Pe Ídem.) 



UUM 

Porque es la muger en suma 

Como páinro liviano, 

Que en abriéndola la mano 

Vuela y si deja algo es plama. 

(De El caballero de Gracia.] 



CUERTO. 

Dicen que en cierta nación 
Bra por rey adorado 
Aquel qne acuestas tenia 
La cosa de mayor peso. 
Saliendo con el suceso 
Quien mas tiempo lo sufría, 
l'na vez se convocó 
El pueblo á elegir cabeza; 
¥ hubo quien tal fortaleza 
Ealre los demás mostró, 
Que uu ébano entero tuvo 
Dia y medio, sin que hubiese 
Quien competir seatreviese 
Con el, y al tiempo que estuvo 
Casi el reino en su poder 



—234- 

Y el pueblo le engrandecía, 
Salió otro que (raía 
Acuestas á su muger; 

Y la gente convocada 
En su favor sentenció. 
Que cpnla muger no hallo 
Otra co£|a m^ pesada. 



(Daidem.) 



STRO. 

Matías EnRoinavió 

A un pastor Qolaviano 
• Que sololeáistínguió 
De él trage y hablar villano, 
Tan su similvque hechos* jueces 
Los ojos, dijo: «¿Tu madre 
(Ya que asi (e me pareces) 
Estuvo aqui? -^No; mi iMidre 
(Respondió);- si,: muchas voces.» 
(De La i>enturacán el namfríre,) 



1 1 . ', 



HIJA CASADERA. 

CiNDADO. CoD una hija casadera 
Acuestas, ya tú verás 
Lo que lieae y lo que espera 

La que ya no tiene mas 
De esta hadendu; si ella Tuera 
Madre al uso, no quedara 
Tan pobre que puesta tienda 
Su daño no rftmodiara. 
Que nu es la peor hacienda 
Unahija de buena cara. 
■**— (De El honroso alrsvimimfo.) 



■AXIMA. 

Ei^iGEHiA. Sin 1-1 hacienda no me atrc^t) 
A decirle (¡ue ki adoro 
Que amor caza ron el oro 
Qiiíi en las flechas trae por ceho. 

(De idmn.) 



AL ORO. 

LiSAURO. iOh! mal haya el inventor 
Que del centro de la tierra 
Sacó para h<icernos guerra 
Tu peligroso valor. 
Pestilencia del honor, 
Por ver lo que al mundo dañas 
Te echó á cuestas mil montaSas 
Naturaleza, propicia; 
Pero la infernal codicia 
Te sacó de sus entrañas. 
Como abortizo has salido 
Abriendo el vientre en que naces, 
Que eres mal nacido, y haces 
Las obras de mal nacido. 
El color tienes penfido. 
Que es propiedad del traidor 
Andar siempre con temor. 
Por eso de ti sospecho 
Que por los males que has hecho 
Naces perdido el color. 

/De idemj 



... La sombra del nogal 

SiguiGcii al desdichado, 

Q'ie á cuanto alcanza hnce mal. 

(De idum,} 



OTRl. 

Roberto. Que el que sirve á un señor ya 
Casado, es como el que eslá 
Malo del hígado y bazo. 
Que lo que es provecho al uno 
Suele hacer al otro daSo. 

(De /^ condesa bandolera.) 



SALtHO. 

Tente, aguarda, esposo amado, 
¿Como le vas y me dejas 
Y de mis brazos le alejas? 
iQué nuevo amor le ha llevado? 



—238— 

¿Tan poco estás satisfecho 
Dejándome en triste calma 
Del que enamora mi alma 

Y del que me abrasa el pecho? 
Dormida me habéis dejado 

Y os vais señor ¿cómo es esto? 
Volved á casa, ¿tan presto 
Mer habéis, mi dios, olvidado? 
Volved, no me deis en ojos 
Porque entre tanto que voy 
Tras vos, mi bien, ninfa soy 
Délas fuentes de mis ojos. 
Arboles, fuentes y peñas 

Al alma no le escondáis. 
Que porque del me digáis 
Yo os diré todas sus señas. 
Es á la parda avellana 
Semejante su cabello, 
Al blanco marfil su cuello. 
Sus megillas á la grana. 
Su frente es nevada falda 
Que de mil claveles rojos 
Termina un valle, sus ojos 
Son dos soles de esmeraldas. 
Coronan las ninfas bellas 
De celages carmesíes, 
Sus labios llueven rubies. 
Sus dientes nievan estrellas, 
¿Hay quiéB del me diga y quien 



—«39— 

He le enseñe? peñas duras 
Arboledas, faeÉtés puras 
Decid ¿dónde está mi bien? 



, r • 

,1 .'•■íí*»"»» * 

EPieRAM. 

Dotes que maridos compran 
Les obligan como á esclavos 
A indignidÁM ^^libior , 
Por ser maridos comprados 

. í (Pe El may!9r,^d€$engaño.) 



■AXiB/l. 



f. 



• ■ r 



£1 que en los principes fit 
Y á la cumbre<del poder 
Por el favor va.^abioMioi, . 

Mire como aaíesta elpie. 

Por escaleras de vidrio 
Sube el privado mas fiel : 
T es fácU cuaiMJk^deacBeilda 
O deslizar ó romper» 



OTRA. 

BnuNo. Raéga, regala humillado 

Si el desden quieres vencer, 
Que no es árbol la muger 
Que ha de dar fruto forzado. 

/'De Ídem,) 



ENDECHAS, 



Dkusila.-^Doña Isabel. 



Drosila. Ponte á la ventana 

Y desde sus rejas 
Mirarás señora 
La villa revuelta. 
Hugeres y nifios 
Con lágrimas tiernas 
Esta calle ocupan 

Y esotras despueblan. 
Desde las ventanas 
Arrancan de pena 
Sus cabellos rubios 
Duefias y doncellas. 
Lm viejos ancianos 



—141— 

Van con h terneza 
En hebras de ¡data 
Ensartando perlas. 
Oyense sustos 
Que al aire penetran. 
Hasta el eco mismo 
Suspira en respuesta. 
Destempladas cajas 
Desto el compás Ueván, 
Que son en las maertes 
Llanto de la guerra. 
Al rededor viene 
Gente de la iglesia, 
Con capas de coro 

Y amarilla cera. 

Y haciendo sos voces 
Con las cajas mezcla 
Sus responsos mueven 
A estrafia tristeza. 
Luego mas abajo 

Se ven por la tierra 
De moros venci(h)s 
Rendidas banderas. 

Y en hombrosde noUes 
Con armas y ei^puiria^ 
Un difunto armado 

A usanza de guerra.. 
Alaridos tristes 
Del pueblo le cecDaiif 



4« 



De que era bien quisto 
Muestras verdaderas. 
Ya dicen las cajas 
Que el entierro Megay 

Y el alma to dice 

Quien es el qae enlierran. 
D.» Isabel. ¿No es ese, I>nisila, 
Que de esa manera 
Pasa por mis ojos 
£1 que fuó su fetrella? 
¿No es este aquel kombre 
Que desde la escuela 
Me quiso veinte años 
Con tanta firmeza? 

Y el que por mi causa 
Se partió á la guerra 
A perder la vida 

Y á ganar riqueza? 
¿No es este aquel mismo 
Que quise en ausencia ' 

Y murió en nüs manos 
De celosa pena? 
¿Cómo estoy y© viva 
Que mi vida es fuerza, 
Viendo muerto al dueño 
Que era causa de ella? 
Sigúeme, Drusila, 

O sola me deja, 

QNae el muerto que pasa 





-4«M ^^M 




El alma me ^^^H 


fiKnSILA. 


En lu honor, seSora* ''^^^^1 




'^^^H 


D.' Isabel 


vcnps '^^^H 




Que no lendrú vida '^^^H 




Hasla verme mucrla. ^^^| 




T""~'l 




CARCION COREADA. ^^^^1 




T4ouos3onEWirayr.il, ^^H 




El ei mayo y ella abrí), ^^^| 




Para en uno son los dos, ' ' ^^B 




Ella es luna y él es sol. '1 


TOBlBíd. 


Elvira es tan bella 1 


TOUDS. 


Como unserafin, ' 


ToniBii). 


Labios de amapola ' 


TtlDUS. 


Pochos de jaímin. ' 


TOBIBIO. 


Carrillos de rosa ' '' 


T<»w>s. 


Hebras de alhelí?, ' ' 


ToBlBIO. 


DicBles de pifiones ' | 


Tottos. 


y aliento de auÍ9. 


ToRiBin. 


Gil es mas dispuesle 


Todos. 


Que aiamo genti]. 


TORIBIO. 


Tieso como un ajo. 


TODÜS. 


Fuerlo como un Cid. 





-244— 


TORIBIO. 


Ella es yerba buena 


Todos. 


Y él es peregU, 


TORlBIO. 


Ella la adtcmisa 


Todos. 


Y él el torongU. 


TOUIBIO. 


Novios son Elvira y Gil, etc. 




(De Santa Juana^ i.^ p.V'tc.) 



EXAGERACIÓN POÉTICA 



(^RKSPo. La necedad en que ha dado 
Nuestro Icnguage .eq;)añol; 
No bay estrella, liina, sol, 
Plata, oro ó m^A ^^\^f 
Que luego uo dé pon ellQ 
En la cara de su dama 
El hombre que quiere y ama: 
La hace de oro el cabello 
Porque tiene algunos rojos, 
Perlas los dientes, cristal 
La frente, el labio coral 
Y soles después los ojos. 
Válgale el diablo, repara 
Amante, que una muger 
Es imposible traer 
Tante en un palmo de cara. 

(Deidfóm.) 



PINTURA DEL AIOR. 



Llórente. Paréceme á mi qae amor 
Sea an pcquefiaelo infante, 
De alegre yi)ello semblante. 
Trapacista, enredador; 
Desnudo por el calor 
De su irreparable fuego. 
Con dos alas, medio ciego, 

Y amigo de hallarse en todo. 
Con el indio, con el godo, 
Con el espaffol y el griego. 
Serán sus propios efetos 
Sujetar con dokes daños, 
Floridos y verdes años, 
T^engañar Ubres sugetos; 
Volver los necios discretos 
T Démostenos los mudos. 
Romper de Gordio los nudos, 

Y oprimir con leyes graves. 
Desde las vestidas aves • 
Hasta los peces desnudos. 
Son los efectos de amor. 
Mezclar penas con consuelos, 
Satisfacciones con celos, 

Y esperanzas con temor; 
El favor y el disfavor, 



Lo amargo con lo sabrosa^ 
Lo cierto «oo to dudoso. 
Como yo heesperimcntado. 
Pues que rivo enamorado. 
Triste, confuso y celoso. 

(De id&m:) 



OCTAVAS. 

ÍMíi. Amor, conforme yo lo he imaginad(r 
Será, como quien es, hijo de herrero. 
Un muchacho mal hecho, corcobado. 
Asido de los fuelle», negro y feo. 
Su madre enredl»fora le habrá dado 
Algunas UciondHaB dé hechicero, 
Conque las^ br^^sae* sopla y fuego atiza 
Del descuidado amante á quien hechisa. 

Su propiedad y efecto no consiste 
Sinoen quitar ^1 seso y sufrimiento 
Al pobre amante en cuya esfera asiste, 
Obligando á locuras sus iormenlos. 
Y asi ya está el amante alegre, triste. 
Celoso, confiado, descontento, 
Ya teme, ya es valiente, ya es travieso, 
¡Mal haya amen aioor, que quita el seso! 



£v 4NGEL1S. Que era la envidia leí '^ 

De la condición del pulpo. 
Que se está royendo asi. ' 

(Deíítóm.; 



EPIGRAIAS. 

JouGE. Da al diablo tanto tocado 

Tanta gala y gaarnícion, ^ 
Gigantes qué en procesión \ 
Son paja y visten tocado. 

LiLLo. NnAca de esas hago cuenta, " . 
Porque ya es cosa sabida 
Que carne que está sentida ' '^ 
La disfrazan con pimienta . 
Enfádamela muger 
Que gasta galas sin suma. 
Porque ave de mucha pluma 
Tiene poco que comer. 



i\ . 



EL BOBBACHO. 

LiLLO. Dos mil candiles de luces 
Me representan en vano, 

Y como soy buen cristiano 
Con los pies hago mil cruces. 
Pienso que doy al través 
Tropezando, y por mas mengua, 
Pronunciando rrr la lengua 
Escriben xxxlwpiQS. 

Sentadoi[>odré aguardalle 

¿Bostecitos? brindis son 

Al sueño, haré la razón 
Aunque n^duerma en la calle; 
Que quien^ de Baco amigo 

Y i tragos sus pechos mama, 
Jamás dormirá sin cama 
Que siempre la trae consigo. 

(De Ídem.) 



EPÍGRAIA. 

Ulisis. Toro se llama la cama 

Del matrimonie, en latió, 



Eümolo^a ruin 
Sacará de ella la fama. 

(De El Aquües.) 



OTRO. 

Peloro. y la muger sí tropieza 
Dadla también por calda. 

(De ídem.) 



■AXIU. 

Dridami A . De burlas matarme esperas 

Cuando de mi, amor, te barias; 
Llegúeme al amor de borlas 
Y heme abrasado de veras. 

(fie Ídem.) 



DEFENSA l&TUIAL. 

Peloro. ¿Pues qué armas llevas? 

NisiRo. Van dentro, 

Y son contra el mundo iodo: i 
Contra enemigo casw» ' 



(Muger que gruñendo abrasa) 
Son armas, en yendo á casa 
Entrar riiSendo primero; 
Contra celos (si escusallos 
No puede ser) por no oUlos, 
Traigo armas de no pedillos 
Que es dar licencia de dallos. 
Contra una suegra emperrada 
Doy cufiada á mi muger. 
Porque tengan siempre que her 
La suegra con la cufiada; 
Contra clamor tengo ausencia. 
Contra desvergüenza, un palo, 
Contra flaqueza, regalo. 
Contra la muerte, paciencia; 
Contra la pobreza, maña 
(Que la industria siempre medra) 
A. un testimonio una ptaeíra, 
A un evos mentís», %tna caña. 
A la ambici<m, paja y heno, 
A la pretensión, espuelas, 
Dos trampas á dos cautelas, 
A la prosperidad, freno; 
A amigo qme pide, digo 

Daros quiero y no emprestar 
Por no perder al cobrar 
La deuda con el amigo, 
Y por ahorrar de contiendas 
Si no es amigo el ctoodor. 



Sobre prendas doy mijor 
Gaando vale mas la prenda. 
Guardar dineros ágenos 
Es en mí cosa vedada, 
Porque el dinero y cebada 
A mas oontatr se halla menos. 
Contra injurias tengo olvido; 
Solo no he podido hallar, 
armas qne puedan bastar 
Contra un necio ptesuiaido; 
Aunque huir su menosprecio 
Diz que es remedio gallardo, 
Y asi las espaldas guardo 
Para la guirra y el necio. 

(Dekltm.) 



EPIGRAU. 

Mamíarita. ¿Qué monja hay tan encerrada 
Que ya por rejas de acero. 
Ya por ú rallo grosero, 
O vistas, & verno venga, 
Si aun no hay tomo que no tenga, 
Su socarrón agugero? 

(De Quien no cae no se levanta.) 



DULOeO PICARESCO. 



Leonel A . Que enfado 

Es un padre ó madre vieja 
Guando á una hija aconseja 
Sin quitársela del lado. 
Que habiendo en su mocedad 
No perdonado deleite. 
Conversación, gala, afeite. 
Fiesta, sarao ni amistad; 
Mas envidiosa que honrada 
Riñe, aconseja, limita, 
En la mesa, en la visita; 
Y porque de desdentada 
No puede comer por vieja. 
Es perro del hortelano 
Que con la col en la mano 
Ni come ni comer deja. 

MAR6\RrrA.No esgrime con egercicio 

Quien no ha sido acuchiOado, 
Ni hay enemigo taimado 
Como el que es del propio oficio. 
Los viejos de nuestros dias 
Cansados é impertinentes , 
Que el gusto á falta de dientes 
Repasan con las encias. 
Papilla nos piensan dar 



Alos que al muudu venituos. 
Leo:TEi..v. Esa al viejo se la dimos 

Ya que no puede mascar; 

Vayase el caduco al rollo, 

Y pues es lu edad en flor 

Bollo de azúcar de amor. 

Busca quien coma ese bollo. 

Ni bien seas primavera 

Que toda en flores se vi. 

Ni bien esüo que eslá 
.\brasado denlroy fuera; 
Enlre abril y julio hay mayo 
T junio, que dan tríbulo 
Parle c.a flor, y parle en frulo', 
Enlo quehasdehacer le uDsayw.L n 
¿Enliéndesmeloquedigo? .' ■ 

Mahiíarita Anda necia, que ya sé <" 

Que me aconsejas que dé 
Un medio a| gusto que sigo. 
l.ifíMíLA. No como el abril en flores 
Pases el tiempo inconslonle, 
• Daca el guante, toma el guante , 
Papeles, cintas, colores;» 
Que hay mugor qne el tiempo pasa 
En aquestas cbuoherias, 
¥ ni cabo de muchos dias . . _ 

Que á futgo lento se abrasa, / j 

Cuando echa mano á la presa 
Que (le sustancia ha de eei'. 



No se la dejan comer 
Porque levaQUB la mesa. 
Buena es cuando al goslo brinda; 
La guinda antes de la polla, 
Y el melón entlre la olla^ 
Mas no ha de ser todo guinda^ 
Ni todo teímbiea pechuga. 
Sino coma el hortdaiio 
Yaya poniendo tai mano 
Entre col y col; lechoga; 
Gasta tas aios de modo 
Que sin perdonar manjar 
Puedas despoes afirmar 
Que sabes comer de todo. 

MARQARiTA.Maestra eaU^s por escuela. 

Lbonbla. Dime en los estudios prisa. 

Margarita. Aunque me has causado risa 
Te pienso seguir, Leonela. 

{De Ídem») ... 



CU^HO. 



MARGARiTA.¿Mal dlc6» do lá poesía? 

LeoNEL A . ¿Yo coplas? no puedo verlas., 
Que según traiafi en perlas 
Nos han de dar perle^. 



-285— 

Un rústico oyó anos versos 
En que un poela alababa 
La cérte donde habitaba, 

Y entre atributos diversos 
Que daba á sus damas, era 
Decir que cuantas vivían 
En ella perlas tenían 

Por dientes. Y de manera 
Se le encajó ser verdad, 
Que dejando casa ó hijos. 
Malbarató unos cortijos 

Y parte de una heredad, 

Y creyendo estas novelas 
Dijo que iba, á su miiger, 
A la oórte á enriquecer 
Siendo en ella saca muelas; 
Porque si doliendo un diente 

Y en sacándole era perla, 
NoeradilIcO^baearla 
Una cacica de Oriente; 
Pues llenando una tinaja 
De díentes-perlaa, podía 
Vendiéndolas en Torqvia 
Tener mu oro que paja. 

Dio en esto, y e& laaoea pocos 
Tan rematado quedó. 
Que el poeta le lleva 
Ala casa de. los locos. . 



tPWRAIA. 

Margarita. Bien le quiero, 

Mas que es también considero 

Determinación cruel, 

Ser su esposa, porque están 

En estado arrepentido 

Cuantas han hecho.marido 

Del que antes fué su galán; 

Y recelóme en efecto 

Que el galán, cuando se casa. 

Como ya sabe la casa 

Entra perdiendo el respeto. 

(De. Ídem.) 



LA lUCER QUE ESCRIBEN 

Margarita. No es prudente padre aquel 

Que su hijaenseffa á que escriba. 
Porque en la tinta y papel 
Conserva la ocasión viva, 
Que se muriera sin ¿1. 
Bien puede un padre escusar 
Si quiere vivir alerta, 
La viejaqQe^ entra á terciar, 
Tener i^irrada la puertaot^ ;, 



—257— 

Y las ventanas clavar; 
Pero cuando escribir sabe 
En vano guarda á su bija 
Por mas que ecbe reja ó llave. 
Que en fin ¿porque rehendija 
Un papel sutil no cabe? 



(De Ídem.) 



hipocresía. 

Leonela. Viene Fr. Domingo á casa 
Y endiósala de manera, 
Que si al mundo fué de cera, 
Para Dios es ya de masa. 
Su padre está tan contento 
Gomo antes estaba triste, 
Sayal y estameña viste, 
Yerbas son nuestro sustento, = 
Que carne no es ya comida 
Que dé á nuestra mesa ayuda. 

Brito. Opilóse con la cruda 

Y págalo la cocida, 

(De Ídem,) 



n 



EPlGRAiA. 

CiENARDO. Pidan elerna quietud 

Al mar donde no bay sosiego , 
Rores y yerbas al fuego, 
Prudencia á la juventud. 
A la enfermedad salud, 
Verdades al mercader, 
Seguridad al poder 
Y humildad á la riqueza, 
Como no piedan firmeza 
Ni palabra á la muger. 

(De Ídem,) 



MÁXIIA. 

Salomé, Calle el alma lo que siente 
Porque sienta lo que calla. 
Que amor que palabras halla 
Tan falso es como elocuente. 

(De La vida de Herodes,) 



OTRA. 

Herodbs. Que no hay hazaña mayor 
Como es el vencerse á sí. 

[De Ídem.) 



EPIGRAIA. "IM 

)-!*••!> 

Fenisa. Quiíñ qiii<>n la ngarróel alóta ' 
Volvió después por el cuerpo. 

{De Ídem.) 

OTBO. 

Pachón. ¿Para qué era menoslor 
Potro, conlcl ni testigos 
N¡ mayores eaemigos 
Que el secreto y la muíior? 
iJio vni9 que en las mas calladas 
Cuando se ven en aprieto 
Es mal de madre el secreto 
Que las hace dar arcadas? 

(De Wcifi.) 



CLEHKim!. ¡Ay de 11, que al mismo pasi 
Que áeDgaüos vicios eulaxas 
Tu peidiciOQ m¡ sma abrazas 




Corriendo ciego á lu ocaso! 

De ta edad Torde haz mas caso. 

Que el que en.torpezas livianas 

Gasta las flores tempranas 

De su juventud florida^ 

Plazos acorta á su vida» 

Y al tiempo adelanta canas. 

(Tanto es lo de mas como lo de menos) 



EPIGRAiA. 

LiBEUo. La mayor pena y azar 

Que á sentir un pobre ylenCy 
Es cuando pide al que tiene 
Escusa para no dar. 

(Deúf#m.) 



DIALOGO VILLANESCO. 

Cairizo, Pulida, su muger^ Crespo t Bertol, püstore$. 

Pulida. El ha de ser escriben 

O sobre eso,.. 
Carrizo. ¡Dalle, dalle! 

Polida, vos Uev^.taUe . i 



De alguna tunda. No tien 
De ser 8i macho parís 
Escriben. Mira, Polida, 
Que el crergo den buena vida. 

Pulida. ¿Por qué? 

Carrizo. Porque está en un trís 

De ser cura de García 
T aun de obispar en Miajadas 
(Pulida dándoU euatro hig<u.) 

Pulida. Tomad para vos: si ¡abosadas! 
No lo verán vuesos dias: 
Escriben será, ó sobre eso 
Morena. 

Carrizo. Mirad, Polida 

Pulida. O no parirlo en mi vida, 
O escriben. 

Carrizo. Tened mas seso 

O yo 08 juro á nom de Dios 
Que os cueste la paridura. 
El mochacho ha de ser cura. 

Pulida. ¡Malos afios para vos! 
El diaMome lleve, amen 
Por mas que deis en reffir. 
Que ogafio no he de parir 
En no hendole escriben. 

Carrizo. Mas que nunca lo paráis 

Porque no ha de ser, ú cura. 
Que con una hisopadura 
Coma T cene. No hm hagáis..... 



■•imi r- 



Bertol. ¿Sobre qaé estáis altercando? 
¿Sabéis vos lo que ella tiea 
En el vientre? 

Pulida. Un escriben. 

Bbrtol. ¿Pues de do lo vas sacando? 

Pulida. ¿De dó? siéntele dar vueltas 
De dia y noche. 

Bertol. Pues bien... 

Pulida . • Luego ha de ser escriben 

.... . Quien mis tripas trae revueUasr. 
Desque prefijada me siento 
Se me anto.a levantar 
Testimonios y arañar 
Cuanto topo: en todo miento: 
Y en cualquiera falsedad 
Si se conciertan conmigo 
A cuantos lo dudan digo 
«Yo doy fé de esa verdad, i 
Un proceso se esconder 
Un mes por menos de un cuarto: 
Si es tramposo antes del parlo 
¿Después de él que vendrá á ser? 

Carrizo. No mes andemos cansando; 
Crergo tien de ser, Polida, 
Que en fin, ganan la comida 
Lo mas del tiempo cantando* 
Cata que os daré un pufiete 
Que os haga... 

PuLmA. , ¿tttté w hisis de hAíoei? 



-íiOS-. 



Carrizo. 


Apenas le vea nacer 




Cuando le encajo el bonete. 


Pulida. 


Pues no le pariré yo. 


Crespo. 


¿Hay riña mas estremad^? 


Bertol. 


¿Y si estáis de hija preñada? 


Carrizo. 


¡Malos años! Eso no: 




La primera condición 




Con que nos casamos hué 




Que cada que en cinta esté 




Ha de parirme un garzón. 


Pulida, 


Por eso no quedará 




Que ayer el cura me dijo 




«¡Ay Polida, os Bulle un hijo!» 


Carrizo. 


¿Yelslo? Pues cura será. 


PlLIDA. 


Luego el escriben también 




Con la mano me tentó, 




Y al punto el rapaz saltó. 




Luego ha de ser escriben. 


Carrizo. 


Noenmisdias 


Pulida. 


Si en los nrios. 


Carrizo. 


¡Dalle! tijeretas; ¡dalle! 




Polida... 


Pulida. 


Carrizo 


Carrizo. 


TaUe 




Lleváis... 


(4RKSP0. 


Dejad desvarios 




¿No es locura querellar 




Por lo que está por nacer? 


Pulida. 


Escriben Uenede ser 



:l 



,',.'( 



' » 



■ S 





lo tengo de abortar. 


Carbizo. 


No tien de ser siao cara. {Va < 


Bbrtol. 


Teneos. 


Cakrizo. 


No puedo sufrillo 


PiTLIDA. 


escriben ó mal parillo. 


Carrizo. 


Yo os sacaré la criatura 




Por el cogote . 


Pulida. 


Llega 


Gaurizo. 


¿Que llegue? verá si llego 


Pulida. 


¡Ay del rey! 


Carrizo. 


'¿lAfX9í que os despego 




La escribanura? 


Grbspo. 


Arre allá: 




Teneos, Crespo, Polida. 


Carrillo. 


Crergd hade ser, si supiese... 


Pulida. 


Escriben aunque os repese. 


Carrizo. 


Dejádmela dar. 


Pulida. 


Por vida 




De esto que ft carne rebulle, 




Si os llegáis que he de sacar 




Los OJOS y rastrillar 




La cara. 


C&Rat2o. 


Aunque mas barbulle 




El tema que loca os tien, 




He de salir con la mia. 


PUTJDA. 


/Mas no nada! 


Bbrtol, 


]La porfía! 


Carrizo. 


Crergo digo. 


PVUDA» 


Yo escriben. 



(Dala.) 



Carrizo. ¡OL! que un pan como uuas nteces 

Se os apareja 
CuEspo. ¿Hay locara? 

Semejante* 
Pulida. Escriben. 

Carrizo. Carn. 

Pdlida. Escriben qutnienlaa veces 

(Dq Todo et dar en una cota.) 



LA iUCER COMPUESTA. 

ConsTANT Dos caras 

Suel'in (lar á la niuger. 

Una hermosa y otra fea: 

La hermosa es cuanJo compuesta 

Hace al gusto plato y fiesta 

Tlossenlidos recrea: 

Pero cuando se levanta I 

Diceo que pone temor, i 

Que una cara en 6i»rroií(w 

Nq enamora sino espanta. 

(De La república al revés. 



UXIRA. 

Don Juan. Amor que iguora el desden» 
Ciego y niño, como tal, 
Muchas veces se halla mal, 
En donde le tratan bien. 

(De Los balcones de Madrid.) 



EL SEÑOR DE VIZCAYA. 

OCTAVAS. 

D. Diego. Infantes, de mi estado la aspereza 
Conserva limpia la primera gloria 
Que la dio, en vez del rey, naturaleza 
Sin que sus rayas pase la victoria: 
Un nieto de Noé la dio nobleza. 
Que su hidalguía no es de egecutoría 
Ni mezcla con su sangre, lengua ó trage 
Mosaica infamia que la suya ultrage. 

Cuatro bárbaros tengo por vasallos 
A quien Roma jamás conquistar pudo. 
Que sin armas, sin muros, sin caballos. 
Libres conservan su valor desnudo; 
Hontesde hierro habitan, que á estimallos 



-t07— 

Valímite en oturas, y en palabcas mudo 
O» forzará, y gaardallesel decoro, 
Pues porsii lüerró Espafia goza su oro. 

Si su aspereza tosca no cultiva 
Aranzadas á Baco, haces á Geres, 
Es porque Yenus huya, que lasciva 
Hipotei^a en sus frutos sus placeres; 
La encina hercúlea, no la blanda oliva 
Tege coronas para sus mogeres, 
Que aunque diversas en el sexo y nombres. 
En guerra y paz se igualan á Hjs hombres. 

* 

El árbol de Guemica ha conservado 
La antigüedad que ilustra á sus seiSores, 
Sin. que Uranos le hayan deshojado. 
Ni iíiffí sombra á rendidos ni á traidores. 
En su tronco, no en silla realsentados, 
Kobles, puesto que pobres electores. 
Tan solo un seifoc juran, cuyas leyes 
Libres conservan* de tiranos reyes. 

Suyo lo soy agora, y dd ri^ tís 
Leal en defendeUe, y pretendiealp 
De su madr^ á quien dar la manoteo 
Aunque la deslealtad su ofensa iaibnte; 
Infantes, úÁ\aí lengaa,igiia)a ^ brío 
Iniéipc|t(^4MkjIajAp«te<Wi1Hi)iei|e; 



á 



El hierro es vizcaíno qae os encargo. 
Corto an palabras pero en obras largo. 
(De La prudencia en la mugeru) 



EPICRAIA. 

Cabiillo. El primer amante has sido 

Que dando alcance á la presa, 
Se levanta de la mesa 
Con hambre habiendo comido; 
Que la costumbre de . amar 
Agora, si tienes cuenta 
Es de postilion en venta, 
Beber un trago, y picar. 

(De ufo».) 



lAXIlAS. 

Reüme. Entre el amor y el desden 
Mal la ciencia se conserva 
Porque Yenus y Minerva 
}amás se llevaron bien: 
Ojos que hermosuras ven 
Contra pasiones confusas 
No hallaná sn dafio escusai , 



Paes su ocupación distinta 
Deshonesta á Venus pinta 
Y vírgenes á las musas: 

(De id$m*) 



EL REY Y LOS PRETENDIENTES. 



Caballero 



Rogbrío. 
Caballé. 

ROGERIO. 

Caballé. 

ROGEBIO. 

Caballé. 



ROGERIO. 

Caballé. 1! 



1. A vuestra alteza suplico 

Mire mi necesidad. 

Servicios y calidad. 

¿Estáis pobre, Federico? 

Si es vuestra alteza mi dueño 

Los ricos me envidiarán. 

Pobre estáis, pero galán, 

Galán, pero pedigüefio. 

Sino tengo que comer 

No haga de esto maravillas. 

Comeos hoy laspantorrillas 

Y después vdvedmeá ver. 

(Aparte.) ¡Yive el cielo que ha sabido > '' 

Que me las pongo de platal 

Sabio que de todo trata, 

Temelle, yo voy corrido. (Vasc) 

¿Qué pedis vos? 

Consultado . * 
Estoy en una alcaidía: 
La noUeza y sangre mia . 



—aro— 



ROGERIO. 

Caballé. 

ROGERIO. 



Me tienen acreditado: 

Mis hazañas ya son llanas. . 
RoGEBio. Conrado, mosovenis, 
•- No 03 daré lo que pedís 

Hasta que peinéis mas canas. 
Caballé. {Aparte.) ¿Si sabe que me las tiffo? 

Yoime qtie no es buen consejo . 

Pretender c<xrgos de viajo 

Qukn quiere parecer niño. ( Vate.) 

¿Qué pedb vos? 
3. Afirmar 

Señor, vengo este decreto. 

¿De qué? 

£1 consejo discreto 

Los coches manda qaitar. 

¿Por qué? 

No se vio jamás 

Tal desorden días ni noches: 

Menos casas hay que coches. 
ROOERIO. No los quiten que hahrámas. 

( Vase el eaballero 3.®) 
Caballé. 4. Aconsejarme, señor 

Con vuestra alteza quería 

Por ser su sabiduría 

Al paso que su valor. 

Yo tengo una muger moza 

Y tan señora de si 

Que no hace caso de mí: 

Toda mi hacienda destroza. 



ROGERIO. 

Caballé. 



— 27i— 



ROOERIO. 

Caballé. 

ROGERIO. 



Caballé. 

ROGERIO. 



Caballé. 

ROGERIO. 



Caballé. 5. 



ROGERIO. 

Caballr. 



Mas lo peor que hay en esto 
Es que de celos me abrasa; 
No quepo con ella en casa, 

Y en tal cstremo me ha puesto 
Que el amor que habia en los dos 
Es ya un infierno abreviado. 
Lastímame vuestro estado: 

Mas ¿pedisla celos vos? 
No puedo disimúlanos. 
Pues mudo habéis de advertillos. 
Porque lo mismo es pedillos 
Que dar licencia de dallos. 
Celos son que me atormentan. 
Hay dos, y entrambos tan fieros 
Que afli^n siendo solteros 

Y si casados, afrentan. 

No hay gala que no quisiera. 
Pues dádsela si podéis, 

Y con eso escusareis 

£1 admitir las de afuera. 

[Vase el caballero k.) 
Señor, que me vuelvo loco 
Adorando una doncella 
Para casarme con ella. 
Mas correspónd^me poco. 
¿Regalaisla? 

Dóyla versos 
Infinitos en quintillas. 
Décimas y redondillas» 



Caballé. 

ROGERIO. 



T otros géneros diversos, 
Que no digo por ser tantos. 
Seis cantos de octava rima 
La di ayer. 
BoGERio. Pondránla grima 

Que descalabran los cantos. 
¿Son vuestros? 

No, gran señor 
Que tengo un poeta amigo. 

Y será justo castigo 

Que ese usurpe vuestro amor. 

Cualquier género de penas 

Es razón hacer pasar 

A quien piensa enamorar 

Muger con gracias agenas. 

¿Queréisla mucho? 
Caballé. La adoro. 

RoGERio. Pues dejad los madrigales. 

Y dadle canciones reales 

Y redondillas en oro. (Vase el caballero 5.*) 

(De El melancólico.) 



LA lUCER POBRE. 



(Siéntase á hacer labor.) 
D.« Elena. Penélope (porque ausente. 
Su consorte los veinte años 



Entretuvo con engaños 
Tanto amante pretendiente), 
€onio no necesitaba 
De la tela que tegia 
Si de noche deshacía 
Lo que de día labraba. 
No fué mucha sutileza 
(Cuando la necesidad 
No apretaba en su lealtad 
Cordeles á la pobreza) 
La de su ardid ingenioso 
Ni gran cosa deshacella 
No habiendo de comer de ella; 
Dejóla rica su esposo; 
Que para obligarla basta 
Y sobra: el milagro fuera 
Hallarla cuando volviera 
Perseguida, pobre y casta. 
(De La firmeza en la hermoewra.) 



CAICIOI. 



Tamar. (Canta.) Ligero pensamiento 
De amor, péjaro alegre 
Que viste la esperanza 
De plumas y sdas verdes, 
Si fuente de tus gustos 
Es mi querido auBente ;.^ 



48 



á 



—274— 

Donde amoroso asistes, 
Donde sediento bebes, 
Tu vuelta no dilates, 
Guando á su vista llegues; 
Que me darán tus dichas 
Envidia si no vuelves. 

Pajarito que vas á la fuente 

Bebe y vente. 
Correo de mis quejas 
Serás cuando le lleves 
En pliegos de suspiros 
Sospechas impacientes: 
Con tu amoroso pico 
Si en mi memoria duerme 
Del sueño de su olvido 
Es bien que le despiertes: 
Castígale descuidos; 
Amores le agradece, 
Preséntale firmezas, 
Favores le promete. 

Pajarito que vas á la fuente 

Bebe y vente. 

¡Ay pensamiento mió! 
¡Cuánto allá te detienes! 
¡Qué leve que te partes! 
¡Con qué pereza vuelves! 
Celosa estoy que goces 
De mi adorado ausente 



— 27S— 

La vista, con qae aplacas '^ 
La ardienU} sed de verle. '' 
Si acaso de sus labios 
El dulce neclar bebes 
Qae [abran sus palabras, 
Y hurlaUe algunas puedes, 

Pajarilo que vas á la fuente 

Bebe y vente. 

(De Lavengansa de Tamar.) 



,.,... CANCIÓN. 

(Cantan.) DesdeDesdeamor 

L;i ausencia los sana; 
Para desengañas 
Buena es la mudanza: 
Si "atormentan celos. 
Darlos á quien amo: 
Para la vejez 
Atrimar las armas. -. ' 
Para muger pobre 
<iastar lo que basta: 
Para mal de ausencia 
Juegos hay y cazas: 
Para escusar penas 
Estudiar en casa; 



I 



I 



• —276- 

Para agravios de honra 
Perdón ó venganza. 

(De Ídem.) 



ODA. 

Paulo {de ermitaño.) 

i Dichoso albergue mío! 

¡Soledad apacible y deleitosal 

Que en el calor y el frió 

Me dais posada en esta selva umbrosa 

Donde el huésped se llama 

O verde yerba ó pálida retama! 

Agora cuando el alba 

Cubre las esmeraldas de cristales, 

Haciendo al sol la salva, 

Que de su coche sale por jarales, 

Con manos de luz pura 

Quitando sombras de la noche oscura; 

Salgo de aquesta cueva 

Que en pirámides altas de estas peñas 

Naturaleza eleva, 

Y á las errantes nubes hace señas 

Para que noche y día 



-477- 
¥a que no hay otra, le hagan compaSia; 

Salgo á ver esle cielo 

Alfombra biuI de aquellos pies hermosos. 

¿Quién? joh celeste velo! 

Aquestos tafetaoes luminosos 

Rasgar pudiera ua poco. 

Para ver... ,-ay de mi! vuélvome loco. 

Has ya que es imposible 

¥ sé cierto, SeDor, que me estáis viendo 

Desde ese inaccesible 

Trono de iu£ hermoso, á quien sirviendo 

Están ángeles bellos, 

Mas que la luz del sol, herniosos ellos; 

Mil glorias quiero daros 

Por las mercedes que me eslaJs haciendo 

Sin saber obligaros. 

¿Cuándo yo merecí que del estruendo 

Me sacarais del mundo. 

Que eB umbral de la puerta delproritndoT 

¿Cuándo, señor divino. 

Podrá mí indií;nidad agradeceros 

El volverme al camino. 

Que si yo lo conozco, es fuerza el veros, 

Y Iras esta victoria 

Darme en aquestas selvas lauta gloría? 



Aqui los pajaríllos 

Amorosas canciones repitiendo 

Por juncos y tomillos. 

De vos me acuerdan, y yo estoy diciendo: 

«Si esta gloria da el suelo 

¿Qué gloría será aquella que dá el cielo? 

Aquí estos arroyuelos. 

Girones de cristal en campo verde. 

Me quitan mis desvelos 

Y causa son á que de vos me acuerde: 
{Tal es el gran contento 

Que infunde al alma su sonoro acentot 

Aquí silvestres flore» 

El fugitivo viento aromatizan, 

Y de varios colores 

Aquesta vega, humilde, fertilizan; 

Su belleza me asombra: 

Calle el tapete y berberisca alfombra. 

Pues con estos regalos 

Con aquestos contentos y alegrías 

{Bendito seas mil veces 

Inmenso Dios que tanto bien me ofreces! 

Aquí pienso servirte 

Ya que el mundo dejé para bien mío: 

Aquí pienso seguirte 



Síd que jamás humana (lesvarfo 

Por mas que abra la puerta 

El mundo a sus engaiios me ilivierta. 

Quiero, Señor divina 
Pediros do rodillas humilmente, 
Que en aqueste camino 
Siempre me coa servéis piadosamente. 
Ved que el hombre se hizo 
De barro vil, de barro quebradizo. 
(Do El condenado jior desconfiado.] 



CELOS INFUNDADOS. 

MAtOTO. No busques muger hermosa. 
Porque es cosa peligrosa 
Ser en cárcel mal segara 
Alcaide de una hermosura 
Donde es la aírenla forzosa. 
Está atento. En rico. 

Educo. Di. 

Haioto. y nunca eotienila de U 

Que de su amor no te fl.a». 
Que viendo que desconflas 
Todo lo ha de hacer asi. 
Con tu mismo ser la iguala 



—280— 

Amala, sirve y regala; 
Ck)Q celos no la des pena; 
Quenohaymuger que sea buena 
Si ve que piensan que es mala, 

(Deidm.) 



EPICRAIA. 

I>OROTEA. Con aquel me be de casar 
Que con mayor agudeza 
Me escribiese su papel 
De los dos. 

Pendón. Pónle el laurel 

Mas no sobre la cabeza, 
Que aunque victoria señala, 
Y fué blasón escelentc, 
Cosa de rama en la frente 
Aun en profecía es mala. 

(ÜQ Santo y Sastre) 



MODESTIA. 

HoMOBONo. Nunca aspira á ser león 

El cordero. 
DoRROTA. ¡Qué discreto! 

HoMOBONO. £1 bruto que con su piel 



Una vez se disfrazó, -U^H 

Causa tie su afreoUi dio -k 

' A los que burlaron de él. 
la ocasiüu de estar perdido 
El mundo, es porque cualquiera 
No cOQlento conau esfera. 
So elova desvanecido. 
Visle seda el oficial 
Porque anhela á ciudadaDo; 
¥ éste con la hacienda vano 
Ser quiere al hidalgo igualr 
El hidalgo, caballero, 
Y el caballero marqués. 
Este príncipe, y después '' ' 
El príncipe, rey severo: 
El rey, hasta emperador 
No para siempre anhelando, 
¥ asi se van despeSando 
Desde el esclavo al señor. 
Si el hijo del jornalero 
En la hacienda se ocupara. 
El oficial trabajara 
\ contento el caballero 
Con lo que el cielo le ha dado 
Mo saliera de compás, 
Prelendiendo valer mas. 
Todo anduviera ordenado: 
Yo, cu ÜD, que en ini esfera estoy 
Ansí mi oficio entretuvo. 



I 



—asa- 
Padre que fué sastre tuve, 
Sastre nací, y sastre soy. 

(De úi«m.) 



EPICRAIA. 

{J^áM^e el sombrero.) 

HoMOBOfvo. I Ay plumas! servidme de alas 

Y de una muger huiré. 
Pendón. No me espanto que te pese, 

Que es carga de ganapán, 

Y si Dios se la dio á Adán 
Aguardó á que se durmiese. 

(De Ídem.) 



SOIETO. 

A UNA ROSA. 

¿De qué te ensoberbeces, presumida 
Efímera fragancia en globo breve? 
Si ayer bolón, boy flor, el sol te bebe 
La misma que te dio vegetal vida? 

De archeras esmeraldas defendida 
Caduca magestad de imperio leve 



Blasonas, conrusion de grana y nieve, 
Y lloras lu vejez recién nacida. 

¿Qué importa que lorreslre seas esErelb 
Del cielo de uq jardín, si sulo duras 
Lo que el sol á su muerle alargad paso? 

jAy si estudiara en ti mi ingrata bella 
Qoe son rosas de amor las hermosuras 
Al alha orieute y á la nucLe ocaso! 
(Déla obra tilnlada Deleitar aprovechando.) 



nta m oro. - i:< 

El oro á lodo se atreve, ' ■' 
No hay posesión que no goce. 
Cuanto vive reconoce 
Su imperio, todo lo mueve: 
Su sed behe 
Imperios y magestades: 
Rtndunsele las deidades; 
Y como el tálamo sea 
Dorado, á Jove recrea. '' 

No se estima 'v' 

El templo que nosublima ' 
El oro, y no le ennoblece; 
Aliar que no resplandece 
Con su esmalte peregrino. 
No es de veneración dinn 



-284— 

Ni se le debe decoro. 
Porque solo triunfa el oro 
En lo humano y lo divino. 
£1 oro la fé acredita 
De quien recela enemigos; 
£1 vale por mil testigos; 
Sospechas al vicio quita; 
Solicita 

Honras, dignidades, fama; 
A quien protector le llama 
£s darle para el amor 
Bélico conspirador: 
£1 alista 

Héroes para la conquista 
De la fuerza mas sublime: 
£1 capitolios redime 
Romanos; él en la tierra 
Dios universal, destierra. 
Abate, postra, lastima, 
Honra, ennoblece, sublima. 
Arbitro eu la paz y en guerra. 
Las luces del cielo bellas . 
Rendidas al oro imploran, 
Que en fe que todas le adoran 
Le obedecen las estrellas; 
Como entre ellas 
Predomina este metal , 
£s sefior universal 
De cuanto comprende el orbe, 



Cuanto el mar inmenso sorbe. 
Cuanto abarca 
El suelo, porque es monarca 
Que perfecciona imperfetos: 
Solo el oro hac« discretos 
Siendo oráculos de Grecia 
Losque Apolo menosprecia. 
Pues aunque Atenas se agravia 
¿Citando hubo pobreza sabia 
Ni cuando abundancia neoiaí "^ 
¡De qué sirve ei importuno ''J 
Culto de deidades tantas -^ 
Si el oro entre las mas sanl»" 
Es dios mayor que ninguno?' t* 
Palas, Juno, -I 

Por mas poder que blasonen. 
Huirán si al oróse oponen: 
De él se aleje 
Diaoa pormas que bollos 
Nítidos peine cabellas. 
lOh siempre dinero sacro' 
Adore tu simulacro 
Cuanto en el orbe conlomplo 
Sin oponérsete egemplo. 
Y en cuanto poseen lus liombro». 
Solo tu Divo te nombres , '■, ^^o 
Solo á lí te erijan templo: _^i 
Solo en tus aras presuma xi 
Dedicarle la obetJieucia 



Yictimasque en lu presencia 
El sacro fuego consuma; 
Entre espuma 

La sangre hírbiente del bruto 
Te libe y pague tributo, 
Pues quien del oro se ampara 
Luces de la esfera clara 
Compra, y los dioses en venta 
Desde su celeste coro 
Se dejan feriar del oro; 
Que aunque se titulen Divos, 
Son tales los incentivos 
Del mayor de los metales 
Que no solo los mortales, 
Los dioses son sus cautivos. 

(De la misma obra,) 



IIVECTIVAS k LOS MÉDICOS. 

OCTAVAS. 

A vosotros, albeitares barbones 
Con el médico titulo arrogantes, 
De pulso tentación y de doblones 
Muías en mulos, gorgorán y guantes, 
Que con recetas derribáis Sansones, 
De muchas vidas pródigos tratantes. 



Jsá 



—287— 

ürrcícas de aforismos indigestos 

Que siendo simplesrecetais compuestos, 

A vosotros aviso que ha venido 
Al mundo un proto médico navarro (1) 
Doctor á pie, de la humildad vestido, 
Que no cura mejor el mas bizarro; 
No registra escrementos; no ha tenido 
Necesidad de recipes de farro; 
Porque á pesar de las flebotomías, 
Sin purgas da salud y sin sangrías. 

La enfermedad que á fuer de monja ó dama 
Se pierde por visitas de ordinario, 
Le conoce sin verle por su fama. 
Porque es doctor que cura por vicario; 
A un exiforüy sale de la cama 
£1 ético, el baboso, el cuartanario, 
Y esto solo mandándoles ausente 
Sawid enfermos, vista la presente. 

Si lamparones cura el rey de Francia, 
Solo es de aquel cuya garganta toca, 
Pero Javier sin tanta circunstancia 
La vida y la salud tien3 en la boca . 
Ya tembláis de que os quite la ganancia; 
¡\lbricias! turba medicorum loca. 
Que ya del cielo los zafiros pisa; 
No está en el mundo ya, matad aprisa. 

(De la misma obra.) 

(4) Alude á San Fmdico Jañer. 



SONETO. 

£1 médico con seso, cuando cura 
Octavio amigo, el mal do amor, nie manda 
Que mienlras mi tormento no se ablanda 
Me divierta en servir otra hermosura. 

Busco esta contra yerba; y si procura 
Mi pena echar cuidados á otra banda. 
En lugar de salir con la demanda , 
Vuelve á su antiguo tema mi locura. 

Finjo diverso amor, mas lo fingido 
Presto dice quien es, cuando me alegro 
De contado lo paga mi amor loco; 

Recuerdos hallo donde busco olvido; 
Pues como no hay color sobre lo negro, 
Amor sobre otro amor no le hay tampoco. 

(De la misma obra.) 



ROIAHCE. 

A UNA VIEJA HABLADORA QUE CALLANDO REGISTRABA A CN 
GALÁN LO QUE LE PASABA CON SU DAMA. 

Epilogo de los tiempos, 
Almacén de las arrugas, 
Archivo de las edades 



T laller de las astucias; 
Inmemorial poseedora 
De UQ3 vida que madnign 
Desde el tiempo de Noé 
A ser de todas injuria; 
Azote de los Jemonios, 
Polilla de sepulturas. 
Salteadora de ahorcados 
T contra los dIQos bruja; 
Con tu larga senectud, 
Que aun no le parece mucha, 
Sara se murió ea agraz, 
'Matusalén en la cuna. 
Si resignara la parca 
El o Helo que ejecuta. 
Por inexorable fueras 
la primera en la coDsalta; 
En lo anciano y descarnado 
Te loca ser sustituía, 
Pnes congregación de tahas 
En tu pellejo se junta. 
¿Qué será verte en un cerco 
Cuando al Cocito conjuros 
Sin zapatos, patizamba. 
Sin tocados, pelirucia? 
Con el acebo en la mano 
Que descerraja espeluncas 
Que divierte al can Genero 
V que el Flejelonte enturbia. 



—290— 

Cuyo mandato obedece 
Toda la canalla inmanda 
Gomo á miembro de su centro. 
Como á dueño de sus furias? 
¿Qué será verte de noche 
Cuando á las doce, desnuda 
Para pisar esos aires 
Te vales de las unturas; 
Y penetrando bodegas. 
Brincando de cuba en coba 
Tanto chupas los licores 
Como á los muchachos chupas; 
Hasta que en solio azufrado 
£1 torpe cabrón adulas^ 
Besándole aquellas partes 
Tan cursadas como sucias? 
¥ ¡quién te vieral ¡oh vestiglo! 
Solícita como muda 
Desvalijar de las horcas 
Los que el verdugo columpia; 
Pues aun en bocas cerradas 
No tienen muelas seguras 
Que para tus intenciones 
De sus quijadas las hurtas! 
Tú forjas las tempestades, 
Tú los elementos turbas, 
Tú los granizos congelas 
Y tu desatas las pluvias; 
i fuerza de tus conjuros 



£l día claro se enlata, 

Y en las mas peladas peñas 
Haces que nazcan lechugas; 

Y con todas eslas ¿sdtas 

No me ofende ni me injuria 
tanto, como ver en ti, 
Que eres habladora suma; 
Que el truhán mas aplaudido 

Y la monja menos zurda 
Será mudo en tu presencia 

Y ella será tartamuda^ 
A usarlo conUnuamente 
Diera á tu falta disculpa; 
Mas en mi daño callada 
(Quién ha de haber que lo sufra! 
Pues el silencio destierra 

Esa lengua vagamunda, 
No en ocasión de hacer mal 
Seas Pitágora segura. 
Solo para locutorios 
Donde se guardan clausuras 
Se remite á los oidos 
El hacer papel de escucha; 

Y la virtud del silencio 

No es bien que se te atribuya 
Guando por curiosidad. 
Veces y voces renuncias. 
Ya que oyes con silencio. 
Tenerle si^iDpre {nrooora; 



—292— 

No desentierres secretos 
Que nobles pechos oeuHao; 
Pena que si los revela 
Tu lengua vil y perjura 
De la manera que suele, 
Vendiendo por vino zupia, 
Tremendo castigo aguarda 
Que ya mi rigor te anuncia 
Sin que puedan defenderle 
Los de la precita turba. 
Con legiones de muchachos 
Que es la mas inquieta chusma. 
Me vengaré de tus yerros 

Y castigaré tus culpas. 

(De la obra titulada Los Cigarrales d$ Toledo.) 

ROIAICE. 

EL RIO MANZANARES 

A las niñas de Alcorcen 
Les cantaba Paracuellos, 
Mientras se juntan al baile 
Debajo el olmo, estos versos. 

Fuérame yo por la puente 
Que lo es sin encantamento. 
En diciembre de Madrid 

Y en agosto de Rio-seco. 



—293- 

La que haciéndose ojos toda 
Por ver su amaate pigmeo. 
Se queja de él porque ingrato 
Le dá con arena en ellos; 
La que la vez que se asoma 
A mirar su rostro bello. 
Es á fuer de dama pobre 
En solo un casco de espejo. 
La pretina de jubón 
Que estando de ojeles lleno 
Cualquier picaro no trae mas 
Que una cinta en los greguescos. 
Por esta puente de anillo 
Pasé un disanto en efeto 
Aunque pudiera á pie enjuto 
Vadear su mar bermejo; 
Reime de ver su rio, 

Y sobre los ante pechos 
De su puente titular 
No sé si le dije aquesto. 

<(No os corráis el Manzanares 
Mas ¿cómo podéis correros 
Si llegáis tan despeado 

Y de gota andáis enfermo? 
Según arenas criáis 

Y estáis ya caduco y viejo, 
Moriréis de mal de orina 
Como no 09 remedie el cielo; 



Y eu fé de aquesta verdad. 
Azadones veraniegos 
Abriendo en vos sepultura 
Pronostican vuestro entierro. 
Postilando vais vuestra agua, 

Y aun por esta causa creo 
Que con Jarama intentó 
Filipo daros comento. 

No lo ejecutó por ser 
En daño de tantos pueblos, 
Mas como os vio tan quebrada. 
De piedra os puso el braguero. 
Título de venerable 
Merecéis, aunque pequeño. 
Pues no es bien, viéndoos tan calvo 
Que os perdamos el respeto. 
Como Alcalá y Sala7nanea 
Tenéis, y no sois colegio , 
Vacaciones en verano, 

Y curso solo en invierno. 
Mas como estudiante flojo 
Por andaros en floreos 
Del sotillo mil corrales 
Afrentan vuestros cuadernos ; 
Pero dejando las burlas, 
Hablemos un rato eu seso 

Sino no es ya que os tienen loco 
Sequedades del cerebro. 
/.Cómo, decid. Manzanares, 



-295— 

Tan poco medrado os vemosi, 
Pretendiente, en esta corte 
Y en palacio lísongero? 
Un si^ y mas ha qae andáis 
Bipócríta y macilento 
Saliendo al paso á los reyes 
Que tienen gasto de yeros. 
Alegar podéis servicios. 
Díganlo los que babeis hecho 
En esa Casa de Campo, 
Sus laberintos y enredos. 
So Troya burlesca os llama 
Hombre sutil y de ingenio 
Sin que su artífice envidie 
Los del Tajo y su Juanelo. 
En azafate de mayo 
Presentáis i vuestro duefio 
ñores pancayas, que en jf^atas 
Convierte después el tiempo. 
iQvíé es la causa, pues, mi rio. 
Que tantos afios sirviendo 
No os den sicpiiera un estado 
Que os pague en agua alimentos? 
Felipe os qutso hacer grande 
Después de haberos cubierto 
Delante del con la puente, 
T él mismo os puso el sombrero. 
Pedidle alCuarto mercedes. 
Que otros han wrvido menos 



—296— 

Y gozan ya mas estados 
Que cuatro pozos manchegos. 
«No soy, diréis, ambicioso» 
Mas á fé, aunque os lo confieso 
Que andáis siempre murmurando 
Por mas que os llamen risuofio¿^ 
Animo, cobarde rio. 
Quebrantad vuestro destierro». 

Y pues rondáis á palacio. 
Entraos una noche dentro; 
Fuentes tenéis que imitar 

Que han ganado con sus cuerpos 
Gomo damas cortesanas 
Sitios en Madrid soberbios. 
Adornadas de oro y piedras. 
Visitan plazas y templos, 

Y ya son dos escribanas. 

Que aquí hasta el agua anda en pleitos. 

No sé yo porque se entonan, 

Que no ha mucho que se vieron 

Por las calles de Madrid 

A la vergüenza en jumentos.» 

Mas dijera, á no llegar 
Con dos cargas de pucheros 
Bertol, y á ansi por los propios 
Dejó cuidados ágenos. 

(De la misma obraj 
FIN. 



PAG9t 

Discurso preliminar. 5 

CUENTOS Y FÁBULAS. 

Una muger principal. . : SI 

Hame dado una lección 35 

Pero Gil amaba á Menga 39 

Llegó una noche á una venta: . . 717 

Un mecánico oficial ' w 

Verá; hurtomos del corral 9Í 

¿Cómo te llamas?— Carballo ... 115 ] 

Diz que en Bladrid enseñaba ......' lOSj 

Tuvo un pobre una postema. . ... ^ • .... . 16» 

Yo sé de cierto señor 195 

A cierto rey adulaba 191^ 

Dicen que en tiempos pasados 211' 

Acudió á cierta pendencia HD 

Yo fuíayer 227 

Una dama en ajpQriencia 250 

Dicen que en cierta ocasión 255 

En Roma vio S5I 

¿Maldices de la poesia? 254 

RELACIONES Y PBNTÜRAS.. 

Par Dios que hemos arrendador 51 

Si al aposento me guias ...«•... 35 

¿Uuedaba buena mi madre? . ; S6 

Fui á Málaga á lo soldado '. . 107 

En esto solo se enseña * . . IIH 



No dan la ciencia los años i68 

Va de pintura en estampa 179 

¿Quieres ver cuan venturoso? 182 

Saca aquesa cifra llena 203 

Tú que te comes los hombres. 206 

Con notable estremo sigue 208 

Linda sangre y humor cria 216 

Gozar los gustos sin porte 212 

Si, pero es nunca acabar 229 

Dos mil candilesde luces 248 

DIÁLOGOS AMOROSOS Y CORTESANOS. 

Acercáosámí,Tirrena 41 

Pues bien, ya que libre estáis 8€ 

jLuego no fué en mi favor! 88 

Quiero veros dar lecxiion 65 

Al disgusto que tenéis 68 

En fin, por razón de estado 78 

No en las letras solamente 81 

Estudiad, y no os asombre 82 

Ahora teneo de ver. . . , 85 

Pues tú ¿de qué tienes celos? 88 

La cruz que traéis al pecho 185 

Preguntando yo á las flores 180 

A vuestra alteza suplico 240 

DIÁLOGOS VILLANESCOS. 

Tirso á recoger las parbas 37 

¿Qué, en fin, la tenéis amor? 43 

¿Así me dejas, traidor? 50 

Murria me viene de ahorcarme 77 

Sancha, vos que sabéis tanto 98 

No sabré yo her buen casado 142 

^Echastes ogaho gansos? 153 

Digasme tú, la serrana 172 

Si vos el hechizador 185 

Mal segura zagaleja 186 



i 



De aquí á ocho dias? 211 

\ hade ser escriben 266 

DIÁLOGOS PICARESCOS. 



¿Mas muestras quieres que dé? €1 

Tú que en damiles cautelas 93 

Mas mi señor está aquí 98 

¿Casaros? cuándo ó con quien? ili 

¿Buscáis amo?— Busco amo 114 

Mi honestidad defendí 140 

Gallardo, ya estoy cansado 151 

Diz que hay ángeles en cinta 195 

Besando á vuestras mercedes . 209 

¿Feo?— Pues siendo pobre 251 

Oue enfado es un padre ó madre. 252 

MÁXIMAS AMOROSAS. 

El desear y veres 55 

Pinturas encarecidas 75 

De arte amandi escribió Ovidio 77 

Añadir al oro, prima 85 

¿No es terrible mentecato 91 

Privilegiada crecía 159 

Amante que fué querido 162 

En la mesa del amor 165 

Músico el amor parece 175 

¿Cómo amor te llaman ciego id. 

Mucho tiene de rapaz 195 

Aunque el interés 200 

Celos, espuelas de amor 211 

En el apetito i . • 218 

Nunca sale de raíz 220 

Amor desnudo y divino 222 

Que si amor anda con venda ... 225 

Bien llamarte fuego intento id. 

No sé que es que no le entiendo 224 

¿No has visto á un principe amar? id. 



-seo- 
Ruega, regala humillado 2i0 

Paréceme á mí que amor 24S 

De burlas matarme esperas 2i9 

Bienlequíero 2^ 

No busques muger hermosa 279 

Pidan eterna quietud 258 

Calle el alma lo que siente . id. 

Amor que ignora el desden 260 

Entre el amor y el desden 268 



SENTENCIAS Y COMPARACIONES. 

Hace poca estimación 90 

No es buen ^migo y leal 98 

Blasonaba mi rigor 12.S 

La senectud sin calor 130 

Estas novenas de ogaño 431 

La muger en opinión 135 

Mi opuesto rico, muger 138 

Que goces que no aseguran. , id. 

Porque obligar dando vida 139 

La miel de un manjar sabroso i57 

Que si desnuda pintaban 160 

Los amigos de importancia 161 

Para aliviar accidentes 162 

Hicieron, Tello, los cielos 178 

Que el jumento no merece 196 

¡Oh! pie digno de un chnpin id. 

Por no venir á gastar 204 

Considera t6 un león 205 

No hay sabio al lado del necio 224 

Sin la hacienda no me atrevo 235 

La sombra del nogal 2.*^? 

Que el que sirve á un señor ya id. 

Que era la envidia leí Ü7 

Que no hay hazaña mayor 258 

La mayor pena y azar 260 



^ 



DISGURSQSJIQRALES! 

€01110 pobre se sustente =.. iOK 1^ 

No creas á los que lleguen • • it4f 

Suienporfaka de 'Osperiencia • . iv^ 

ecí al príncipe, señor Í3B| 

De un pastor nací 155 

tarde, cielos, á ver llego ül' 

El labrador are y siembre. 4111 

A la fé, mi Dios que han dado. . . . ^ W 

¿Pues repugna la salud? ? • .* • ^tt( U* 

Discreta necesidad 176 i^ 

Lapatriamas natural ; , Wl^ 

Esa prueba es escusada , ^'\M^ 

Mal su justicia asegura • • • • 'Wl\/^ 

La magostad se acompaña > . Í8B V< 

Si andáis en su compañía IMV^ 

Siempre manda la beldad . .; Ü^IK 

jQue en los que mal pago dan. •' ttB \/ 

Los dineros. » . . : 104 i^ 

Siempre fueron los peligros. • • . •- • MO y^ 

Las desdichas nunca vienen. .......... Ms «^ 

Quién pregunta, ingrata Elvira íiXr 

Loque no cuesta deseos. tiSV^ 

Y no reinos y riqueza ^ ,.<'..: . id.V^ 

No me espanto, todo aquello ñit^ 

jOb! mal naya el inocente V6i^ 

Elqueen los príncipes fia. K9y^ 

No es prudente padre aquel 956 • 

!Ay de tí que al mismo paso tS9¿x 

Penélope, porque ausente S72v^ 

Nunca aspire á ser leojí K^i/y 

yA oro á todo se atreve. tB5K 

SÁTIRAS Y EPIGRAMAS. 

Yo tengo otro oficio. .......; ¿ 47 

Ven acá, si Leonela no quisiera SU 



Una pragmática nueva 71 

Pues ven acá ¿sabrás ser 79 

íOh! bonita es la Leonor df 

I Dad al diablo la muger id. 

$ Dos d!as tienen de gusto 94 

* *i ¿No somos acá personas? id. 

"^ #Ya que nos traen sus pesares f 14 

* La Mari-'Ramirez^ es 127 

" •# Lo que puede una beldad id. 

^# A cuatro easas de aquí itt 

¡Qué sin ser mi hermana madre ii9 

¿Poeta y envia presentes? ....... r ..• , 13^ 

La senectud sin calor id. 

Que los maridos al uso 100^ 

¿Pero con quién la darás. i61 

¿Eres dama motilona • . . 165 

Que bay médicos m utroque 171 

Que aunque entren necesitados ^ • . id. 

¿^empre os habremos de dar? 178 

Suegra y nuera, ^ato y perro id. 

Del otro mundo sin duda 179 

Que siendo muger 2É3 

Estáte dos horas quedo • 289 

Hace entender una dama 226 

¿Piensas que sin oeasion 227 

Porque es la muger en suma 253 

Con una hija casadera 255 

Dotes que maridos compran 2^9 

La necedad en que ha dado 2ii 

Dá al diablo tanto tocado 247 

Toro se llama la cama 248 

Y la muger si tropieza 240 

Pues que armas llevas id. 

Qué monja hay tan encerrada 251 

Viene Fr. Domingo á casa 257 

Quizá quien la agarró el alma 258 

Para que eran menester id. 

Dos caras 263 

El primero amante has sido 268 



—sol- 
een aquel me he de casar 280 

¡Ay plumas servidme de alas 282 

Epílogo de los tiempos 288 • 

A las niñas de Alcorcon 292. ^* 

TROZOS líricos ¿ 

• 

Yo os prometí mi fibertad qiferida.— Soneto. . . 7í 

Al molino del amor.— Canción 122 * 

Yo de cuantas el mar.— Idilio 13t * 

Soledades discretas.— Oda i58 

El tardo buey atado á la coyunda.-^Soneto. . . . 20o 

Tente, aguarda, esposo amado.— Salmo 237 

Ponte á la ventana..— Endechas 2iO 

Novios son Elvira y Gil.— Canción 2i3 

Amor conforme yo lo he imaginado.-- Octavas. . . 2i6 

Infantes, de mí estado la aspereza.— ídem. . . . 26G 

Ligero pensamiento.^~Caflcion. . 273 

Desdenes de amor.— Canción S75 

;Dichoso albergue mio!—Oda : 27G 

De qué te ensoberbeces, presumida.— Soneto. . . 282 

A vosotros albéitares barbones.— Octavas. .... 28G 

El médico con seso cuando cura.— Soneto. . . . 288 



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